Al mismo tiempo

>> martes, 26 de julio de 2011

La idea de que el mundo gira y gira, que no para, que las vidas que soporta continúan indiferentes unas de otras pero conectadas de alguna manera, que un acto desencadena otro acto aún sin saberlo, me surgió como un disparo. Me di cuenta de que para algunos mi presencia les era indiferente y para otros mi ausencia sería una catástrofe, que estando en un lugar, el mundo tiene otros momentos y realidades, otras vidas y sentimientos que no necesitan de nuestra presencia.

Al mismo tiempo, mi hermana estaba tomando mate con una amiga, hablando sobre la desgracia de su esposo de tener que levantarse a las cuatro y media de la mañana para entrar a trabajar en la remisería. Pensaba que no era justo que hiciera tanto esfuerzo para ganar ese mísero sueldo y eso la rebelaba y preocupaba. Su amiga estaba de acuerdo en que era un trabajo complicado pero no dejaba de tener su mérito.

Entretanto, su esposo gemía y transpiraba sobre el vientre de la dueña de la remisería, acariciando su lacio pelo que mantenía ese color negro con tinturas y baños de crema excesivamente caros. Pensaba en lo fuerte que estaba y en lo firme que tenía el trasero y que esperaba no tener que trabajar tantas horas como compensación. Ella creía que era su obligación mantener contentos a susempleados, se esmeraba mucho y no guardaba ninguna culpa en su conciencia.

Al mismo tiempo, el ahijado de mi hermana, de catorce años, corría en la pista de atletismo a las órdenes de Gerardo, el profesor de gimnasia. No pensaba en nada, sólo llegar a la meta lo más rápido posible: les habían prometido la posibilidad de participar en un torneo intercolegial y quería lograr formar parte del equipo. Observando el grupo que se esforzaba en la pista, el profesor soñaba con las instancias finales en Mar del Plata de los Torneos, con las medallas y el regreso triunfal, mientras gritaba dando ánimos a los chicos.

Entretanto yo peleaba con esta idea, no podía aceptar que cuando yo no esté no se produzca ningún cambio; ¿es que no soy capaz de influir en nada? ¿Nadie sentirá un pequeño cambio, un vacío en donde solía estar mi cuerpo? Palabras que dije no serán recordadas y fotos en donde aparezco serán quemadas, me dije con rencor.

Al mismo tiempo mi mujer, que trabaja todo el día en el hospital, haciendo doble turno y cubriendo francos de las perezosas que tiene como compañeras, pensaba en mí, y con una sonrisa en el rostro, sacaba una muestra de sangre del brazo de un paciente. Pensaba que al regresar tendría que escuchar mis lamentos y quejas, pero eso no le importaba, yo estaría allí con ella y eso era lo único que importaba. Las otras empleadas tomaban mate en la cocina y se ponían de acuerdo para salir el fin de semana, aunque sería necesario pasar parte de enfermas y pedir que alguien cubra el turno.

En ese momento, mi amigo Ernesto, compañero de aventuras de adolescente, escribía concentrado en su monitor un artículo sobre la cosecha de cebollas que saldría en la edición matutina de un gran diario del sur argentino, consciente de que su esfuerzo sería olvidado en un par de días, tapado bajo la marea creciente de noticias cotidianas. En esa reflexión estaba cuando recibió mi llamado; qué haces loco, le dije, acá, laburando un poco, estoy complicado con los tiempos de entrega, y vos? me preguntó a su vez, todo normal, con ideas locas en la cabeza. Que raro vos, siempre empleando el tiempo para sacudir las neuronas, ironizó. Te dejo que tengo gente, le dije, después te llamo y armamos un partido para el sábado. Saludos y hasta dentro de un rato.

Al mismo tiempo, mi jefe escribía una carta donde agradecía a todos por el esfuerzo y las ganas de trabajar pero que el hilo del carretel se le había terminado, que todos sus intentos por llevar adelante la empresa habían sido vanos y se despedía con frases agónicas. Finalizó el trámite tirándose bajo el tren delantero de una F-100.

Creo que todos tienen mucho para ofrecer a la vida y a los que los rodean. El aprendizaje diario nos deja exhaustos y puede parecer caótico. Hay mucho que hacer, no alcanzan días de veinticuatro horas para quedar satisfechos. Sin embargo, todos aprendemos de todos y aún sin querer nuestros actos dejan huella, marcas que perduran en el espíritu de los que nos aprecian. Y esos recuerdos son los que nos mantienen vivos aún después de dejar de respirar. Y es en definitiva, nuestro grano de arena que sostiene y forma parte de una gran montaña.

18 votos a favor:

Etienne 26 de julio de 2011, 23:22  

Otra ficción vuelta a publicar.
Espero les guste y me perdonen la ausencia en sus espacios, por razones de salud el Intendente permanecerá bajo el radar por unos días.
El Secretario de Prensa les informará a su tiempo.
Saludos!!

