Literatura, ficción y más ciudades [23]

>> miércoles, 12 de octubre de 2011

La miel silvestre

-¡Es muy raro, muy raro, muy raro! -se repitió estúpidamente Benincasa, sin escudriñar, sin embargo, el motivo de esa rareza-. Como si tuviera hormigas... La corrección - concluyó.
Y de pronto la respiración se le cortó en seco de espanto.
-¡Debe de ser la miel!... ¡Es venenosa!... ¡Estoy envenenado!
Y a un segundo esfuerzo para incorporarse, se le erizó el cabello de terror: no había podido aún moverse. Ahora la sensación de plomo y el hormigueo subían hasta la cintura. Durante un rato de horror de morir allí, miserablemente solo, lejos de su madre y sus amigos, le cohibió todo medio de defensa.
-¡Voy a morir ahora!... ¡De aquí a un rato voy a morir!... ¡Ya no puedo mover la mano!
En su pánico constató, sin embargo, que no tenía fiebre ni ardor de garganta y el corazón y los pulmones conservaban su ritmo normal. Su angustia cambió de forma.
-¡Estoy paralítico, es la parálisis! Y no me van a encontrar...
Pero una invencible somnolencia comenzaba a apoderarse de él, dejándole íntegras sus facultades, a la par que el mareo se aceleraba. Creyó así notar que el suelo oscilante se volvía negro y se agitaba vertiginosamente. Otra vez subió a su memoria el recuerdo de la corrección, y en su pensamiento se fijó como una suprema angustia la posibilidad de que eso negro que invadía el suelo...
Tuvo aún fuerzas para arrancarse a este último espanto, y de pronto lanzó un grito, un verdadero alarido, en que la voz del hombre recobra la tonalidad del niño aterrado: por las piernas trepaba un precipitado río de hormigas negras. Alrededor de él la corrección devoradora oscurecía el suelo, y el contador sintió, por debajo del calzoncillo, el río de hormigas carnívoras que subían.

Cuentos de amor, de locura y de muerte - Horacio Quiroga

17 votos a favor:

Lola 13 de octubre de 2011, 3:43  

Es cierto que Quiroga tiene un talento especial para atraer a la juventud... porque no leía esto desde mi adolescencia y por lo visto, hoy no hubiera podido terminar el libro y eso que en su momento lo devoré.
Al margen, me tomó desprevenida, no nunca habíamos cruzado los límites urbanos en esta sección, pero con semejante regalo, bienvenida sea la vida silvestre.

Besos

MAGAH 13 de octubre de 2011, 10:25  

Me lo sospechè desde un principio, Quiroga! Inequivocamente.

Besos!

El Gaucho Santillán 13 de octubre de 2011, 12:32  

Hacìa mucho que no lo leìa.

Sigue impresionando.

Un abrazo.

Juan Ojeda 13 de octubre de 2011, 13:30  

Cuando empecé a leer me dije: "Qué similar a un cuento de Quiroga..."

Tan similar como sólo lo puede ser un fragmento de un cuento de Quiroga, je.

Por favor, que narrador inmenso. Uno de los mejores cuentistas que dio Latinoamérica,

Enorme abrazo Intendente; archívese y divúlguese este comentario.

GABU 13 de octubre de 2011, 17:11  

Tal vez por la misma inquietud que me hizo seleccionar otros libros,QUIROGA se me escapó!!

P.D.:Quien le dice que por ahí Usté me tiente a descubrirlo ahora,eh?! ;)

BESUCHOS

Esilleviana 13 de octubre de 2011, 17:22  

"¿Moscas?…

-Sí -responde-, moscas verdes de rastreo. Usted no ignora que las moscas verdes olfatean la descomposición de la carne mucho antes de producirse la defunción del sujeto. Vivo aún el paciente, ellas acuden, seguras de su presa. Vuelan sobre ella sin prisa mas sin perderla de vista, pues ya han olido su muerte. Es el medio más eficaz de pronóstico que se conozca. Por eso yo tengo algunas de olfato afinadísimo por la selección, que alquilo a precio módico".

(también al igual que he dejado en el blog de Yoni Bugud, siento el retraso... ultimamente estoy algo descastada :)).

Alguna vez había leído algo sobre este cuentista dramaturgo, por tanto, gracias por recordarlo.

un abrazo

Yoni Bigud 13 de octubre de 2011, 22:23  

Cómo me gustaban los cuentos de Quiroga. Sobre todo uno que me dejó muy impresionado (era muy chico): El almohadón de plumas.

