Cierre final del ejercicio, firma y brindis

>> sábado, 31 de diciembre de 2011

En la ciudad, en el país todo se palpita el fin de año, algunos empezaron antes con los asuetos (y empezarán más tarde el año nuevo también) y todos están pensando en el brindis de la última noche del año...
Pero esta vez es diferente: no percibo en la gente la energía que se suele renovar en esta etapa, ese pensamiento positivo de renovar las cuentas, renovar la casa, renovar la vida. Al contrario, los escucho algo abatidos, nerviosos y no quisiera decir desesperanzados.
El 2011 se nos fue en un balance desparejo, con altibajos, con vaivenes, como todos los años, como siempre. Lo que importa no es en este caso el pasado, sino lo que viene y si no podemos enfrentarlo con renovado espíritu entonces estamos sonados.
En la Intendencia la cosa es bastante inquietante: muchas cosas por hacer y muchos proyectos nuevos que exigen aprender todos los días, todo el tiempo. De las cosas que importan, de esas que llenan el alma y dibujan una sonrisa, hay muchas y ustedes las han ido sabiendo.
Sigo afirmando que el espacio virtual da vida a muchísimas cosas que se cristalizan en la vida real (o al revés, lo importante es que coexistan) y que me han dado un apoyo que no sabía que necesitaba. Esto es difícil de explicar. Quiero que sepan que son importantísimos, que sus palabras son válidas para mi.
Fue un buen año, si. Realmente me gustaría que el que viene sea mejor, para todos.
¿Deseos para el año que viene? Deseo que sean felices. La felicidad viene de la mano de cosas que hoy están devaluadas (no, no me refiero al peso argentino) y no tanto por las posesiones materiales, así que está en uno poder descubrir ese tesoro que todos tenemos a mano.
¡Desde el despacho intendencial de la Ciudad Visible, con la copa en alto (y el aire acondicionado a full), les juro mantener la locura, la indiscreción, redactar más decretos, más incoherencias, más politicadas para el año 2012!

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Tiempo

>> viernes, 23 de diciembre de 2011

Hace algo de fresco y la noche está agradable; los ruidos en la oscuridad parecieran ser más nítidos, más puros y por eso mismo más intimidantes. Y mirando por la ventana tengo tiempo de pensar, poner la cabeza en foco y dejarla fluir sin restricciones.
Es que uno, sumido en la velocidad cotidiana, en los compromisos urgentes, en las nimiedades y detalles superfluos, no se hace una pausa para reflexionar. No hace falta mucho tiempo, solo unos momentos serán suficientes -me dije y puse ese CD que me empuja el alma hacia ese camino sinuoso que es la introspección- tiempo invertido para que el sueño no se haga pesadilla.
De pronto mi mirada se desvía hacia el televisor, prendido en mute, y miro que están dando "Hechizo del tiempo" y así un poco es la vida, repetimos conscientemente un día tras otro, tal vez con mínimas variaciones, pero si no nos damos cuenta de atesorar lo que nos ocurre y aprender de lo acontecido, no habrá valido la pena, y el "Tú estás aquí y yo estoy aquí" adquiere otra dimensión, otro valor.
Vuelvo al balcón a ver cómo el tiempo se desliza bajo las luces de los autos errantes, sospecho un apuro en un caminante arrastrado por su mascota, intuyo el ánimo exaltado de dos jóvenes y pienso que ese tiempo ya pasó para mi y para mucha gente y habrá de ocurrir para otros muchos. Y no. Pasamos nosotros, nos sumergimos en el calendario cada vez más hondo, más profundo, mientras el tiempo simplemente es.
Las heridas encuentran su fin cuando las hojas del almanaque se acumulan de a decenas, desaparecen las marcas y queda la enseñanza. Las heridas nos dicen que crecimos, que somos capaces de superarnos, de avanzar. Y en esa dimensión, el tiempo es otro ingrediente, un plano que hasta no hace mucho era ignorado.
Momento de silencio. Tiempo, pido gancho. Si pidiéramos recuperar todos esos minutos/horas perdidos, todos ese tiempo desperdiciado en inútiles peleas, en agravios gratuitos, en declaraciones pomposas, en filas infinitas, supongo que encontraríamos otras formas más elegantes de gastarlo. Es el destino final del tiempo, escurrirse intangible por entre los dedos como arena marina.

Tiempo de finalizar este desvarío ha llegado, dijo el Maestro Yoda, no sin antes entornar levemente sus párpados y menear graciosamente sus orejas.

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Literatura, ficción y más ciudades [24]

>> lunes, 19 de diciembre de 2011

1

Nunca me había pasado de andar sin un peso en el bolsillo. No podía comprar nada y nada me quedaba por vender. Mientras iba en el tren me gustaba mirar el atardecer en la llanura pero ahora me era indiferente y hacía tanto calor que esperaba con ansiedad que llegara la noche para echarme a dormir debajo de un puente. Antes de que oscureciera miré el mapa porque no tenía idea de donde estaba. Hice un recorrido absurdo, dando vueltas y retrocediendo y ahora me encontraba en el mismo lugar que al principio o en otro idéntico. Un camionero que me había acercado hasta la rotonda me dijo que encontraría una Shell a tres o cuatro kilómetros de allí pero lo único que vi fue un arroyo que pasaba por abajo de un puente y un camino de tierra que se perdía en el horizonte. Dos paisanos a caballo seguidos por un perro mugriento iban vareando animales y era todo lo que se movía en el paisaje.

Una sombra ya pronto serás - Osvaldo Soriano

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Cierre definitivo

>> sábado, 10 de diciembre de 2011

Cerrar la ventana al mundo para evitar que su basura contamine esta vida, que desde el inicio ya viene mal parida y quedar bien resguardado al abrigo del calor hogareño, de sus comodidades, de sus cotidianas galas.

Cerrar los ojos al recuerdo que paraliza tus músculos y comprime el latir de tu corazón ahogado en su esfuerzo de mantenerte respirando.

Cerrar la boca al impulso de hilvanar una retahíla agresiva de frases hirientes, agresivas, acerca de nuestra opinión sobre lo que sea cuando lo imposible sucede, cuando lo esperado se hace esperar demasiado.

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Obstáculos

>> lunes, 5 de diciembre de 2011

Como si de arranque nomás el camino no fuera en su naturaleza ya bastante complicado, nos esforzamos en inventar inverosímiles dificultades, no sé, tal vez porque nos aburrimos con los banales problemas de fábrica.

Y en este esfuerzo por demás sobrehumano ponemos toda nuestra imaginación, creatividad desbocada al servicio de mantener ocupada la capacidad de asombro de medio género racional.

Porque al poner tantos obstáculos inútiles en este laberinto vital, además de complicar nuestro recorrido en tantas diversas formas, las personas que tienen de alguna manera un contacto o una relación con nosotros terminan siempre, sin excepción siendo estorbados, frenados, molestados.

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¡Y se fue el tercero!

>> martes, 29 de noviembre de 2011

Siempre es interesante creer que los aniversarios marcan un instante demarcatorio, una frontera entre lo que se hizo, lo que se dijo y lo que se dirá en un futuro. Podemos tomar ese punto, ese día, como un mojón de referencia, un punto al cual remitirnos cuando se nos ocurra hacer una retrospectiva.
Tomemos por ejemplo, un 29 de noviembre de 2008: era un día difícil de un año particularmente difícil. Sin embargo, la comunidad virtual abrazaba sin saberlo a un personaje frívolo pero simpático, déspota pero honesto, algo llano en su carácter pero carismático y daba fecha de fundación a una Ciudad en la que la diversidad sería la estrella principal, la ciudadana ilustre. Desde aquél momento y hasta hoy han pasado 3 años en los que han podido observar (aquellos cuya capacidad de tolerancia lo hayan soportado) injusticias de toda índole, caprichos alevosos, textos robados, ordenanzas intolerables e intentos de literatura; han desfilado por las calles visibles personajes odiosos, amables, ficticios, nocturnos, soberbios, amarretes, insoportables.
Y a pesar de lo que se pueda decir, les reconozco que quien se ha enriquecido infinitamente con este espacio ha sido el Intendente Vitalicio; los ciudadanos que han poblado las veredas de esta ciudad, con sus letras y sus gritos, con sus boleros y sus guisos carreros, con sus imágenes y sus silencios, son los principales inversionistas de este inverosímil negocio y le han proporcionado una mochila enorme de sabiduría, de emociones que se han grabado indelebles en su mente.
Y, como no puedo ser más auténtico que esto, me auto-robo un párrafo del posteo del aniversario del año pasado:
"...Una historia de ficción, un personaje que no existe, textos arrancados del alma misma, fotos que iluminan, palabras que son adictas a nuestros ojos pero mueren de vergüenza cuando las leemos, una calle que puede ser todas y un despacho sombrío que revive cada vez que ustedes entran. Un poeta que sangra por el corazón, un tanguero nostalgioso, un timbero adicto a los dados, un filósofo en cuestiones irrelevantes, un amante incansable, una novia inalcanzable, un conductor de camionetas, todos juntos en la ciudad.
Todo eso es en definitiva esta Ciudad Visible, todos nosotros recreamos en cada punto y coma un rincón de nuestra propia ciudad y la ponemos acá, para edificar sin pausa este rompecabezas que una vez completo nos mostrará que todo lo vivido no es más que un simple recuerdo y que el porvenir aún ni se bosqueja..."
Ustedes son mi mayor tesoro. En serio se los digo.
Besos y abrazos, pero sobre todo, un enorme agradecimiento por siempre estar aquí leyendo estas sandeces.

