Desquite

>> lunes, 1 de agosto de 2011

Iba con los ojos entornados, castigados suavemente por la claridad del sol de media tarde que entraba por la ventanilla del auto, y pensaba que no había casualidad en nada de lo que le pasa a las personas, que de todo se saca una enseñanza y está en uno aprovechar ese conocimiento extra que la vida se digna proveerte, y me dije que no estaba mal hacer lo que nos hace sentir bien y tratar de olvidar aquello que pesa en la conciencia y que enturbia los sueños.
El Renault 12 aceleró en un espasmo de energía y la sonrisa irónica de Leonardo me devolvió a la realidad, En qué estabas pensando marmota? inquirió en forma poco sutil, En nada contesté con una mentira que luego aclararía, Lo que pasa es que si te cuento te vas a cabrear. Me miró como quien conociendo más de lo recomendable a una persona, penetra en forma casi instantánea en sus pensamientos y me dijo muy serio, Gordo, ni se te ocurra siquiera pensarlo. Al hablarme, giró su cabeza para enfrentarme y hacer ese gesto de pretender intimidar con la mirada que utilizaba en todas las discusiones en que el culpable era el de enfrente. Yo desvié mi atención hacia la rotonda de acceso a Puan que se aproximaba y dije Ya llegamos y empecé a hablar de un amigo y compañero del secundario que vivía por estos pagos. Pasamos el centro desierto y nos dirigimos directamente al balneario, bajamos todo lo necesario y algo más, encendimos el viejo Johnson 25 y salimos, pensando navegar unos treinta minutos, lo necesario para llegar a la parte más alejada de la laguna, atrás de la isla, es decir el mejor lugar para asegurarnos una buena pesca. Tiramos el ancla para evitar el gareteo de la embarcación y armamos en silencio las cañas. Pensaba que había evitado el enfrentamiento hasta que lo vi encender con parsimonia un Marlboro y mirando la punta de la línea de pesca me dijo Contámelo todo. Ante el pedido casi imperativo me resigné a entrar en detalles, Ok te acordás hace como tres meses más o menos que nos juntamos a comer un asado, creo que en la casa del Chato, Si era porque inauguraba la parrillera, Bueno la cosa es que me pasó la dirección de un tipo que buscaba un chofer para repartir encomiendas y paquetes y lo fui a ver, necesitaba el laburo y enganché para los fines de semana. Entonces, al tercer viaje tuve que ir a Saavedra a una farmacia a buscar unos bultos, iba a ser un trámite normal pero se complicó porque pinché una cubierta, Eso no es una complicación acotó muy firme, No pará, es que el celular no tenía señal y estaba en el camino viejo y se trataba de llegar a eso de las nueve de la noche para enviar el paquete a La Plata. La cuestión es que no llegué a tiempo... La caña de Leonardo tembló y el reel anunció la presencia de una buena pieza, un pejerrey que lo entretuvo por casi diez minutos, resistiendo con sabiduría la seguridad del pescador. Al terminar, me miró y me espetó casi enojado, Ahorrate los detalles ya se para dónde vas, yo hablé con el que debía recibir ese paquete, estaba realmente muy enojado, era muy valioso el cargamento que llevabas, Si ya sé, lo interrumpí, pero no hubo nada que yo pudiera haber hecho, incluso intenté caminar pero estaba lejos, de todos modos no iba a llegar a la hora que habíamos quedado, recordé en voz baja.El sol poco a poco caía hacia poniente y mermaba la potencia de su luz y el abrigo de sus rayos y la tranquilidad que había sentido arriba del auto desaparecía y era reemplazada por una inacabada inquietud que me turbaba, que no esperaba de mi amigo. Me empezaba a sentir amenazado, en peligro aunque nada concreto lo hacía palpable. No estaba asustado, me deprimía el hecho de no poder identificar ese malestar, no había nadie alrededor. Un total de veintiocho pescados engrosaron la bolsa de tela húmeda que habíamos llevado. Era una buena pesca considerando lo tardío de la temporada, hacía calor y no pensé que pudiéramos superar las quince piezas. Calculé eran las ocho y media de la tarde cuando lentamente Leonardo empezó a sacar el ancla del fondo, Lo que pasa Gordo, me dijo, es que arruinaste un muy rentable negocio y ahora se necesita una compensación de tu parte, al mismo tiempo que enredaba el cabo alrededor de mi cuello y me empujaba hacia atrás, Y tiene que ser así, dijo sin dudar aunque con una mueca de nostalgia en el rostro. Yo caí al agua de espaldas y sentí que el ancla volvía a buscar el lodo del lecho de la laguna, arrastrándome sin remedio. Miré para el interior del bote y vi a mi amigo con los ojos fijos en mi palma abierta, no me pareció que sintiera culpa alguna. No hubo lucha ni resentimiento, sino una insoportable sensación de que no valía la pena todo lo que me preocupaba, darle de comer a la tortuga, pagar el alquiler, llevarle flores a la tumba de mi hermano, maldecir al presidente de turno, hacer el amor tres veces por semana, todo eran ahora circunstancias pasajeras, banales, superficiales, nada me haría el favor de desquitarme de esta vida vacía que llevé y que nunca podré rehacer. Aspiré con fuerza el agua oleosa y oscura de la laguna y dejé que me llenara los pulmones.

16 votos a favor:

Etienne 1 de agosto de 2011, 11:21  

Prometo que es la última re-edición de textos viejos, en serio.
Espero que les guste!
Abrazos!