Lola 26 de julio de 2011, 23:41  

Sí, creo que también todo esto deja como gran enseñanza que nada es lo que parece; la mayoría de la gente envidiaría al empresario, sin ver que no sólo está por quebrar, sino que eso es peor que la muerte. Otros se compadecerían de la enfermera teniendo que cubrir turnos de compañeras muy vagas (y me siento toalmente identificada con esto aunque estoy en el extremo opuesto de ser enfermera) cuando en realidad alberga una secreta felicidad, y ni que hablar del pobre remisero.
El tema de la concatenación de los hechos está en ser conciente de esa realidad a la vez que aceptamos que no podremos cambiar nada, o mejor dicho no podemos dejar de actuar, ya que paralizarnos también provocará efectos en el mundo. Lástima que vivimos en una sociedad tan culpógena que le echa la culpa al que decidió cruzar a su perro sólo porque diez años después esa cría mordió a alguien.
Espero que las razones de salud sean menores (creo que estamos todos en las mismas, es que hablando de la repercusión de nuestros actos, a quién se le ocurre salir en invierno de su casa, cuando uno puede estar incubando cualquier cosa y contagiar a los demás, habrase visto!)
Besos

laura 27 de julio de 2011, 10:04  

lo resumió todo en el último párrafo, Intendente, no se haga el distraido que usted es muy importante para muchos, me incluyo

besos

El Gaucho Santillán 27 de julio de 2011, 10:57  

Que buen retrato de la vida cotidiana.

todo es cartòn pintado.

Un abrazo.

ElFlaco 27 de julio de 2011, 15:23  

Coincido con Laura y me quedo con el último párrafo, el otro día le decía a una amiga que el nivel de exito en la vida no lo mido con los exitos si no con los afectos y lo que en definitiva podes dejarles como recuerdo.

"Y esos recuerdos son los que nos mantienen vivos aún después de dejar de respirar. Y es en definitiva, nuestro grano de arena que sostiene y forma parte de una gran montaña."

Abrazo intendente, se me cuida.

Dany 27 de julio de 2011, 17:28  

La huella la dejamos todos y a veces
nos hacemos los que no.
Yo mido todo en la cantidad de asados a los que me invitan. jaja
Que mejore!!!

GABU 27 de julio de 2011, 21:59  

Cuantas verdades al acertar conque las 24 horas del día nos quedan cada vez más chiquititas!!!

Será que nos estamos volviendo demasiado pretenciosos... ¬¬?

P.D.:Habria que tener presente que muchas veces la huellas dejan marcas sin aprecio de por medio también... :/

BESITUS A PASO LENTO :S

Esilleviana 28 de julio de 2011, 6:31  

bueno...
debo confesarle que he llegado a pensar que algunas de mis palabras, del último comentario le habrían molestado más de lo normal y de ahí, su ausencia.. pero ahora descubro que no es ése el motivo de su distancia, sino el restablecimiento de su cuerpo. Espero y deseo que se encuentre bien con rapidez jaja.

Sus palabras muy reflexivas. Somos todo y a la vez nada, los demás dependen de nosotros y nosotros de los otros, ahora bien, cuando desaparecemos algo o alguien rellena pronto nuestra ausencia... vaya, hoy tampoco estoy inspirada.

un abrazo y que todo marche bien.

Etienne 28 de julio de 2011, 18:03  

Lola, me detengo en algo que decís vos pero que siempre me llamó la atención de nuestra sociedad, la necesidad de buscar culpables. Capaz que es un reflejo, una pulsión que surge de evolucionar y de alguna manera tapar los errores que se cometen en ese progreso o tal vez sea simplemente un complejo de echarle el fardo al otro y no hacerse responsable de nada. Nunca me va a quedar claro...
Nunca dejamos de influir, pero a su vez somos polvo en un mar de infinitud!
Y no, lo de mi salud no tiene que ver con el invierno sino más bien con una puesta a punto de la maquinaria!
Besos!!

Laura, mucho de los perfiles de los personajes son reales pero no deja de ser ficción (no voy a andar ventilando las macanas extramaritales por este medio, jaja) pero si estás insinuando que inspiro lástima, bueno deberías verme inmovilizado como estoy y sacás tus propias conclusiones!
Besos!!

Gaucho, creo que incluso la vida cotidiana real supera a cualquier retrato que se quiera hacer de ella.
Abrazos que no son cartón pintado!!

Flaco, cada uno tiene en la mano la vara con que mide a los demás que no es la misma vara con la que nos van a medir. Y los éxitos de unos son cosas indiferentes para otros.
Y cuando nos vayamos, esos éxitos sobrevivirán en la memoria de los vivos porque las cosas, el dinero, los títulos se desintegran como los huesos y la carne.
Abrazos que me estoy cuidando!!

Etienne 28 de julio de 2011, 18:11  

Dany, nos has iluminado a todos los lectores de este espacio!! No hay vara de mayor exactitud que esa!
Diga que vivo en un departamento, que si no, te honraría con una faldita a la parrilla para chuparse los dedos!!
Abrazos!!