Int. Etienne

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Fantasía en el gimnasio

>> jueves, 24 de noviembre de 2011

Entraba al gimnasio, dejaba su mochila en un locker, sacaba la toalla de mano y se lanzaba ciegamente a cumplir con su rutina: al principio con la planilla en la mano, estudiando los ejercicios, calculando los pesos y dosificando las repeticiones y más tarde, tal vez en el transcurso de la segunda semana, ya más confiado y de memoria, se deslizaba entre las máquinas como si fuera de la casa.
El objetivo que lo había llevado a ese antro de salud física y músculos febriles era al comienzo claro y definido: una lesión jugando al tenis y una rehabilitación sencilla que le llevaría no más de seis meses.
El profesor lo guiaba, le indicaba la técnica de los ejercicios más exigentes y complicados y lo dejaba solo cuando veía que le había tomado la mano y no corría riesgo de provocarse otra lesión. Y era al único al que le dirigía la palabra. No podía mirar a esos desconocidos, todos transpirados y sedientos, le parecían seres trastornados, como si estuvieran enchufados a una máquina de producir energía por movimiento. Si algún aparato estaba ocupado, esperaba sin apuro; si alguien le preguntaba si podía alternar, se alejaba abandonando su lugar.
Hasta que pisó la banquina. Perdió el control de sí mismo.
Ella iba siempre al gimnasio, simpática y sencilla. Morena, de pelo y calzas negras, cuarentona deliciosa. Nada fuera de lugar, excepto un leve color morado en los labios, que podría considerarse excesivo en ese lugar. Un culo rotundo que era un monumento, exacto en sus proporciones, inventado para deschavetar al más pintado, generar tortícolis masivas y humedecer sueños nocturnos. Y él sucumbió a su embrujo.
Encerrado en su mutismo, simuló estar desconcertado con sus ejercicios y con una impostada cara de extrañeza se acercó hacia ella. Quiso hacerle una pregunta. En su imaginación, confiado, se dirigía a ella con aplomo y hombría y ella respondía a sus preguntas primero y a sus galanteos después con firmeza e interés. Pero se miraba al espejo y ella seguía indiferente, concentrada en su rutina.
Empezó a ir todos los días y se quedaba rondando al lado de las máquinas, boquiabierto, mirándola. Estaba para enmarcarla cuando hacía los tríceps con la rodilla apoyada en el banco y su trofeo mirando al sur; era una deliciosa silueta curvilínea cuando trepada al elíptico transpiraba delicadamente. Y en su imaginación, ya perdida, se acercaba a ella, le aferraba la muñeca haciéndole caer la mancuerna y ya desnudos, ante la mirada extrañada del profesor, hacían el amor sobre la colchoneta de los abdominales.

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La vida se abre camino (bis)

>> viernes, 18 de noviembre de 2011

Estás preparado para todo.

De chico te mandan a piano, inglés, zapateo americano y karate; algunas clases incluso nos gustarán e iremos alegres e interesados.
De adolescente vas al gimnasio, a reforzar los biceps y los pectorales para poder mostrarlos ufano en la pileta o en la playa.
En la escuela te dan los conocimientos básicos para poder enfrentar el mundo moderno: matemáticas, lengua, sociales, conocimientos cívicos y otras materias más o menos superfluas.
Las cuestiones amorosas, ah, esas espinas que nos clavan en el corazón. Se curan con la próxima aventura. Las decepciones son más difíciles, porque no nos permitimos perdonar. Pero a eso incluso nos enseñan a superar, con terapia o con vicios o con un cambio radical de vida.

Pero hay algo frente a lo cual uno se queda sin palabras.
Es ese momento en que pensás que la vida tiene un sentido, que para algo estamos acá. Y cuando creíste que todo estaba sereno, que no habría nada que te saque de esa rutina, que no molesta porque reconforta, pero que ciega el alma. Se te pinta primero una sonrisa trémula, una especie de movimiento tímido que de a poco se transforma en una gran risa alegre, capaz de contagiar a todos alrededor.

No supe cómo reaccionar, me quedé así, tal cual. Con una inmensa dicha en el alma.
El Intendente deberá ampliar su despacho, para hacerle espacio a su sucesor. Viva el nepotismo! Señores, hay dinastía!

Int. Etienne

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La vida se abre camino

>> sábado, 12 de noviembre de 2011

Te escuchaba llorar en la habitación contigua; un llanto apagado, contenido, como que no querías que ese llanto te delatara débil, conmocionada; luego un silencio, como si quisieras recomponerte y un chasquido.

Abriste la puerta, entró algo de claridad. Empezaste a hablarme, con ese tono que tan bien te conocía, mezcla de amor incondicional y bronca, dejando escapar las palabras por entre los labios tensos. Hablaste de todo lo que pasamos juntos, las cosas buenas y las cosas malas, lo que nos unió en un principio y lo que nos había llevado al abismo más tarde. Hablaste de cómo nos había envenenado las malas intenciones de ciertas personas, de cómo pudimos ser mejores personas juntos en lugar de terminar discutiendo por pequeñeces, por el placer de pelear nada más.
En ese momento quise hacer todas esas cosas que te debía, envolverte con mis brazos, darte confort, darte seguridad; besarte las mejillas para demostrarte que me importabas y los labios para demostrarte que te amaba.
De pronto un nuevo silencio, una pausa. Un suspiro resignado, profundo. Entonces dijiste:
- Estoy embarazada. Es tuyo. Fue aquella vez después de que cocinaste esos fideos horribles. ¿Te acordás?
Quizás, si no hubiera entrado tu hermana para avisarte que ya era hora, te habría hecho notar mi alegría, de alguna manera. Pero mi funeral estaba por comenzar, tenías que estar allí para decir algunas palabras y mi cuerpo irreconocible, dentro del cajón, presidiría la ceremonia.

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Otras ciudades [24]

>> martes, 8 de noviembre de 2011

La Colina (BUENOS AIRES)

Nos juntamos todos en el tinglado que hacía de comedor y salón de reuniones al resguardo de la lluvia que seguía mojando la tierra. Estaban las chicas de Rivera, el grupo de Coronel Suárez y nosotros. Estábamos nerviosos, era un partido definitivo contra Australia y pintaba muy complicado; ya saben, Diego recuperando su estado físico pero con la magia del pie izquierdo intacta y el resto para enfrentar el repechaje.
No nos fuimos a acostar porque sabíamos que levantarnos sería más difícil. Entonces nos fuimos repartiendo en pequeños corros y charlamos y tomamos mate y alguno tocó la guitarra y tiritamos juntos de frío y de deseo. Tu pelo lacio era todo para mi, me hipnotizaba con su balanceo y el Diego podía irse a freir churros que no me importaba. Faltando una hora para el comienzo del partido cuando nos dijeron que podíamos empezar a caminar: teníamos dos kilómetros hasta el poblado donde íbamos a mirar el partido. La noche cerrada, los charcos de lluvia y el barro traicionero hicieron la caminata un poco más entretenida. Yo no veía más que tu perfil cerca del mío, aferrando la frazada que nos protegía del frío nocturno y nos unía como un manto sagrado, como una capa.
El gol de Balbo, una anécdota.

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Perdido en tus ojos

>> viernes, 4 de noviembre de 2011

Te miro frente a frente

y me pierdo en una maraña de celeste dulzura;
tus ojos dicen todo lo que tu boca calla.

Te miro aunque no me veas
y me extravío en un laberinto de celeste candor
tu mirada dice todo lo que tu corazón oculta.

Te miro bien profundo
y vagabundeo en calles de celeste primoroso;
tus pupilas delatan todo lo que tu alma siente.

Te miro derecho a los ojos
y me pierdo en un enriedo de celeste inocencia;
tus iris reflejan todo lo que tu mente piensa.

Te miro y tus ojos me atrapan
en una frenética danza, en un torbellino celeste;
me inundo, me ahogo.



P.S.: La foto mucho no tiene que ver, lo sé y lo advierto.
Es que el Piltri tiene ese inevitable don de la omnipresencia...

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Percibiendo la ciudad con los sentidos [7]

>> miércoles, 26 de octubre de 2011

Sexo sentido

Fue una salida nocturna normal, en grupo. Vos estabas entre las chicas como una más y yo, concentrado manejando el auto; es difícil no cometer errores habiendo más de diez personas alegres y achispadas arriba del auto. Llegada la mañana, uno a uno los fuimos llevando a sus casas, quedamos vos y yo.
Enseguida fuimos para tu casa, no podía dejar de pensar en tu piel de porcelana por ser explorada, en tu suaves labios de deseada humedad, en tus pechos de mujer que prometían aventura.
Fuimos a la cocina con el pretexto de calentar agua para prepararte un té pero el saquito quedó allí, seco, colgando de la taza vacía. De golpe y sin preámbulos saciamos nuestro hambre comiendo directamente de los labios, parecía que no había ni un minuto que perder.
Al pasar el umbral de tu pieza, te fui deslizando la blusa por los hombros poniendo apenas un dedo bajo la tela dejando al descubierto tu pálida piel, salpicada de suaves pecas, sin dejar de ahogarme en tus ojos verde esmeralda. Despacio, bajé mi mano hacia tu cadera para liberarla de esos encajes que aún delicados, escondían un tesoro incalculable. Lentamente, la gravedad actuó sobre la ropa, arrojándola por toda la habitación, mientras yo me hundía y vos arqueabas la espalda apretándote contra mi. Fueron momentos de asombro, los dos vibrábamos juntos al son de nuestros movimientos, acompasados, coordinados. Todo fue ideal: los besos por mi espalda, las caricias sobre tu perfecta cola disfrutando ese pliegue, sorbiendo el aroma a mujer, el placer que nos arrebató, juntos.
La luz de la mañana empezó a filtrarse por la persiana, dibujando los amantes perfiles, develando una pequeña sonrisa en nuestros rostros.

Nunca más volvimos a hablar de esto, los amigos no hacen estas cosas.













Secuela de estos textos, para aquellos que no lo recuerdan o no los leyeron:

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Diez verdades sobre la vida

>> domingo, 23 de octubre de 2011

La ciudad permite delirios inconfesos. Este fue un mail que le envié a Hanglin en base a un artículo suyo hace un tiempo y que nunca me contestó. Espero sus respuestas (las de él y las de ustedes) bajo este post.

