Percibiendo la ciudad con los sentidos [2]

>> martes, 10 de agosto de 2010

TACTO

Las calles de la ciudad son ásperas: el asfalto es viejo y tiene algunos baches y aquellas que están hechas con cemento, ésas de color gris, algunas son lisas y otras no tanto y hacen que mis pies descalzos sangren y cuando eso pasa me paro en el césped, que es fresco y suave. Mi casa es una caja de cartón y está percudida de tanto sol y tanta lluvia, aunque ahora hace un tiempo que lo que me preocupa es el frío. A veces miro hacia fuera y pasa gente y la quiero tocar, sentir cómo se siente caminar erguido y que la ropa esté limpia y esponjosa. Y me gustaría sentir esa sensación de suavidad en la piel, esas telas raras para mí, ese roce casi simpático del sintético que genera estática y eriza los pelitos del antebrazo… Pero sé que el sólo pensar que yo los pueda tocar, con mi mugre y mis microbios, ya les da asco.
Y no puedo dejar de recordar que alguna vez mis manos cubiertas ahora de sabañones acariciaron tersas pieles de porcelana, cabelleras perfumadas y nalgas ansiosas de mujeres imposibles. Me empeño en rememorar esas curvas, esas humedades y no dejan de ser pasado, una piel ajena que nunca me perteneció, agónica seda y desesperado algodón. Esos recuerdos mueren de inmediato al sentir la cachetada de la helada matutina en la cara, como castigo por haberme atrevido a tocarlas y me contento con el saber que abajo mío tengo un par de ediciones de la sexta para que la tierra y el frío no se me colen entre el pantalón.

17 votos a favor:

Lola 10 de agosto de 2010, 0:54  

Una persona muy sabia, una vez comentó que cualesquiera que fueren las dificultades de un individuo (sea por exceso de sedas o de rocas, por ejemplo) lo que lo curaba era volver a sentir la tierra y el pasto bajo sus pies descalzos.
Tal vez, al final todo se reduce a eso.
Saludos!

Minombresabeahierba 10 de agosto de 2010, 4:48  

No cualquiera siente en profundidad:

tersas pieles de porcelana, cabelleras perfumadas y nalgas ansiosas de mujeres imposibles


Usted es un elegido.

Abrazos

Etienne 10 de agosto de 2010, 8:33  

Lola, si lo que significa es volver a las raíces, volver a los antiguos valores adquiridos y reforzarlos, me parece algo muy acertado, muy sensato.
Si se refiere al contacto directo con la naturaleza, puede que te ayude a darle una nueva dimensión a los problemas, comparándote con ella.
Tal vez la cosa sea frenar un poco y revisarse...
Besos!!

Hierba, lo que se siente en profundida a veces tarda en salir a la superficie, sin embargo he de confesar que esa mujer imposible no era para mi.
Gracias por haberme elegido!!
Abrazos profundos!!

Yoni Bigud 10 de agosto de 2010, 9:55  

Nadie puede robarle los recuerdos, el resto son solo circunstancias.

Muy bueno.

Un saludo.

Eleanor Rigby 10 de agosto de 2010, 11:44  

Cuando salgo de casa y camino mucho por las calles de mi ciudad pienso en infinidad de cosas, tal vez no tan bien descriptas como ud pero sensaciones así, como que el solcito en el rostro a la mañana no es molesto, sino más bien una caricia que lega hasta el alma y cosas así. me gusta como escribe. Siga!


Nos estamos leyendo....

Blonda 10 de agosto de 2010, 12:14  

El otro día te dije que era el mejor post que te había leído. Lo reafirmo. Tenés una forma muy especial de describir mundos y sensaciones.
Creeme que el otro día, parada en la esquina de la casa de mi amiga, en el barrio en que nací, mientras miraba alrededor sin querer perderme un detalle, me acordé de tu post.

Beso enorme,amigo!

GABU 10 de agosto de 2010, 14:12  

Nada como un buen y profundo fresquete para sopapear ciertos calorones,eh!? ;)
jajajajajajajajaajajja

P.D.:Y mejor no le cuento la fòrmula casera pa' combatir los sabañones... :S

BESUCHIS TANGIBLES

dondelohabredejado 10 de agosto de 2010, 14:54  

Muy muy bueno!!
La imagen de la ciudad a través del tacto y a través de un personaje que me produce ganas de abrazar.
Sus recuerdos lo sostienen de alguna manera...
Un abrazo.

