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>> martes, 5 de julio de 2011

San Patricio del Chañar (RÍO NEGRO)

La noche era cerrada y húmeda; se sentía la piel fría y la cerrazón nublaba la vista. Al cobijo de la penumbrosa luz de la luna, iba el grupo abigarrado de estudiantes, como un cardumen de alevinos en busca de su alimento. Al frente el mayor de ellos y el más confiado indicaba el posible camino; los otros, dos chicos y tres chicas, apenas podían ver la huella que el pie del de adelante hacía en la arena húmeda. Los brazos enlazados en la cintura del compañero brindaban seguridad y ahuyentaban el miedo que se asomaba tras los párpados.
De repente, un aullido se escuchó, fuerte y sobrecogedor a la izquierda, sobre las ramas de un álamo añoso; parecía un animal salvaje y a juzgar por lo gutural y potente del grito, muy grande. Todos se agacharon, apenas un segundo y enseguida salieron corriendo hacia la fuente del sonido, sabiendo que era la única posibilidad. En un movimiento coordinado, rodearon el árbol y le clausuraron la posible escapatoria.

Con esa captura, la del Chancho, la patrulla 4 ganó "El Grillo" en el parque municipal, con un total de 45 puntos. De ahí nos fuimos a cenar todos juntos al fogón del campamento, a escuchar guitarras afónicas y declaraciones utópicas y tratar de abrazar alguna cintura amigable...

17 votos a favor:

Yoni Bigud 5 de julio de 2011, 23:13  

Me dejó añorando los campamentos, algo que no hago hace siglos. Me refiero a los campamentos. Y a añorar.

Un saludo.

Dany 5 de julio de 2011, 23:44  

Yo los disfruté, a los campamentos, pero mucho no los añoro. Me aburguesé me parece.

Un abrazo!

Olivia 5 de julio de 2011, 23:55  

Yo tambièn quiero campameeento :)

El Gaucho Santillán 6 de julio de 2011, 10:27  

No me gustaban los campamentos.

Un fogon de vez en cuando, si. Pero despuès, dormir en una cama normal.


Soy animal de ciudad.

Un abrazo.

GABU 6 de julio de 2011, 21:09  

Con lo que contaste me diste unas ganas de tener veinte años menos pa' tirarme de cabeza a la aventura descocada!!! :P :P :P
jajajjajajajja

BESOS EN CARPA ;)

laura 6 de julio de 2011, 23:17  

que liiiindooo, me trajo recuerdos de campamentos en el sur

besos

Lola 7 de julio de 2011, 1:00  

Nunca llegué más que a cabaña, nada de carpa, pero uno hoy en día se queda pensando si esas reglas y esas recompensas tan justas no serían mucho más replicables que tantos otros sistemas.
Igual ojo, no sé si hubiera superado el trauma del miedo en la noche oscura en un lugar que no conozco.
Es fácil decirlo hoy a la distancia, reconozco que en el momento... ya era bastante burguesa!

Besos!

Esilleviana 7 de julio de 2011, 4:01  

A esas edades el grupo es lo que ejerce mayor atracción. Nunca fuí de campamento, pero reconozco que a la mayoría de chicos/as les motiva acudir a un refugio, apartados de sus padres jajaja.
Por estas tierras, hasta hace pocos años, existía el servicio militar obligatorio y de alguna manera, condicionaba a los chicos a vivir al menos 12 meses en un cuartel... ya sé que no se puede comparar, pero también tienen ciertas reglas, normas y obligaciones que cumplir, por el bien de los demás.

un abrazo

Mista Vilteka 7 de julio de 2011, 22:05  

¡Buenísimo este texto tuyo! Un campamento de movidas y movidillas. Yo quisiera hacer uno de nuevo, sin duda. (Pero sin guitarra)

Lo mejor de que te pasaste a saludarme fue que resulté yo acá leyendo esto.

¡Saludos!

F.

Zeithgeist 8 de julio de 2011, 23:02  

se cuatrerearon un chancho?