1- El verdadero sueño de un hombre es hacer feliz a su mujer, y como resultado de eso, ser feliz también. El colmar de regalos a la mujer puede traer felicidad, aunque no es necesario tener mucha plata para eso. Los regalos sinceros, hechos con el corazón son los que más se aprecian.
2- El trabajo dignifica, además de ser una máxima de reclamo social, expresa el deseo del hombre de realizarse a través de una actividad productiva. El hombre trabaja porque el modelo económico así se lo exige. Hay quienes serían muy felices no teniendo que cumplir jornadas de trabajo agotadoras. Ojalá todo el mundo se procurara un espíritu elevado para gozar y disfrutar del tiempo de reflexión que proporciona el descanso.
3- Las mujeres no tienen ningún respeto especial por el varón de la amiga. Son traidoras natos. Con besos, proclaman ser amigas del alma de una persona a la que desprecian. Al primer descuido y oportunidad, se abalanzarán sobre el varón de la amiga con la excusa de que “una mujer tiene necesidades”.
4- La rutina está mal conceptuada y sufre un encarnizamiento injustificado por parte de aquellos que buscan justificar alguna falta. Ese lugar, ese hecho común, esa sucesión de actividades ya conocida, esos recuerdos sostenidos por la repetición, esos sobreentendidos son la base de la estabilidad de una pareja, ya también el matrimonio.
5- En una pareja, es muy necesario el erotismo ya que mantiene viva la pasión y el lazo íntimo que los unió en principio. Disfrutar del embarazo es una de las cosas más lindas y propias que no deben perderse nunca en el seno de una pareja.
6- Es cierto, no existe (solamente) la rubia tarada. También las hay morochas y teñidas.
7- No conozco a ningún rico, pero me imagino que también debe sufrir momentos de tristeza y melancolía. Estos estados, lejos de ser perniciosos, son necesarios para lograr la perspectiva al momento de jerarquizar los logros de la vida. El dinero, las casas, los autos, los paisajes son accesorios de la existencia, pero no son primordiales. La tristeza sobrepasa el muro material y se cristaliza en logros esenciales.
8- El pobre sí se deprime, aunque por diferentes razones de las del rico. Está fuera del sistema y poder ingresar le provoca insomnio. Es segregado, marginado y nadie le proporciona una oportunidad para progresar. Es esto lo que lo entristece y lo denigra a ojos de su familia. No importa como luzca por fuera, todos tenemos aptitudes que se necesita identificar y cultivar y que serán el inicio de la aceptación.
9- Los niños intuyen y piensan una parte de la realidad. Los que nos sorprendemos con sus respuestas somos nosotros. El aprendizaje brindado por la vida debería orientarlos hacia una conocimiento que jamás será total. La tarea de los grandes es darles un mapa y orientarlos.
10- Una nación que no respeta a sus ancianos, que no los trata como se lo merecen, que no los escucha y que es dirigida por un grupo de personas despóticas y corruptas… realmente es un pobre país.

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Allí donde...

>> jueves, 20 de octubre de 2011

En aquellos lugares donde las algodonosas, grises nubes transitan imperturbables unos infinitos cielos celestes; donde imponentes montañas se yerguen majestuosas sobre caprichosos, indomables espejos de agua; donde la vegetación de verdoso follaje y leñoso tronco comparte escenario con una variedad de seres vivientes, allí fue que en la cuenta caí.

En esos lugares donde el hombre no es más que un accesorio de fútil decoración completando un ambiente que no lo necesita, allí donde el verdadero poder se traduce en magníficas obras, me di cuenta de la pequeñez del individuo, de la insignificancia de su existencia, de la nimiedad de sus actos que adquieren relevancia cuando son medidos por un individuo similar.

Allí donde el sol imperturbable ilumina la vida y la muerte, lo bello y lo abominable, se generan interminables cadenas de eventos conexos, allí donde la naturaleza siempre vence, encontré un lugar correcto, un lugar prometido.


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Transporte prioritario

>> lunes, 17 de octubre de 2011

REGISTRADO CSM-9753
Corresponde a Expediente ET-3421-11
Ciudad Visible, 17 de octubre 2011

VISTO:
La presencia de ceniza volcánica en gran parte de país proveniente del Volcán Puyehue-Cordón Caulle, y sobre todo cubriendo gran parte de la zona de influencia de la Ciudad Visible; y

CONSIDERANDO:
Que a fs. 67-69, 107 y 120 consta la propuesta de implementación de Plan de Emergencia de Transporte Oficial;
Que el Intendente Vitalicio ve cercenada su libertad de movimientos por la acción incontrastable de la Madre Naturaleza;
Que el Secretario de Transporte aprobó con su firma en reunión con el Secretario de Gobierno el pasado 15 del corriente;

POR ELLO:
EL CONSEJO SUPERIOR MUNICIPAL
RESUELVE

Artículo 1º: Poner a disposición arbitraria e irrenunciable del Intendente el Cessna Citation propiedad del Municipio para sus traslados personales, de acuerdo a las siguientes condiciones:

a) Pondrá a por lo menos 3 (tres) tripulantes de a bordo a disposición, fomentando el trabajo y la igualdad de sexos (las tripulantes serán indefectiblemente mujeres).

b) Podrán viajar con el Intendente todos aquellos que hayan votado/comentado por lo menos en 5 (cinco) posteos consecutivos, no acumulativos.

UPDATE c) Se le dará prioridad a la Secretaria de Gobierno, por las razones expresadas acá. (el enlace no se verifica en la copia papel)

d) A los demás Secretarios del Gabinete se les reconocerá la permanente disponibilidad a subir cuando se los requiera.

Artículo 2º: Pase a la Secretaría General de Transporte a sus efectos. Pase a la Dirección General de Mantenimiento y Logística. Gírese al Departamento Ejecutivo y por su intermedio, comuníquese a las Dependencias involucradas en el diseño del itinerario. Cumplido, archívese.

Int. Etienne

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Literatura, ficción y más ciudades [23]

>> miércoles, 12 de octubre de 2011

La miel silvestre

-¡Es muy raro, muy raro, muy raro! -se repitió estúpidamente Benincasa, sin escudriñar, sin embargo, el motivo de esa rareza-. Como si tuviera hormigas... La corrección - concluyó.
Y de pronto la respiración se le cortó en seco de espanto.
-¡Debe de ser la miel!... ¡Es venenosa!... ¡Estoy envenenado!
Y a un segundo esfuerzo para incorporarse, se le erizó el cabello de terror: no había podido aún moverse. Ahora la sensación de plomo y el hormigueo subían hasta la cintura. Durante un rato de horror de morir allí, miserablemente solo, lejos de su madre y sus amigos, le cohibió todo medio de defensa.
-¡Voy a morir ahora!... ¡De aquí a un rato voy a morir!... ¡Ya no puedo mover la mano!
En su pánico constató, sin embargo, que no tenía fiebre ni ardor de garganta y el corazón y los pulmones conservaban su ritmo normal. Su angustia cambió de forma.
-¡Estoy paralítico, es la parálisis! Y no me van a encontrar...
Pero una invencible somnolencia comenzaba a apoderarse de él, dejándole íntegras sus facultades, a la par que el mareo se aceleraba. Creyó así notar que el suelo oscilante se volvía negro y se agitaba vertiginosamente. Otra vez subió a su memoria el recuerdo de la corrección, y en su pensamiento se fijó como una suprema angustia la posibilidad de que eso negro que invadía el suelo...
Tuvo aún fuerzas para arrancarse a este último espanto, y de pronto lanzó un grito, un verdadero alarido, en que la voz del hombre recobra la tonalidad del niño aterrado: por las piernas trepaba un precipitado río de hormigas negras. Alrededor de él la corrección devoradora oscurecía el suelo, y el contador sintió, por debajo del calzoncillo, el río de hormigas carnívoras que subían.

Cuentos de amor, de locura y de muerte - Horacio Quiroga

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Tarot o la suerte dicha por los naipes

>> miércoles, 5 de octubre de 2011

La señora que arrullaba el mazo de cartas de tarot en sus manos tenía un perfil hermoso, hasta de modelo diría yo. Pero eso era cuando estaba con el semblante risueño, que fue cuando me recibió y cuando me cobró. El resto del tiempo una especie de bruma gris se le posaba en los ojos y se le ensombrecía el rostro.

- No, no... -dijo meneando la cabeza y dejó el suspenso colgado del inacabado final de esa frase que decía demasiadas cosas.
- Vine aquí a saber, no a esconder la cabeza como el avestruz -dije queriendo sonar seguro pero la voz me sonaba algo quebrada.
- Le puedo decir que el centro de su vida lo sintetiza una persona morocha de naturaleza algo caótica, algo inestable, que juega con sus decisiones como a la rueda de la fortuna. Le puedo decir también que le va a ocasionar conflictos en su trabajo, algún encontronazo, alguna discusión.
- No me gustaría tener conflictos laborales en plena crisis.- En ese momento pensé que comprar dólares había sido una idea extraña.
- Es más, esa misma persona lo va a llamar para darle algún tipo de noticia, de novedad que será muy importante para los dos.
- ¿Una buena noticia? - aventuré algo ansioso.
- Eso lo tendrá que descubrir usted. Yo simplemente expongo los hechos, no les pongo adjetivos.

Ahí me dí cuenta que no había soltado el vaso de agua que había tomado por costumbre al comienzo de la sesión. Lentamente lo solté, asimilé el reto que bien merecidamente me propinó y dije, desafiante:
- Podría por una vez darme algo concreto. Siempre son cosas que se le podrían aplicar a cualquiera.
- Usted, un hombre que viaja bastante, por trabajo o placer, está esperando esas noticias. Y también sabe que el carácter volátil de esa persona, que está vinculado con usted por temas laborales, generará luchas de poder dentro de su grupo más cercano.
- ¡Basta, no siga! -grité al mismo tiempo que saltaba de la silla.
- Es más, salió en las cartas pero me cuidé de dejarla al costado. Ahora que me ha provocado se lo diré: hay una mujer, una mujer mala que lo domina a usted y a esa otra persona y no podrán huir de su influencia. Ella mira y dirige todo desde las sombras, o no tanto...

Ni que supiera la muy maldita.

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Al enamorarme de ti

>> viernes, 30 de septiembre de 2011

Al pasar de tus cabellos acompasados por la brisa creo despertar a la vida prohibida para el común de los hombres.