Muy bueno.

Un saludo.

Etienne 14 de octubre de 2011, 14:12  

Lola, es cierto lo que decís, a mi también me llegó de una manera especial cuando lo leí y ahora, releído, me pareció que no me transportaba como antaño. Aunque cabe la posibilidad que el que haya cambiado sea yo!
Es cierto, debería cambiarle el título a "Literatura, ficción y selva subtropical"!
Besos!!

Magah, tiene ese estilo inconfundible! Inequivocamente!
Besos!!

Bati, lalala, "por lo que hizo, por lo que hará, Pechi intendente de nuestr..." me quiere serruchar el piso!!
Abrazos!!

Gaucho, lo rescaté de la biblioteca especialmente para esta sección. Reconozco que lo tenía arrumbado en un rincón...
Abrazos!!

Juan, casi copio el cuento entero, y ahi si que iba a ser extremadamente igual a Quiroga!
Nop odría igualar ese estilo ni aunque quisiera! Tengo esta sección para simular que soy un alto lector!
Abrazos!!

GABU, leelo de tardecita, en el patio o en un parque, rodeada de plantas en donde se escuche el croar de ranas y el piar de las aves; te vas a sentir como en la selva!
Y en cuanto a la locura, no hay lectura que la cure!!
Besos psiquiatricos!!

Esil, usted tiene la puerta siempre abierta, puede faltar las veces que lo desee, siempre y cuando decida volver alguna vez. No se sienta presionada por estar, aunque sepa que sus comentarios elevan el status de esta Ciudad virtual!
Besos!!

Yoni, para serte sincero, dudé entre ese cuento y el publicado a la hora de postear, porque me impresionó como te pasó a vos. No es exacto el recuerdo pero podría asegurar que un par de pesadillas asociadas al almohadón y el desarrollo de una alergia a las plumas es el resultado de haber leído ese cuento cuando era altamente impresionable!
Abrazos!!

Francisca 14 de octubre de 2011, 14:25  

Me sonaba conocido desde el comienzo. Y sí, dos veces con la misma historia Quiroga logró impresionarme con sus hormigas carnívoras y se me erizó la piel. El mismo sentimiento de la vez que leí esas mismas líneas, hara dos años.
Sepa que me dan alergia las homrigas.

Saludos Sr Intendente!! Que termine bien su semana!!!

ña 14 de octubre de 2011, 23:47  

Inconfundiblemente Horacio,
desde el principio.

Qué maravilla.





Besos Etienne!

mjromero 15 de octubre de 2011, 8:49  

Sin duda que es por miopía el no haber distinguido desde mi ciudad esta hermosa ciudad.
No la perderé de vista.
Un abrazo.

Esilleviana 15 de octubre de 2011, 10:47  

intentaré volver con más frecuencia; entre semana estoy cansada, deseando que llegue el fin de semana ... como cualquiera jaja.

un abrazo
y gracias por tu comentario y visita.

:)

Dany 15 de octubre de 2011, 10:58  

Urgente. Releer. Gracias Intendete!
Abrazo!

Zeithgeist 16 de octubre de 2011, 20:09  

que capacidad q tiene para hacerse sentir.. raro. Incomodo, perturbado.. raro! es genial.

Sir Lothar Mambetta 16 de octubre de 2011, 23:00  

Ahora me pica todo.

Un abrazo, intendente.

Etienne 17 de octubre de 2011, 8:25  

Francisca, alguna razón había para que te fueras a vivir tan arriba, era tu alergia por las hormigas!! Jaja!
La semana terminó y ahora empieza otra!
Besos y buen lunes!!

Ña, ¿qué tendrá el buen Horacio que me lo identifican desde lejos?
Besos para vos!!

MJR, tal vez los rumbos habituales no sean éstos, aunque nunca es tarde para conocer nuevas barriadas.
Abrazos!!

Esil, espero que el fin de semana ta haya podido restaurar el cuerpo y sanar el alma. Te espero por acá!!
Besos!!

Dany, relea tranquilo, que la sorpresa está igualmente asegurada.
Abrazos!!

Zeith, supongo que la incomodidad esta ligada a lo agreste del escenario, a lo lejano pero no ajeno, a lo que nunca nos pasó pero bien puede ocurrir...
Eso y que las hormigas dan incomodidad.
Besos!!

Sir Lothar, no me eche la culpa a mi si la ducha no es su mejor amiga... Hágase cargo hombre!!
Abrazos!!

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