GABU, supongo que algunas huellas que dejamos son solamente un pozo en el suelo, un defecto que nadie sabe interpretar o que no le sirve a nadie. Eso puede ser posible, aunque siempre va a ser mejor que pasar inadvertido por todos!
Pretendemos hacer cosas que nos superan, incluso el tiempo ya no nos alcanza...
Calma, calma!
Besos!!!

Esil, nada de lo que digas acá generará una mala reacción de mi parte, ni siquiera un insulto directo. Sabés por qué? Porque sos libre de expresar lo que sentís, incluso si es espontáneo o impulsivo y los textos buscan eso, hacer reaccionar al que los lee.
Prefiero una crítica cáustica y no un abrazo condescendiente.
Si te falta musa inspiradora, somos varios!
Besos para vos!

Esilleviana 28 de julio de 2011, 18:51  

:)
tu comentario me aclaró la duda...
pero igual, gracias por la aclaración.

otro abrazo para ti y recuperate pronto.

Yoni Bigud 29 de julio de 2011, 10:39  

Aunque por momentos no logremos verlo claramente todos influimos en algo, todos tenemos un papel protagónico en algún sitio recóndito de la montaña.
Muy bueno lo suyo.

Un saludo.

Etienne 29 de julio de 2011, 19:37  

Esil, lo aclaré para no dejar nada librado a malas interpretaciones, vio cómo es esto de las relaciones humanas!
Ya estoy en camino de recuperación, aunque es largo y penoso!
Besos!!

Sir Yoni, supongo que el tema es que el que no puede percibir su influencia piensa que no la tiene y el que la percibe, quiere estar en todos lados. Eso y frustrarse, un combo explosivo.
Abrazos y buen finde!!

Sir Lothar Mambetta 30 de julio de 2011, 8:40  

Yo vivo más tranquilo desde que dejé de pensar. Claro que a veces me sorprendo comprando pan sin pantalones.

Un abrazo y se me cuida,intendente.

Briks 30 de julio de 2011, 14:32  

Cuide su salud que de "eso" que lo fecta tenemos dos pero con una sola no es lo mismo

muchas gracias por tomarse eltiempo de pasar por acá y cuando quiera visitar la baticueva (la posta, la de verdad) me avisa y preparo todo

menu: carne roja a la parrilla

eso si, que no sea antes del mes y medio que es lo que me demanda la mudanza y la finalización de los trabajos in situ

ABRAZO

Esilleviana 30 de julio de 2011, 19:41  

gracias por atreverte a dejar un comentario jaja.
verás encontré un comic japonés, ya sabes, manga. La lectura es más compleja que nuestros comic puesto que su escritura es de derecha a izquierda y de ahí derivó ese post tan extraño, resultó ser demasiado cerrado y obstuso... tal vez jajaja.

por tanto, gracias.
un abrazo
recuperate pronto.

Mista Vilteka 31 de julio de 2011, 10:07  

Y bueno, las partes conforman el todo y una parte que falte, deja al todo en casi. Habría que pensar en proporciones, ¿no te parece? Es decir, pensar en qué tanta huella, en proporción, dejás vos en los que te aprecian como en los que te conocen o como en aquella joven que se tropezó con vos el 21 de Julio de 1996 mientras caminabas y no te diste cuenta pero que ella aún se acuerda porque con ello retrasó un par de segundo el carro que la habría arrollado. ¡Quién sabe!

Es que uno va dejando huellas por ahí entre los que ama y entre los que desconoce. Fijate, me tenés acá filosofando tu filosofía y necesito café cargado para esto.

¡Venite por uno! Entre otras, no he podido tomarme un mate...

¡Abrazos!

F.

Etienne 31 de julio de 2011, 20:21  

Sir Lothar, si alguna vez paso por la vereda del "Museo del Jamón" y veo alguien en ropa interior, no me voy a sorprender, seguro está en esos días de no pensar...
Abrazos!!

Briks, ahora que estoy postrado tengo un poco más de tiempo para la visita virtual. Así que le doy un par de meses para que vaya acondicionando el quincho + pileta + canchita en su cueva!
Gracias por todo!!
Abrazos!!

Esil, lo bueno de tus posteos es que permite la divagación, la lectura de párrafos y quedarse con una palabra, una frase, una sensación, más allá de la musa real; de hecho la única pista y vía a la realidad que encontré es el título.
¿Cómo no me voy a animar? ¡Vas a necesitar algo más que un malentendido para descartarme!
Besos!!

Felipe, las proporciones es una aspecto interesante porque nunca son las mismas de un lado que del otro; el casi de uno es un poco para el de enfrente. En todos los casos son definitorios para lograr esa continuidad total, ¿como hacemos para reconocer que el aleteo de esa mariposa nos salva la vida tres horas más tarde?
Tus letras y tus comentarios en la Ciudad merecen un par de metros cuadrados de cemento fresco!
Abrazos y buena semana!!

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