Al cruzar de tu mirada llena de química irracional me descarga un poderoso choque que recorre de arriba abajo mi médula.
Al contonear sugestivo de tus caderas me las imagino entre mis brazos contenidas en su totalidad por la medialuna carnal de mis pobres extremidades.
Al rodar de tus lágrimas de agua bendita sobre tus santas mejillas se me enternece el corazón y desespero por un consuelo que sirva para detener el brotar de tu manantial.
Al rozar de tus dedos mi piel se enciende, poderosa llama, cálida hospitalidad encuentro en tu compañía.
Al ver de tu espíritu rebosante de hermosa vida joven enérgica que te surtes del abrazo para seguir respirando.
Al sentir cerca mío tu aliento mis ojos perdidos en sus órbitas no encuentran refugio bajo los débiles párpados.
Al conocer de tu cuerpo todos sus rincones mi alma se estremece toda sabiendo que para siempre, eternamente, mía serás.

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Reaparición con vida

>> martes, 27 de septiembre de 2011

De regreso al despacho y a la vida laboral, he de comentarles las gestiones que he realizado la semana pasada y que me han obligado a alejarme por unos días de mis sitios ordinarios de lectura y posteriores comentarios.
En principio, me he preocupado por buscar un nuevo perfil edilicio para la Ciudad; como todos saben podemos ir para el lado del racionalismo pero también para una arquitectura más amigable con el medio ambiente, aprovechar todo aquello que el medio desecha y evitar el uso excesivo de ciertos materiales que contaminan demasiado el entorno. Además las lineas de antiguas estructuras piramidales es ideal para los lugares de mucha lluvia, por su facilidad para que escurra la precipitación. Aquí, un ejemplo:

Otro tema que me tuvo muy ocupado esta última semana fue el transporte. Hoy en día no hay buenas tecnologías que nos permitan optimizar los tiempos de traslado desde un punto a otro y ni hablar si hay que realizar transbordos; así que el traslado acuático es una buena opción, aunque también lo es el ferrocarril, por supuesto observando todas las medidas de seguridad correspondientes. Estuve probando diferentes modelos y aquí les muestro un par de ejemplos:


El anteúltimo tema que me ha estado preocupando es la vida silvestre. Ya sé que tal vez no tenga demasiado que ver con la vida urbana, de hecho es bastante incompatible, pero simplemente quería dejar escrito que es importante respetar el entorno natural pues de él depende muchos seres vivos, incluidos nosotros mismos. Si la belleza de un plumaje nos provoca admiración, mucho más lo hará si está libre y a salvo de depredadores.


Y finalmente, aunque no menos importante está el tema de la higiene. Señores, no hay que escatimar la limpieza, no hay que dejar de bañarse con la simpática excusa que ahorramos agua y otros rollos como ese. Recibir pequeñas gotas y sentirlas deslizarse por la piel, percibir su frescor y que se nos ponga la piel de gallina es algo que no se puede describir. Agua hay, lo que hay que saber hacer es encauzarla, no?




Sabrán entonces entender los motivos de mi ausencia en sus respectivos espacios, hecho que paso a remediar de inmediato.
Saludos!

Int. Etienne

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(In) Finito

>> lunes, 19 de septiembre de 2011

Todo se acaba, nada se consuma.

No existe cosa ni evento que escape a su naturaleza finita,
a su irremediable desaparición.
Y el hombre
en su afán de permanecer, sufre ante esta realidad que lo azota.

Todo encuentra su fin, nada se realiza.
No hay momento que perdure por siempre,
no hay amor que se mantenga indemne en la eternidad;
para siempre, aún para nosotros, no existe.

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Palabras vagabundas

>> martes, 13 de septiembre de 2011

Me encontré ensimismado en pensamientos vagabundos, en un intento casi instintivo de explicar mis dislocados, perdidos actos.

Vi que mis reflexiones ya no alcanzaban a lograr una coherente justificación, que mi mente en una nebulosa permanente no hallaba por sí sola el camino de salida a este asunto de diverso origen.
Pensé entonces que tus palabras serían como una brújula infalible para mi derrotero extraviado, como una isla con su palmera para el desesperado náufrago.
Me imaginé que tendrías un ovillo de hilo, tal vez migajas de pan, que me indicaran con soberbia seguridad el destino de mis acciones.

Ahora entiendo casi con seguridad qué es lo que mi vagabunda mente elabora en momentos de perturbadora independencia, ahora percibo que tus palabras apuntadas con certeza alcanzaron su objetivo.

Entendí que con lo que me cobraste debí haber estudiado psicología.

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Otras ciudades [23]

>> viernes, 9 de septiembre de 2011

Ushuaia (TIERRA DEL FUEGO)


Sin saber bien qué íbamos a encontrar en la ciudad, llegamos temprano por la mañana. No teníamos alojamiento y paramos una noche en un hostel que nos regaló picaduras de pulgas en todo el cuerpo; de ahí nos mudamos a una hostería a estrenar por casi la misma plata. Una ganga.
La ciudad es una costanera y una calle angosta de mucho movimiento. Allí se mezclan los locales que la luchan soportando el frío con los turistas que van y vienen con sus camperas deportivas y sus cámaras de lentes infinitos persiguiendo imágenes esquivas.
Arriba y con solo levantar la mirada, se puede apreciar el glaciar Martial vigilando el movimiento diario de las excursiones que exploran todos los secretos del canal, el puerto con un incesante arribar de cruceros llenos de ojos nórdicos y orientales y que nadie se vaya sin permiso del penal más austral del mundo.
Es una ciudad bella, con toques de pueblo, inmuebles de chapas y vigas de madera, construcción típica del sur más austral. Y es la única ciudad argentina ubicada "del otro lado" de la cordillera de los Andes; subiendo por ella se llega al paso Garibaldi y de ahí al lago Fagnano, que más que un lago parece un mar embutido en la isla, dueño de una superficie de color extraño y olas de fuerza bravía.
Quedaron cosas por recorrer, por conocer y por nombrar aquí en este resumen.
Vale la pena molestarse hasta allá...

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Decepción cotidiana

>> domingo, 4 de septiembre de 2011

Ni bien lo vio, supo que tenía que hablar con él. Surgió de su interior ese sentimiento de protección, de querer abrazar y rodear con sus brazos a ese ser que necesitaba de ella, de sus cuidados. De inmediato un sentimiento profundo pero genuino hizo que simpatizara con ese gesto reconcentrado que parecía pintado en su rostro. Se imaginó su persuasivo pero tímido tono de voz dirigiéndose a él, con sus labios muy cerca de su oído, con un acercamiento seguro aunque no agresivo, ella no quería que se la malinterpretara, no pensaba dar muchas explicaciones aunque tampoco quería dar una mala impresión. Conforme se acercaba paso por paso, iba pensando en cómo reaccionaría él, un poco sorprendido, otro poco apenado y ese gesto se transformaba de golpe en una sonrisa de vergüenza pero también de agradecimiento porque su ego no se había visto expuesto sin necesidad, y ella imaginaba que su advertencia no tenía para nadie mala intención, simplemente el destino había hecho que ella se diera cuenta antes, nada más, nada definitorio. Hasta se imaginó su aroma, un poco de hombre curtido bajo el sol, otro poco de calle recorrida una y mil veces y una pizca de colonia y un escalofrío la recorrió, haciendo que sus rodillas se golpearan suavemente y un cosquilleo de placer la embargara sin querer. Se imaginó cómo a partir de su acercamiento comenzaban a reconocerse cercanos, esos seres que nacieron para compartir el mismo aire. Con una sonrisa cada vez más amplia y pensando en que él agradecería con esa mirada plena de sus ojos pardos, iluminados por la alegría y reflejados en los de ella, que lo mirarían con adoración, con esa conexión que no quería aún aceptar, caminó un par de pasos hacia su encuentro y así poder decirle aquello que le explotaba en la garganta.


De la nada y sin mediar un segundo él sacó un arma cortita y con voz firme y amenazante, aunque sin gritar, pidió a los presentes que le entregaran el dinero y celulares y cosas de valor. Todos hicieron caso, no valía la pena morir en manos de un delincuente con la bragueta abierta…