Etienne 9 de julio de 2011, 8:56  

Yoni, los campamentos deberían ser obligatorios en la vida de un ser humano, te hacen mirar la vida desde otro punto de vista, el descampado. También añorar...
Un saludo (no es el mismo que me dio usted, es otro)

Dany, ya me estoy imaginando las anécdotas jugosas que seguro tenés para contar; capaz alguna se podrá ver detrás del muro?
Abrazos!!

Olivia, y que estás esperando? Organizate uno, no te quedes con las ganas!!
Besos!!

Gaucho, por lo menos usted lo dice con conocimiento, es decir, ¿ha asistido a uno y lo ha pasado mal?
Si el problema era la cama, bien se podía arreglar...
Si será animal, de ciudad!
Abrazos muchos!!

GABU, acá entre nos, esto ocurrió cuando yo ya tenía treintis, asi que todavía hay tiempo. Y dejé afuera algunas otras perlitas, que no se pueden ventilar...
Como dije, no hay que quedarse con las ganas!
Besos satisfechos!!

Etienne 9 de julio de 2011, 9:16  

Laura, ajá, bien, te arrimé algunos recuerdos, ajá... ¿Y no vas a contarlos? Muy mala tu actitud, eh!
Ya me vas a conocer!! Jajaj!
Besos desde el sur ceniciento!

Lola, supongo que algo se podría aprender pero muy en el fondo sabemos que los sistemas fallan, no por errores en su ingeniería (algunos si) sino por la ineptitud o desidia de quienes lo ejecutan.
De todos modos, la cabaña se podría considerar campamento si el yacuzi no anda y no hay servicio de dormitorio, jajaja!
Besos!!

Esil, acá también dejó de existir el servicio obligatorio pero a diferencia de los campamentos, nadie quería ir!!
Lo más atractivo es compartir, conocer gente, salir de la rutina y aprender cosas. Hasta buscás leña y cocinas con gusto en un campamento!! Los padres ni lo podrían creer!!
Besos!!

Felipe, acá te reconozco que la guitarra la ejecutaba otra persona, yo la usaría para prender fuego nomás!
Siempre que puedo, paso a saludar!
Abrazos!!

Zeith, jajajaj! Tu literalidad me da que pensar! Digamos que era el "gordo" de navidad, ponele!
Besos!

Esilleviana 10 de julio de 2011, 11:50  

Gracias por tu visita y comentario
:)
la humedad es mala para los recuerdos y algunos tipos de diferentes manifestaciones...
a todo esto,
qué es el arte?
es broma :)

un abrazo

Etienne 10 de julio de 2011, 19:33  

Esil, tus escritos son motivantes y no me cuesta nada pasar a visitarte y leerte. No agradezcas, no es necesario!!
El arte suele ser una broma, es cierto. El problema de esto es que a veces me encuentra de muy mal humor!!
Besos!!

laura 10 de julio de 2011, 21:18  

campamento en bariloche, conoce el S.A.C.?, bueno ahi, cada verano durante años. Mateadas interminables a la orillita del arroyo Goye. A veces estaba más caudaloso, otras era un hilito apenas. Pero siempre fue excelente compañía de guitarreadas, mate y bizcochitos

besos

MAGAH 10 de julio de 2011, 22:37  

Me encantó este relato. Me lo creí casi hasta sentir que una mano amigable, abrazaba mi cintura.

Besos!

Etienne 10 de julio de 2011, 23:36  

Laura, ahora tiene un poco más de color. Viste como son los arroyos de montaña, así de caprichosos.
Bizcochitos, churros y facturas, no? Excelente plan en la cordillera!
Besos!

Magah, en los campamentos suele haber gente que se pasa de amistosa y pasa a ser poco más que cargosa; si eso te ocurre avisame que lo mandamos de vuelta a casa.
Mientras tanto, veni que te voy a mostrar lo linda que se ve la luna desde aquel cerro...
Besos!!

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