Etienne 10 de agosto de 2010, 22:12  

Yoni, más me parece que lo único que lo mantiene cuerdo son esos recuerdos. Si no los tuviera, estaría en problemas...
Abrazos!!

Eleanor, siempre está bueno percibir más allá de las preocupaciones habituales lo que nos rodea; el abrigo del sol, el ataque del viento y todo aquello que nos encontramos cada vez que salimos a la calle.
Por supuesto que depende mucho del humor que tengamos!!
Besos!!

Blonda, trato de no exagerar con las descripciones, para no ponerme pesado pero la idea que siempre me guía es librar el escollo de poder definir un sentimiento con palabras que sería la misión final!
Las experiencias emotivas sensibilizan los sentidos y está bueno para el alma!
Besos!!

GABU, mirá que se necesita mucho frío para templar ese hierro caliente...!
La receta casera ésa me parece que la conozco: ¿no tendrá que ver con cierto desecho líquido amarillo y calentito, no?
En fin, aguanten las cremas!!
Besos homeopáticos!!

Marina, llegada una edad, escuchamos a la gente contar una y otra vez anécdotas de cuando eran jóvenes y todo eso: estoy seguro que los recuerdos nos han sido dados para mantenernos cuerdos. Aferrarse al pasado es una costumbre humana.
Besos!!

laura 10 de agosto de 2010, 22:46  

una faceta de la miseria que no había tenido en cuenta, ta descarnada como cualquier otra, pero recién la visualizo

beso grande

TILDITA 11 de agosto de 2010, 2:00  

Epa! Firma este post Gregorio Samsa? Muy bueno.
Sentir el cesped bajo los pies es una experiencia unica.
Besos!

Etienne 11 de agosto de 2010, 7:51  

Laura, en realidad no era la idea hablar de la miseria sino ver el espacio ciudad desde otra perspectiva, sentir superficies a través del tacto pero usarla para ese fin me pareció mucho más práctico y contundente.
Besos para vos!!

Tildi, si Gregorio se hubiera animado a salir, probablemente la habría visto más o menos así...
El césped está bueno, es suave; no es lo mismo que la gramilla que es más áspera y hace picar!!
Besos!!

LUX AETERNA 11 de agosto de 2010, 12:35  

Eso me pasa a menudo cuando veo a la gente que vive en la calle estoy seguro que mas de uno cuando era chiquito tenia sueños y una familia y cando habrá sido el momento en que quedaron a la deriva de todo y de todos.

Abrazo

Francisca 12 de agosto de 2010, 0:37  

Sr. Intendente, el primer párrafo me recordó una escena de la película Ser Digno de Ser... y como hace unas semanas me pediste que te recomendase una, lo hago ahora. Es un drama sobre el exilio de unos grupos judíos de Etiopía hacia Israel y cuenta la historia de un nene que descubre ese mundo nuevo de usar zapatillas, comer con cubiertos, ver televisión, etc. Espero que la disfrutes si la ves.
Un beso!

Etienne 12 de agosto de 2010, 19:01  

Lux, ese tipo de personaje por ahí merece otro párrafo diferente por lo que son(eran) y por eso que vos enumerás. Cabe pensar que para ellos la ciudad es agresiva, es hostil y si se quedan es porque no tienen otro lugar adonde ir...
Abrazos!!

Francisca, como decía ahí arriba, pensé el texto desde mi perspectiva, sin consultarles a esos verdaderos personajes. Ellos seguramente vivieron en una ciudad y ahora les es distinta, adversa.
Voy a bajar la pelicula, y si la encuentro y veo, te cuento...
Besos!!

AGUSTIN 21 de agosto de 2010, 19:26  

Me quedé pensando: será que acariciar nalgas ansiosas de mujeres imposibles lleva indefectiblemente al cartón, al hambre y a la desolación? okey. estoy salvado entonces!
Tus percepciones, además de inquietantes son movilizadoras.

Etienne 21 de agosto de 2010, 21:11  

Agustín, no creo que sea una cuestión de uno+uno sino más bien una debacle paulatina, una sucesión de hechos desafortunados. Si fuera como decís vos, habría más mujeres disponibles, ¿no te parece?...
Abrazos en movimiento!!

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