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Control

>> lunes, 29 de agosto de 2011

Es que sabía lo que iba a ocurrir, por eso me dejó hablar. Pensaba que nunca se cansaría de decirle lo que tenía que hacer. Era una costumbre de los primeros años en la universidad en donde lo que decía nunca era tenido en cuenta para nada y se terminaba haciendo lo que yo quería. Era un poco su culpa también, ya que terminaba dándome la razón, pero esa vez fue diferente. Martín miraba por la ventana y pensaba en que en ese momento su mamá estaría dándole una inyección a algún anciano en el hospital municipal, en que su amigo daría otra cabina y que pase el que sigue y que Sabina terminaría exhausta su jornada de atención psicológica y que todo eso no era justo. Y más ahora en fechas festivas, diciembre lo ponía nervioso. Dio media vuelta y sin escuchar lo que le estaba diciendo, interrumpió, indeciso. Acaso fue la primer muestra de rebeldía en su apacible vida, pero le sentó bien, le gustó. Supo también que sería la última vez que lo haría y que no lo extrañará nunca. No se puede pretender como propio algo que nunca nos perteneció, aunque por un momento sintió que no habría nada ni nadie en el mundo capaz de igualarlo si se decidiera.
Lo miré enojado porque nunca me escuchaba cuando le hablaba y además ahora tenía que soportar que me interrumpiera. Le dije que todo era para mejorar, que cualquier cosa que hiciera, tenía que estar en control. Esa era la base de todo, tomar las propias decisiones. No podía ser, no era justo que su supervisor infringiera una y otra vez las reglas del juego y siempre a costa de él. Lo dejé reflexionando; me fui, ofendido y disgustado porque siempre hace lo que le parece, lo que me hace pensar que es inútil expresarle mis opiniones.Siempre era lo mismo cada vez que nos veíamos, se ponía a revisar su correo, cosa que no me molestaba porque en definitiva él no disponía de otro momento para hacerlo y yo no pretendía modificarle su vida o se embarcaba en una descripción frenética de lo acontecido en el último tiempo, que bien podían ser dos días o dos meses. Y a uno siempre se le ocurrían miles de comentarios que él metódicamente ignoraba una y otra vez. Tal vez no quería perder el hilo del relato, o no le parecían pertinentes. No le modificaban el punto de vista final, que solía ser apocalíptico. Al otro día se fue como siempre en forma más que puntual a su empleo que lo irritaba sobremanera, marcó el horario de entrada en su tarjeta en el reloj que estaba frente a la puerta de salida de emergencia, fue al camarín a cambiarse de ropa, ponerse la faja de seguridad y los botines punta de acero y se internó en el depósito de mercaderías pensando que ese día sería diferente. Control, control, se repetía una vez tras otra dentro de su cabeza, la palabra que era frase, que se hacía idea. Caminó unos metros hacia el fondo del depósito, era un galpón enorme con deficiente iluminación y atiborrado de mercancías y se ocultó con el firme propósito de empezar a controlar su vida, no sabía cómo pero lo haría. Y estaba en esos rumbos del pensamiento cuando se cruzó inesperadamente con su supervisor, Qué hace acá González, inquirió descortés el hombre a cargo, Nada, recién acabo de entrar y estoy revisando las tareas que hay que hacer, Pues entonces apúrese porque han llegado dos camiones, uno de artículos de limpieza y el otro de gaseosas que hay que descargar, dijo el encargado en forma desagradable. Martín deseó en ese instante tener el valor de tomarlo del cuello, apretarlo lenta pero firme, con las dos manos hechas puños, ver las sucesivas transformaciones que le deformaban el rostro en horribles muecas, los cambios de color y los sentimientos que variaban conforme el aire abandonaba los pulmones, sofocar los gemidos desesperados y mitigar los sonidos que rebotaban y se hacían eco al golpear los botines en el suelo de cemento alisado. Vio cómo la luz se apagaba de los ojos ya inexpresivos, aquellos ojos que lo habían hostigado por tanto tiempo ya no lo molestarían más. Esta recreación lo dejó agotado, le dolían las manos y los hombros e incluso le sangró la nariz, pero se sentía desahogado, liviano, con un confort que nacía en ese lugar que no se puede ubicar dentro del cuerpo y se expandía hacia todos lados, se le notaba en la forma de caminar, iba como flotando, no le costaba ningún esfuerzo trasladarse. Fue al baño a limpiarse, luego se aproximó al portón de acceso de la mercadería y con ayuda de la zorra, ese carro con accionar hidráulico que hay en todos los depósitos, comenzó a bajar pallets de los camiones y así estuvo todo el día, sin que nadie se metiera con él. Se sorprendió a sí mismo entusiasmado, eufórico, independiente; sí, era eso, se sentía libre, sin ataduras, sin compromisos. Se creía capaz de todo, y así lo siguió creyendo de camino a su casa. Desde atrás de las cajas de sidra y pan dulce que se colocarían la semana entrante, los párpados rígidos, abiertos del encargado confirmaban esa idea.

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Derrotado

>> miércoles, 24 de agosto de 2011

Cuando no llega, por más esfuerzos que uno realice, la victoria tan ansiada, es con honor y dignidad que hay que enfrentar la parada.

El reconocer en primer lugar los méritos obtenidos por el rival para después criticar la propia actuación es propio de respetables derrotados.
Es a veces el azar factor importante de numerosos resultados, aunque no siempre responsable de nuestras fallas; que la moral no decaiga, dicen quienes arengan a la tropa, porque seremos nosotros los beneficiados en la próxima contienda.
Mirar hacia adelante, recordando los éxitos y aprendiendo de las caídas, no dejarse vencer por los golpes del adversario, sabiendo que siempre para demostrar la valía y el coraje, la vida ofrece una revancha.

Sé que parece que me fue mal en las primarias; sin embargo es más un recordatorio para aquellos contendientes que pretenden usurpar el sillón vitalicio de este Intendente que no se casa con ninguna colectora ni con ningún proyecto imperial.

Desde la comodidad del despacho intendencial, los saludo ciudadanos!!
Int. Etienne

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Literatura, ficción y más ciudades [22]

>> miércoles, 17 de agosto de 2011

Parte I

Afuera, el mundo parecía frío, aun visto a través de los cristales de la ventana. En la calle, tenues torbellinos de viento agitaban en el aire nubecillas de polvo y trozos de papel formando espirales, y aunque brillaba el sol en todo su esplendor y azul estaba el cielo, no se advertía en el ambiente sensación alguna de colorido, como no fueran aquellos cartelones exhibidos con irritante profusión. Sobre la pared de la casa de enfrente asomaba el bigotudo rostro escudriñando con su mirada a los transeúntes. EL HERMANO GRANDE OS VIGILA advertía la inscripción, en tanto aquellos negros ojos se reflejaban profundos en los de Winston. Al nivel de la acera había otro cartelón similar, desgarrado por el viento en uno de sus ángulos, cuyo fragmento inferior, al ser abatido por la ventolera, cubría y descubría una sola palabra: Insoc. A la distancia, un helicóptero volaba sobre los techos de las casa y luego de permanecer inmóvil un instante cual si fuera un moscardón, volvía a remontarse lentamente trazando una curva en el espacio. Era la patrulla policial, atisbando a través de las ventanas de los vecinos. Pero esas patrullas no eran de mayor cuidado. Lo único que de verdad contaba era la Policía del Pensamiento.

1984 - George Orwell

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Cib-org

>> viernes, 12 de agosto de 2011

De a poco y con contundencia voy recuperando mi forma original.
Pero deberé asumir y reconocer que ya nunca volveré a ser el mismo que antes. Ahora luciré, como un trofeo, una cicatriz en línea recta de casi cinco centímetros que adorna la parte inferior de la rodilla. Ahora, las reuniones comenzarán con el exhaustivo escrutinio de la cicatrización de la herida, si me picó cuando crecieron los pelitos que me afeitaron, si todavía me duele o tira o se hincha o palpita.
Ni hablar de la anécdota previa a la entrada al quirófano, la cual se esparció por toda la Ciudad en cuestión de horas, tanto que al recuperar la conciencia en la habitación ya había jocosos que se vieron en la obligación de jugarme un chascarrillo; a ellos les caerá un aumento de ABL, se los puedo asegurar...


Como un organismo cibernético, ya no soy enteramente biodegradable sino que tengo partes que subsistirán el inclemente paso del tiempo. No llego a ser como Robocop, aunque no hubiera estado mal un implante de una arma corta de gran calibre. No, no voy a aclarar eso.
También podría haber incluido una vista de rayos x o inmunidad diplomática pero con el tema que me desm... digo que me hizo efecto inmediato la anestesia, no pude reclamarla. Quedará para la próxima intervención.
De esta experiencia a la cual he sobrevivido, rescato el descanso del que mi mente ha disfrutado. no tengo ningún apuro en volver a ocupar el sillón de intendente, aunque ahora recuerdo que no dejé encargado a nadie...
Silvia! Hay algo para firmar?

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Compañeros son los... amigos?

>> martes, 9 de agosto de 2011

Reconozco que he tenido bastante tiempo libre pero no quiere decir que lo haya podido utilizar para la reflexión. Los días han estado poblados de idas al matasanos para vigilar la evolución de la intervención, sumar ejercicios, restar las muletas, multiplicar visitas a la obra social y aprovechando para descansar la mente de las preocupaciones laborales...
Laboral. Ese es un ámbito diferente, plagado de competencias, comparaciones, intrigas, secretos y confesiones; un ámbito en el cual se pueden cosechar leales amigos, indiferencias crónicas o eternos odios. Uno, y con uno me refiero a mi experiencia, tiene la siguiente receta: no fingir, no simular, ser auténtico hasta en los enojos, siempre respetuoso con los límites y con las reglas. Pero esa es mi visión, que suele no ser compartida.
Se comprueba que hay que ser vacuo, falso. Mi receta me ha llevado a pasar la tarde durmiendo la siesta, cosa de la que no reniego, sin peligro de sobresaltarme por un timbre inesperado. Tal vez demasiada sinceridad...
Te empujan al chusmerío, te obligan a inmiscuirte, te fuerzan a comportamientos réprobos, te condenan a ser falso. Siendo así, tus cumpleaños estarán llenos de gente que simulará compartir tu alegría, que se alegrará de tu natalicio; tus tardes se poblarán de compañeros que parecen encantados con tu nuevo departamento y sus mates serán casi tan ricos como los de los amigos.
En serio, ni un mate.

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Transcurso del tiempo

>> jueves, 4 de agosto de 2011

Con el transcurso de los llanos días, los quejumbrosos meses y empinados años, con el simple hecho de acopiar en el dorso de una dolorida espalda porciones de tiempo, así nos vamos convirtiendo, muy de a poco en un proceso imperceptible, en seres domesticados.
Con el abrir y cerrar de nuestros ojos sorprendidos ante el brillo enceguecedor del sol de la mañana y la honda oscuridad que decora las horas nocturnas; con el surgir inocente de nuestras facultades y su uso un tanto más prosaico entramos en un espiral de imparable caída hasta un único destino de humanos serializados.
Con la absorción lenta e inexorable de conocimientos de fundamental importancia y otros de inicua naturaleza (usted vea cuál es cuál), con la incorporación de estructuras cuadradas, de métodos rígidos, de esquemas sin salida llegamos a la encrucijada que nos define como un número más o la posibilidad de transformar nuestros cuentos en realidad.
Con el tiempo que se desliza como granos de arena entre los dedos cansados, que se derrama como líquido transparente vertido hacia el infinito que lo sorbe con fruición, así finaliza la efímera transición que abre después de hecha la elección un amplio abanico de caminos individuales.