El Gaucho Santillán 1 de agosto de 2011, 13:32  

Yo no lo habìa leìdo, y me parece excelente.

Un abrazo.

Etienne 1 de agosto de 2011, 14:44  

Pé, entiendo que le produzca esa sensación, son esos planteos extraños en la vida que desbaratan los preconceptos y te dejan sin objetivos. Por lo menos, así lo pensé al momento de escribirlo...
Así fue?
Besos!!

Gaucho, creo que no lo tenía entre mis lectores cuando este texto vio la luz en la red.
Valió la pena entonces la re-edición!!
Abrazos y gracias!!

GABU 1 de agosto de 2011, 19:29  

Este lo tenía leído... :)
Era la época en que hilaba las palabras a lo larrrrgo,confieso que me gusta más lo cortito y contundente que venía escribiendo ultimamente...

P.D.:Qué pasa a esta altura del año con tannnnto RE frito???

No creo que Usté ande escaso de ideas,no... ¬¬?

BESOS A LA ESPERA

Esilleviana 2 de agosto de 2011, 6:27  

Tampoco lo había leído, y también me gustó mucho.
No imaginé este final, porque al principio van dos amigos en el coche y llegan al lago, sin pensar que el compañero hosco y algo antipático, acabaría siendo un asesino...

si, señor,
me gustó.

un abrazo

Sir Lothar Mambetta 2 de agosto de 2011, 7:40  

Muy bueno. Por supuesto que valió la pena la re-edición.

Un abrazo.

Etienne 2 de agosto de 2011, 14:38  

GABU, ni las ideas ni la época del año tienen nada que ver con el refrito, lo que pasó fue una intervención quirúrgica que me dejó fuera un tiempito y que de a poco me está dejando volver. Ya les contaré!
Y si has podido resistir los textos larrrrrrgos, me alegro de tenerte como lectora y ciudadana ilustre!!
Besos con homenaje!!

Esil, la amistad como cualquier tipo de relación humana tiene múltiples facetas que duermen y se develan ante determinadas situaciones. Hasta el último momento siguen siendo amigos, aceptando que la muerte era el final digno, sin poner odios ni ningún otro tipo de sentimiento artero.
Besos para usted!!

Sir Lothar, gracias por los halagos, pocos textos como este merecen ver la luz dos veces!
Abrazos!!

eMiLiA 2 de agosto de 2011, 18:11  

Me gustó mucho.

Los pensamientos llamados profundos aparecen cuando uno menos los espera. Y sí, también ahí está la vida y los detalles y la vida otra vez, que es lo mismo.

Abrazo.

Lola 3 de agosto de 2011, 2:13  

En principio este relato me dejó un sabor amargo... o acuoso digamos.
En una segunda lectura rescato mucho lo siguiente: qué bueno poder darle voz a aquellos relatos que por lógica nunca podrían haber sido escritos no? Más aún, con esa objetividad. Aunque se tratara de otro, no podría empezar el relato sin filtrarlo por los juicios de valor que uno realiza al final. Porque cuando uno escribe algo así ya sabe cómo termina.
Y bueno, por eso hay gente capaz de mantener el suspenso... y por supuesto, otros que no!
Besos!

laura 3 de agosto de 2011, 18:40  

diez minutos para sacar un pejerrey? más que pejerrey parecía dorado, digo, por lo luchador

muy bueno Intendente, no lo había leido

besos

Artus 4 de agosto de 2011, 8:17  

Disfrute su escrito.
Espero q' se esté recuperando rápido y bien.
Un abrazo, Sr. Intedente.

Yoni Bigud 4 de agosto de 2011, 10:51  

Creo que yo no la había leído. En cualquier caso me pareció un gran texto. Triste y horroroso final. Mis felicitaciones.

Un saludo.

Viejex 4 de agosto de 2011, 11:02  

Yo tampoco lo había leído. Es un texto impecable, me alegro de haber venido.

Etienne 4 de agosto de 2011, 15:39  

Emilia, la vida es un cúmulo de esos pensamientos transformados en actos y realidad, está en nosotros poder encauzarlos de la mejor manera, aunque sea en el último minuto.
Besos!!

Lola, si te tengo que ser sincero, acá entre nosotros, el texto fue creándose solo mientras lo escribía y el final nació cuando lo terminé de tipear en la máquina. Pero la tensión que existía en mi necesitaba esa fuga y allí la encontró, aspirando ese agua.
Y un texto no necesariamente es bueno cuando no se sabe el final, sino que su cualidad es dada por cómo se presentan los hechos y la elección de palabras para hacerlo.
Digo yo...
Besos!!

Laura, en esa laguna hay pejerreyes de hasta 3 kilos y son bastante aguerridos. Se lo digo por experiencia, que vendimos uno por 20 pesos (moneda del año 1995) a un desesperado...
Me alegro que te haya gustado!!
Besos!!

Artus, la recuperación es lenta y ardua pero no vamos a quejarnos por eso! Va bien la cosa, muchas gracias por tu preocupación!
Abrazos!!

Sir Yoni, el final nos parece horroroso porque no estamos acostumbrados a ciertos códigos de honor que ponían la vida como garantía ante ciertas tareas o actitudes; son códigos ya caducos y anacrónicos que no encajan.
Pero en rigor, se hizo justicia.
Ah, está perdonado!
Abrazos!!

Viejex, bienvenido a la Ciudad!
Creo que nos hemos cruzado en alguna que otra vecindad, jaja!
Me alegro que haya venido y espero que decida quedarse
Abrazos!!

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