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Desquite

>> lunes, 1 de agosto de 2011

Iba con los ojos entornados, castigados suavemente por la claridad del sol de media tarde que entraba por la ventanilla del auto, y pensaba que no había casualidad en nada de lo que le pasa a las personas, que de todo se saca una enseñanza y está en uno aprovechar ese conocimiento extra que la vida se digna proveerte, y me dije que no estaba mal hacer lo que nos hace sentir bien y tratar de olvidar aquello que pesa en la conciencia y que enturbia los sueños.
El Renault 12 aceleró en un espasmo de energía y la sonrisa irónica de Leonardo me devolvió a la realidad, En qué estabas pensando marmota? inquirió en forma poco sutil, En nada contesté con una mentira que luego aclararía, Lo que pasa es que si te cuento te vas a cabrear. Me miró como quien conociendo más de lo recomendable a una persona, penetra en forma casi instantánea en sus pensamientos y me dijo muy serio, Gordo, ni se te ocurra siquiera pensarlo. Al hablarme, giró su cabeza para enfrentarme y hacer ese gesto de pretender intimidar con la mirada que utilizaba en todas las discusiones en que el culpable era el de enfrente. Yo desvié mi atención hacia la rotonda de acceso a Puan que se aproximaba y dije Ya llegamos y empecé a hablar de un amigo y compañero del secundario que vivía por estos pagos. Pasamos el centro desierto y nos dirigimos directamente al balneario, bajamos todo lo necesario y algo más, encendimos el viejo Johnson 25 y salimos, pensando navegar unos treinta minutos, lo necesario para llegar a la parte más alejada de la laguna, atrás de la isla, es decir el mejor lugar para asegurarnos una buena pesca. Tiramos el ancla para evitar el gareteo de la embarcación y armamos en silencio las cañas. Pensaba que había evitado el enfrentamiento hasta que lo vi encender con parsimonia un Marlboro y mirando la punta de la línea de pesca me dijo Contámelo todo. Ante el pedido casi imperativo me resigné a entrar en detalles, Ok te acordás hace como tres meses más o menos que nos juntamos a comer un asado, creo que en la casa del Chato, Si era porque inauguraba la parrillera, Bueno la cosa es que me pasó la dirección de un tipo que buscaba un chofer para repartir encomiendas y paquetes y lo fui a ver, necesitaba el laburo y enganché para los fines de semana. Entonces, al tercer viaje tuve que ir a Saavedra a una farmacia a buscar unos bultos, iba a ser un trámite normal pero se complicó porque pinché una cubierta, Eso no es una complicación acotó muy firme, No pará, es que el celular no tenía señal y estaba en el camino viejo y se trataba de llegar a eso de las nueve de la noche para enviar el paquete a La Plata. La cuestión es que no llegué a tiempo... La caña de Leonardo tembló y el reel anunció la presencia de una buena pieza, un pejerrey que lo entretuvo por casi diez minutos, resistiendo con sabiduría la seguridad del pescador. Al terminar, me miró y me espetó casi enojado, Ahorrate los detalles ya se para dónde vas, yo hablé con el que debía recibir ese paquete, estaba realmente muy enojado, era muy valioso el cargamento que llevabas, Si ya sé, lo interrumpí, pero no hubo nada que yo pudiera haber hecho, incluso intenté caminar pero estaba lejos, de todos modos no iba a llegar a la hora que habíamos quedado, recordé en voz baja.El sol poco a poco caía hacia poniente y mermaba la potencia de su luz y el abrigo de sus rayos y la tranquilidad que había sentido arriba del auto desaparecía y era reemplazada por una inacabada inquietud que me turbaba, que no esperaba de mi amigo. Me empezaba a sentir amenazado, en peligro aunque nada concreto lo hacía palpable. No estaba asustado, me deprimía el hecho de no poder identificar ese malestar, no había nadie alrededor. Un total de veintiocho pescados engrosaron la bolsa de tela húmeda que habíamos llevado. Era una buena pesca considerando lo tardío de la temporada, hacía calor y no pensé que pudiéramos superar las quince piezas. Calculé eran las ocho y media de la tarde cuando lentamente Leonardo empezó a sacar el ancla del fondo, Lo que pasa Gordo, me dijo, es que arruinaste un muy rentable negocio y ahora se necesita una compensación de tu parte, al mismo tiempo que enredaba el cabo alrededor de mi cuello y me empujaba hacia atrás, Y tiene que ser así, dijo sin dudar aunque con una mueca de nostalgia en el rostro. Yo caí al agua de espaldas y sentí que el ancla volvía a buscar el lodo del lecho de la laguna, arrastrándome sin remedio. Miré para el interior del bote y vi a mi amigo con los ojos fijos en mi palma abierta, no me pareció que sintiera culpa alguna. No hubo lucha ni resentimiento, sino una insoportable sensación de que no valía la pena todo lo que me preocupaba, darle de comer a la tortuga, pagar el alquiler, llevarle flores a la tumba de mi hermano, maldecir al presidente de turno, hacer el amor tres veces por semana, todo eran ahora circunstancias pasajeras, banales, superficiales, nada me haría el favor de desquitarme de esta vida vacía que llevé y que nunca podré rehacer. Aspiré con fuerza el agua oleosa y oscura de la laguna y dejé que me llenara los pulmones.

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Al mismo tiempo

>> martes, 26 de julio de 2011

La idea de que el mundo gira y gira, que no para, que las vidas que soporta continúan indiferentes unas de otras pero conectadas de alguna manera, que un acto desencadena otro acto aún sin saberlo, me surgió como un disparo. Me di cuenta de que para algunos mi presencia les era indiferente y para otros mi ausencia sería una catástrofe, que estando en un lugar, el mundo tiene otros momentos y realidades, otras vidas y sentimientos que no necesitan de nuestra presencia.

Al mismo tiempo, mi hermana estaba tomando mate con una amiga, hablando sobre la desgracia de su esposo de tener que levantarse a las cuatro y media de la mañana para entrar a trabajar en la remisería. Pensaba que no era justo que hiciera tanto esfuerzo para ganar ese mísero sueldo y eso la rebelaba y preocupaba. Su amiga estaba de acuerdo en que era un trabajo complicado pero no dejaba de tener su mérito.

Entretanto, su esposo gemía y transpiraba sobre el vientre de la dueña de la remisería, acariciando su lacio pelo que mantenía ese color negro con tinturas y baños de crema excesivamente caros. Pensaba en lo fuerte que estaba y en lo firme que tenía el trasero y que esperaba no tener que trabajar tantas horas como compensación. Ella creía que era su obligación mantener contentos a susempleados, se esmeraba mucho y no guardaba ninguna culpa en su conciencia.

Al mismo tiempo, el ahijado de mi hermana, de catorce años, corría en la pista de atletismo a las órdenes de Gerardo, el profesor de gimnasia. No pensaba en nada, sólo llegar a la meta lo más rápido posible: les habían prometido la posibilidad de participar en un torneo intercolegial y quería lograr formar parte del equipo. Observando el grupo que se esforzaba en la pista, el profesor soñaba con las instancias finales en Mar del Plata de los Torneos, con las medallas y el regreso triunfal, mientras gritaba dando ánimos a los chicos.

Entretanto yo peleaba con esta idea, no podía aceptar que cuando yo no esté no se produzca ningún cambio; ¿es que no soy capaz de influir en nada? ¿Nadie sentirá un pequeño cambio, un vacío en donde solía estar mi cuerpo? Palabras que dije no serán recordadas y fotos en donde aparezco serán quemadas, me dije con rencor.

Al mismo tiempo mi mujer, que trabaja todo el día en el hospital, haciendo doble turno y cubriendo francos de las perezosas que tiene como compañeras, pensaba en mí, y con una sonrisa en el rostro, sacaba una muestra de sangre del brazo de un paciente. Pensaba que al regresar tendría que escuchar mis lamentos y quejas, pero eso no le importaba, yo estaría allí con ella y eso era lo único que importaba. Las otras empleadas tomaban mate en la cocina y se ponían de acuerdo para salir el fin de semana, aunque sería necesario pasar parte de enfermas y pedir que alguien cubra el turno.

En ese momento, mi amigo Ernesto, compañero de aventuras de adolescente, escribía concentrado en su monitor un artículo sobre la cosecha de cebollas que saldría en la edición matutina de un gran diario del sur argentino, consciente de que su esfuerzo sería olvidado en un par de días, tapado bajo la marea creciente de noticias cotidianas. En esa reflexión estaba cuando recibió mi llamado; qué haces loco, le dije, acá, laburando un poco, estoy complicado con los tiempos de entrega, y vos? me preguntó a su vez, todo normal, con ideas locas en la cabeza. Que raro vos, siempre empleando el tiempo para sacudir las neuronas, ironizó. Te dejo que tengo gente, le dije, después te llamo y armamos un partido para el sábado. Saludos y hasta dentro de un rato.

Al mismo tiempo, mi jefe escribía una carta donde agradecía a todos por el esfuerzo y las ganas de trabajar pero que el hilo del carretel se le había terminado, que todos sus intentos por llevar adelante la empresa habían sido vanos y se despedía con frases agónicas. Finalizó el trámite tirándose bajo el tren delantero de una F-100.

Creo que todos tienen mucho para ofrecer a la vida y a los que los rodean. El aprendizaje diario nos deja exhaustos y puede parecer caótico. Hay mucho que hacer, no alcanzan días de veinticuatro horas para quedar satisfechos. Sin embargo, todos aprendemos de todos y aún sin querer nuestros actos dejan huella, marcas que perduran en el espíritu de los que nos aprecian. Y esos recuerdos son los que nos mantienen vivos aún después de dejar de respirar. Y es en definitiva, nuestro grano de arena que sostiene y forma parte de una gran montaña.

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Desaparecer

>> jueves, 21 de julio de 2011

En el aula siempre estuvo entre los del fondo, aunque nunca molestó a nadie. Lo más cerca que estuvo de una amonestación fue en una ocasión en que por su naturaleza haragana, por no caminar tres pasos hasta el pizarrón, arrojó el borrador con muy mala puntería (o muy buena), y partió un vidrio que estaba al costado del escritorio. Eso y las consideradas malas compañías le aseguraron una reputación exagerada, insospechada en el colegio (y en su casa). El clima, frío en invierno y húmedo y cálido en verano, desarrollaron en los pulmones de Joaquín un asma crónico que sólo lo molestaba cuando se excedía con la noche o en situaciones amorosas al aire libre. Además trabajaba en algunas changas con el padre o algún conocido que le ofrecía ser ayudante de albañil o pintor, pequeños ingresos que le permitieron en dos años y medio de dedicación armar un Renault Gordini para darle a su travesía nocturna un toque de distinción. Alto, pelo ordenadamente despeinado, campera de jeans gastada casi hasta lo imposible, caminaba por el boulevard a las siete de la tarde, con esa media luz entre penumbra y enceguecedora, típica del atardecer otoñal. Las vidrieras de los comercios le llamaron la atención; se quedó mirando una remera que le calzaría de maravillas a su guardarropa. Su mente estaba en otro lugar, pensaba en ella. Se fue sin decirle mucho, tomó el tren y no miró atrás. Prefería pensar que era para que no la viera llorar. Había sido muy importante en su vida y ahora se encontraba solo, a la deriva. Metió las manos en los bolsillos, muy al fondo y enfundado tras el escudo de los lentes oscuros caminó hasta la esquina. No te encariñes demasiado con nada, pues todo es pasajero. Nada queda, todo sigue de largo. En la vida no tenés a nadie más que a vos mismo, se decía y el corazón se le comprimía contra las costillas. Arrastrando los pies, cruzó la avenida culpándose de su partida. Algo no había hecho bien, en algo había fallado, él no encontraba motivos para justificarlo y por eso creía que se debía a él que ella no hubiera mirado para atrás. Sus amigos lo esperaban frente a la fuente para ir al parque. Los últimos calorcitos empujaban a la gente a aprovechar el verde profundo para charlar y tomar unos mates. Su apatía no desapareció al unirse al grupo y cobijarse en el eléctrico afecto adolescente; en silencio repasaba los momentos que había compartido con ella, agonizando con cada imagen. Los ojos vidriosos velados en su ausencia esquivaban miradas llenas de preguntas de los chicos. No iba a permitir que el olvido invadiera su recuerdo, mientras miraba en dirección a la estación. Los proyectos para el fin de semana, conseguir algo de plata para salir y con quién se iban a encontrar eran temas que llenaban la conversación caprichosa y sin orden. Nada de eso le interesaba, su rostro juvenil estaba teñido de sombras, una oscura tormenta interna le enfriaba la piel y alimentaba su retraimiento. El lejano sonido de una formación del ferrocarril le llegó como una descarga eléctrica, una señal inconfundible entre la bruma. Balbuceó una excusa, que tenía que ir a ver a su hermana por un asunto familiar, rechazó la oferta de compañía de uno de los chicos, y lentamente y con la mirada baja fue dejando el parque. En el momento en que pasaba por sobre el puente, una sucesión de imágenes familiares se le presentaron como en una película dentro de su cabeza y le generaron incomodidad; entreveía una historia que nunca le contaron, que nadie quiso recuperar del pasado, de la cual él nunca hizo muchas preguntas ni a su padre ni a su hermana. Adivinaba silencios, aquellas reacciones se le hicieron más justificadas, veía las piezas del rompecabezas ubicarse lenta pero consistentemente. Furioso porque lo habían obligado a permanecer al costado de su propia vida aceleró el paso y llegó en cuestión de nada al cruce con la avenida de circunvalación. Que en su momento lo hayan marginado, bueno eso ahora no tenía remedio, pero que no le hayan dado la oportunidad de emitir su propio juicio, de escuchar de su boca lo que había pasado, eso lo ponía de muy mal humor. Se sintió invadido por una profunda soledad, desamparado. En la vida no tenés a nadie, se repetía, ya casi en un murmullo. Ni siquiera a mí mismo.
En ese instante, el pitido de la locomotora se hizo continuo y melancólico. La hermana de Joaquín sintió de pronto la ansiedad de aquellos que pierden algo importante.

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Estático como una roca

>> domingo, 17 de julio de 2011

Aunque caiga en la desesperación y deambule ciegamente chocando y rebotando; aunque me lo pidas una y mil veces y quede estático como una roca, sordo, ciego, mudo, muerto.

Aunque se me quiebre el alma, se me detenga el corazón y mis pulmones no retengan el aire, ya mi mirada no sostendrá la tuya en una íntima conversación inexpugnable a cualquiera alrededor.

No importa que me traten de loco y que me rechacen obstinadamente puteando y gritando; no importa que no pueda ya ponerme de pie y quede estático como una roca, inmóvil, quieto, pesado, solo.
No importa que emprenda ese viaje que dicen es no retornable y ya no se me recuerde, ya mi vida no tendrá sentido para mi porque no tendrá la tuya para entablar esa charla sin palabras, llena de códigos y sobreentendidos.

Aunque crea que todo saldrá bien me estrellaré con pálidas y malas noticias, llorando y rogando; aunque me caiga y levante infinitas veces no seré yo el que eleve la bandera de la voluntad.
Aunque el desaliento me abata y quede estático como una roca, no me verán del todo vencido, ya todo tiene fin y principio, que nos llegará a todos, irremediablemente, sin poder evitarlo.

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Se extinguen las fuerzas

>> martes, 12 de julio de 2011

Cansado de hacer lo que estoy haciendo, con las manos ocupadas y la mente vagando por otros universos perpendiculares pensando que la vida se parece mucho a nada bueno torturando mi cabeza con pensamientos oscuros.

Cansado de querer muchas cosas, desearlas con fervor y tener que agachar la cabeza, bajar la mirada con pudor porque todo eso que anhelo pasa cerca de mi mano pero lejos de mi posibilidad.
Cansado de imaginar que ella y yo podemos estar en ese paraíso propio y no poder hacer realidad ni una fracción de ese deseo me deprime mucho.
Y darme cuenta que no puedo hacer nada al respecto me enoja en demasía.

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Otras ciudades [22]

>> martes, 5 de julio de 2011

San Patricio del Chañar (RÍO NEGRO)

La noche era cerrada y húmeda; se sentía la piel fría y la cerrazón nublaba la vista. Al cobijo de la penumbrosa luz de la luna, iba el grupo abigarrado de estudiantes, como un cardumen de alevinos en busca de su alimento. Al frente el mayor de ellos y el más confiado indicaba el posible camino; los otros, dos chicos y tres chicas, apenas podían ver la huella que el pie del de adelante hacía en la arena húmeda. Los brazos enlazados en la cintura del compañero brindaban seguridad y ahuyentaban el miedo que se asomaba tras los párpados.
De repente, un aullido se escuchó, fuerte y sobrecogedor a la izquierda, sobre las ramas de un álamo añoso; parecía un animal salvaje y a juzgar por lo gutural y potente del grito, muy grande. Todos se agacharon, apenas un segundo y enseguida salieron corriendo hacia la fuente del sonido, sabiendo que era la única posibilidad. En un movimiento coordinado, rodearon el árbol y le clausuraron la posible escapatoria.

Con esa captura, la del Chancho, la patrulla 4 ganó "El Grillo" en el parque municipal, con un total de 45 puntos. De ahí nos fuimos a cenar todos juntos al fogón del campamento, a escuchar guitarras afónicas y declaraciones utópicas y tratar de abrazar alguna cintura amigable...

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Cadena infinita

>> sábado, 2 de julio de 2011

En esta vida nada está dicho, no hay capítulos que se cierren y terminen de manera previsible. No hay etapa alguna de nuestro paso por este globo terrenal que nos dé el gusto de dejarse adivinar por sus miserables actores.

Que nuestros actos provocan efectos que no podemos controlar porque afectan vidas ajenas, porque son hijos de nuestros pensamientos, que nuestra vida es vulnerable a todo acontecer cercano y no tanto, que la red intrincada formada por causas y efectos de hechos propios y ajenos nos perturba hasta el extremo de lo incomprensible, todo eso puede ser una falacia creada porque nos han perdido el respeto, originada por unas mentes perturbadas, intrincadas, con el propósito de enturbiar toda esta vacación que nos pasamos en este mundo.

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Mundo propio, mundos ajenos

>> viernes, 24 de junio de 2011

¿Cuántos mundos existen en este mundo? ¿Cuál es la realidad que nos afecta y nos influye? ¿Podemos desde nuestro lugar cambiar algo, mejorar algo, influir, ayudar a alguien?

Mi mundo es pequeño, muy reducido y sufre intentos varios de invasión de otros mundos, del universo que lo rodea y del vacío que rodea a todo eso. No tiene nada definido, ni siquiera su gobierno, menos la economía, la creencia, tampoco tiene idea del nivel de alfabetismo ni el de mortalidad infantil. Está en formación, es una sociedad joven y tiene mucho para aprender. ¿Hasta qué punto se puede aprender de otros mundos sin perder el rumbo del propio aprendizaje? Si ando por la existencia arrastrando un mundo adolescente, inmaduro, en formación, poco podría ayudar a dar una orientación acertada, un consejo. Mis variables, mi postura, mis condiciones son únicas y si en ellas baso mis acciones, también sobre ellas basaré mi punto de vista y mis opiniones. Por lo tanto, sólo me serán útiles a mí e incomprensibles para el resto de los mundos. Por supuesto que puedo influir a los que me rodean pero ¿me puedo permitir el derecho de aleccionar como un maestro, como una estrella alrededor de la cual giran esos otros mundos?

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Prometerás

>> lunes, 20 de junio de 2011

Escuché hasta más no poder tus promesas;

me harté del tono de tu voz dando explicaciones.
Te creí ingenuamente las mentiras pronunciadas;
del paraíso prometido no quedaron ni las cenizas.
Tu parte en el trato no fue cumplida
tu sanción correspondiente no tardará en llegar.

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Gris el cielo, gris el balcón y gris la calle también...

>> martes, 14 de junio de 2011

Ya hace poco más de diez días que la Ciudad se ha visto teñida de gris por los residuos de la combustión interna de nuestro planeta. Y si, las cenizas volcánicas es el resultado de eso, de una combustión. A veces más copiosa, como una nevada y otras como cuando un vecino desalmado pasa apresurado con su coche en la calle de tierra, se ha ido posando sobre cualquier cosa que haya quedado al aire libre. Así de molesta e inasible, por más que la combatamos con bufandas, camperas o barbijos.

Uno tiene la sensación de que se vive sucio; el polvillo se acumula aún después de haber pasado el lampazo y la escoba lo único que hace es ponerlo a flotar en el ambiente. Por supuesto, no hay ropa que aguante limpia. Estudios intensivos han arribado a la conclusión de que hay dos tipos de ceniza: uno, la ceniza blanca que se apoya en todo tipo de superficies oscuras y la ceniza gris que se posa sobre las superficies blancas.
Más al sur, la cosa no es tan graciosa ni tan liviana. A la ceniza, se suma la perspectiva de la lluvia, más tarde la nieve y la posibilidad de grandes pérdidas en la temporada turística, base económica de muchas localidades y emprendimientos.
Gris está el cielo cada vez que uno lo mira y de ese color está el horizonte hacia el oeste...
Y ya barrí el balcón como tres veces hoy!

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Sueño

>> jueves, 9 de junio de 2011

En el final oscuro y silencioso de un día extremadamente ocupado, recosté mi exhausto cuerpo en relativa posición horizontal como premio por la actividad realizada y cerré los ojos queriendo potenciar el estado de inerte relajación que mis extremidades ya sentían.

Y me dormí.
Y así soñé que tenía alas, que podía moverme con eterna libertad en un espacio sin fronteras; allí había miles de seres que no se diferenciaban unos de los otros sino por sonidos muy agradables.
Soñé una cúpula grandiosa que protegía todo el entorno y puertas que se abrían dejando entrar una nueva brisa; en el centro una fuente surtía incansable a quien quisiera servirse un potaje de efecto desconocido.
Allí a la sombra de un muro me reconocí con los ojos cerrados, soñando.
Y pude ver en mi sueño, lo que soñaba.
El personaje soñado soñaba que los sueños de todos se cumplían, sin excepción. Aunque inmediatamente soñó que se despertaba, al tiempo que abría los ojos y me miraba fijo.

De golpe, sentí que me tomaban del hombro y que me llamaban a cenar.

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De regreso a la batalla

>> domingo, 5 de junio de 2011

En esa ciudad hay una avenida de esas con un bulevar en medio. Algunas cuadras tienen un diseño elaborado de especies autóctonas, otras simplemente un estacionamiento. Las que a mi me gustan tienen gramilla y árboles de tilo a los costados.
Nosotros éramos cuatro amigos que vivíamos en la misma manzana. Yo era el mayor, por quince días. Nos pasábamos la tarde imaginando escenarios épicos, aventuras que resultaban verdaderas puestas en escena, con villanos y fortalezas inexpugnables. A veces en la terraza de la casa de Diego, a veces en el patio generoso de la casa de la abuela de Ricardo, muchas veces en la calle y en la plaza. Allí las batallas eran sobre dos ruedas, enfrentando un circuito fantástico, extremadamente complicado y con caminantes ajenos a nuestros deseos de ganar.
Nos unían las veredas en común y también el colegio. Diego fue conmigo desde primer grado hasta cuarto o quinto; ahí repitió pero lo pusieron con mi hermano y seguimos en contacto de esa manera. Incluso en la juventud compartimos la ciudad universitaria, aunque ya no éramos los mismos y nos mirábamos con extrañeza.
El primer tilo empezando desde el extremo oeste de la rambla tiene una forma particular: se parece a una nave espacial. Si te subís, previa apertura de la puerta deslizante, te vas a encontrar con el sillón del capitán, la cabina del piloto y la del artillero y un par de ramas más arriba están las cuchetas y la cocina. Ahí subidos conquistamos muchos mundos y ganamos innumerables batallas.
El tiempo pasó raudo, los caminos de nuestras vidas se bifurcaron, porque así suele ser la existencia. Cada uno tomó sus propias decisiones, soportó las complicaciones de ser vivo, de estar en el sistema. Y él, un día en que nadie se lo esperaba, tomó un cinto, se lo enroscó alrededor del cuello y cerró los ojos al abismo.
Si alguna vez alcanzás a ver a un adulto trepado a un árbol, enfrascado en una batalla interestelar contra una raza brutal, hacele la venia y pedile permiso para abordar que seguro está necesitando con urgencia un ingeniero para reparar el escudo protector.

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Literatura, ficción y más ciudades [21]

>> miércoles, 1 de junio de 2011

Capítulo III

"¿Y ahora? se preguntó Gregorio y miró a su alrededor en la oscuridad. Pronto descubrió que ya no se podía mover. No se extrañó por ello, más bien le parecía antinatural que hasta ahora hubiera podido hacerlo con esas patitas. Por lo demás se sentía relativamente a gusto. A decir verdad, le dolía todo el cuerpo, pero le parecía que los dolores se hacían más y más débiles hasta desaparecer por completo. Pensaba en su familia con afecto y ternura, su convicción de que tenía que desaparecer era, si cabe, aún más firme que la de su hermana. En este estado de plácida y letárgica meditación permaneció hasta que el reloj de la torre dio las tres de la mañana. El comienzo del amanecer lo encontró todavía detrás de los cristales. Seguidamente su cabeza se desplomó en el suelo y sus orificios nasales exhalaron el último suspiro."

La Metamorfosis - Franz Kafka

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Ese lugar

>> miércoles, 25 de mayo de 2011

Estando en un lugar donde la felicidad no dudaría un instante en acampar, donde todos los milagros se reunen para conversar, donde la armonía, la fuerza, el color, los aromas, los indescriptibles sonidos se conjugan para conformar entre todos un paisaje de ensueño.

Estando en un lugar donde tus sueños se entremezclan con la realidad, donde cada objeto impresiona cada vez que es mirado, donde los días se hacen para completar una semana inexistente, donde todo tiene relación con lo que lo rodea y si todo cambia lo que lo rodea responde a ese cambio.

Estando en ese lugar no soy feliz porque me falta mi armonía, mi color, mi fuerza, carezco de sueños, no puedo con mis milagros y mi día se hace eterno conformando una eterna semana de siete eternidades.

Estando en ese lugar todo me influye, todo me cambia, quiero que el paisaje se complete, quiero que el artista termine su obra para que la magia sea completa.

Está bien, voy a ampliar la partida de presupuesto para terminar la remodelación del parque municipal de la Ciudad.
Int. Etienne

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Otras ciudades [21]

>> domingo, 22 de mayo de 2011

Puerto Madryn (CHUBUT)

Ya no había amor. Entre ellos la chispa ya no brillaba cuando sus ojos se encontraban. Sus pieles ya no se sentían cuando se tocaban. Ya no sentían el mismo sabor cuando sus labios se rozaban.
En la costanera frente al gélido mar buscaron infructuosamente el calor del otro, chocándose contra una espesa capa de telas y tejidos que les impidieron hallarse.
En la cubierta del barco, sobre las aguas del golfo y frente a los animales más grandes del mundo acuático solamente pudieron arrullarse y combatir el mareo, sin lograr siquiera que la amistad sobreviviese.
Frente a una caliente taza de té naufragaron sus ilusiones; frente a una caleta hallaron los restos de ese naufragio sin poder rescatar ni un solo doblón, ni un solo lingote.
Perdidos ellos, perdida la pasión que los unió en el gozo y perdidas las lágrimas que los reunieron en la desgracia.

Ya no habría más amor para ninguno de los dos.

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La foto del pasado, la imagen del futuro

>> martes, 17 de mayo de 2011

Hay ciudades que se enorgullecen por sus colores, otras por sus fábricas y otras por sus diagonales.
Hay ciudades que lo importante son sus vecinos famosos, otras sus beneficios impositivos y otras son capitales provinciales o nacionales de algo tremendamente insustituible.
A mi parecer, lo más importante que tendría que poseer una ciudad, y estar orgullosa de eso, es futuro. Un futuro sencillo pero interesante, tan visible como entretenido, tan atractivo como beneficioso.





Inició con una avenida de tierra que nacía en la estación de trenes y apuntaba hacia las sierras. Las construcciones fueron demasiado precarias y las condiciones climáticas muy arduas para muchas familias que vieron su sueño de prosperidad demasiado lejano y retornaron a sus hogares. Pero había en el paisaje una similitud, un aire familiar que los instó a seguir. De a poco y gracias al tesón de los que vislumbraron ese futuro que se escondía tras el horizonte la ciudad creció despacio pero firme, fielmente aferrada a sus principios, a veces excesivamente, a veces con razón.
De lejos parece un pueblo. Entrando a sus bulevares se percibe un aire cosmopolita, mezcla de raigambre pampeano, ínfulas galas y parientes lejanos ibéricos con primos segundos del norte argentino. Todos hacen su mejor esfuerzo para que ese futuro entrevisto se convierta en una realidad.

Y lo van a lograr.

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Última mirada

>> miércoles, 11 de mayo de 2011

Se escuchó el ruido de la puerta. Indudablemente alguien había entrado a la habitación. Es decir, se baja el picaporte con su típico chirrido carente de lubricante, se escucha el sufrido girar de los goznes con idéntica frecuencia, se percibe una leve baja en la temperatura debido al ingreso de una masa de aire frío proveniente del exterior del cuarto, se escucha la presión que alguien realizó sobre la placa de madera hinchada por la humedad para que encajase en su marco y se oyó claro y prístino el golpe de la puerta cerrándose. Era obvio que alguien había entrado.
Levanto pesadamente la vista de unos documentos que estaba estudiando para crear más tarde una ordenanza cualunque, la poso sobre el pisa papel de acrílico transparente en cuyo interior flota una rosa de pálidos pétalos rojos, continúo en una trayectoria elíptica subiendo la mirada que se posa en un orificio pequeño y oscuro de apariencia temeraria; enfoco más hacia el fondo ensanchando el campo de visualización y detecto un pulgar tembloroso y de manicure inexistente curvado sobre una pieza de metal en forma de medialuna. Mi mirada se sintió atraída por el color chillón de las flores que Olga había dejado sobre el otro escritorio porque en sí el pasamontaña, el pulover, los pantalones y el calzado que no recuerdo si eran zapatillas o zapatos, eran oscuros e indefinibles. Pude acaso adivinar las patas de gallo que se perdían bajo el punto trémulo de una aguja septuagenaria, pude incluso oler la colonia barata pringosa y siempre inadecuada que se quedó conmigo un par de minutos más, incluso cuando la puerta ya se había vuelto a abrir y cerrar y la amenaza casi comenzaba a surtir efecto.

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