La vida se abre camino

>> sábado, 12 de noviembre de 2011

Te escuchaba llorar en la habitación contigua; un llanto apagado, contenido, como que no querías que ese llanto te delatara débil, conmocionada; luego un silencio, como si quisieras recomponerte y un chasquido.

Abriste la puerta, entró algo de claridad. Empezaste a hablarme, con ese tono que tan bien te conocía, mezcla de amor incondicional y bronca, dejando escapar las palabras por entre los labios tensos. Hablaste de todo lo que pasamos juntos, las cosas buenas y las cosas malas, lo que nos unió en un principio y lo que nos había llevado al abismo más tarde. Hablaste de cómo nos había envenenado las malas intenciones de ciertas personas, de cómo pudimos ser mejores personas juntos en lugar de terminar discutiendo por pequeñeces, por el placer de pelear nada más.
En ese momento quise hacer todas esas cosas que te debía, envolverte con mis brazos, darte confort, darte seguridad; besarte las mejillas para demostrarte que me importabas y los labios para demostrarte que te amaba.
De pronto un nuevo silencio, una pausa. Un suspiro resignado, profundo. Entonces dijiste:
- Estoy embarazada. Es tuyo. Fue aquella vez después de que cocinaste esos fideos horribles. ¿Te acordás?
Quizás, si no hubiera entrado tu hermana para avisarte que ya era hora, te habría hecho notar mi alegría, de alguna manera. Pero mi funeral estaba por comenzar, tenías que estar allí para decir algunas palabras y mi cuerpo irreconocible, dentro del cajón, presidiría la ceremonia.

15 votos a favor:

mjromero 12 de noviembre de 2011, 21:12  

Un cuento muy ineresante, con un final muy sorpresivo,
un abrazo.

Dany 12 de noviembre de 2011, 22:18  

Uno puede decir seguidamente "nunca es tarde".....pero a veces, si lo es.
Abrazo!!!

Juan Ojeda 13 de noviembre de 2011, 0:30  

El final me resultó inimaginable por completo, eso ya es una sensación muy grata para el lector (al menos para este lector).

Me gustó mucho la distinción entre los besos en las mejillas y los labios, una descripción conmovedora.

Un abrazo, me voy sorprendido, conforme.

Esilleviana 13 de noviembre de 2011, 7:29  

jaja
en cuanto a tu respuesta del post anterior: de acuerdo... no más jaja.

vaya!!
en estas palabras demuestras lo importante que es tratar de hablar cuando estas con la persona que te interesa, no aplazar y postergar lo que verdaderamente conviene: tratar los asuntos en vida; él murió y ella no pudo comunicarle su embarazo.
un post que hace pensar sobre las comunicación entre las personas.

un abrazo
hoy es el día de la filosofía.

MAGAH 13 de noviembre de 2011, 19:20  

Eyyy! Eyyyy! debía ser tan terriblemente amargo y sin retorno el final de esta historia?
Uff...bien, forma parte de la vida.
Abrazo!

Etienne 13 de noviembre de 2011, 20:26  

MJR, me alegro que le guste y que lo haya sorprendido!!
Abrazos!!

Dany, podés decidir esperar el momento justo para algunas cosas pero a veces, nunca llega a tiempo.
Abrazos!!

Juan, siempre trato de darle un pequeño giro al final, como para disimular lo mediocre del resto.
Y, como sabrás, no todos los besos son iguales!
Abrazos!!

Esil, a la comunicación es a lo que apuntaba,a que si tenemos algo para decir, no esperemos tanto, si la vida es corta y quizás nos arrepintamos luego de tanto misterio...
Besos!!!

Magah, no debía ser así pero fue. Si te contara la verdad, fue inspirado en la historia real de una de las víctimas del accidente de SOL. La muerte es parte importante de la vida, la que le da mayor sentido.
Besos!!

Marilyn Recio 14 de noviembre de 2011, 2:53  

Muy bueno, tierno y emotvo,de final sorpresivo.
Un palcer pasearme por tu blog. He pasado un rato ameno. Te sigo. Hasta muy pronto!

laura 14 de noviembre de 2011, 12:37  

más triste y terrible aun desde q sé q es una historia real, mewnos mal q lo lei ahora y no anoche antes de irme a dormir

besos, señor

GABU 14 de noviembre de 2011, 16:14  

"...cómo pudimos ser mejores personas juntos en lugar de terminar discutiendo por pequeñeces, por el placer de pelear nada más.
En ese momento quise hacer todas esas cosas que te debía, envolverte con mis brazos, darte confort, darte seguridad; besarte las mejillas para demostrarte que me importabas y los labios para demostrarte que te amaba."


En esas palabras hay tanta pero tanta identificación que los mocos se me escapan y no tengo a mano en qué escurrírmelos... :S

P.D.:El final es digno de tristeza,hay veces que por poco y llegamos tarde hasta para nuestro propio entierro!!

BESOS DE LUNES RARO

Bati 14 de noviembre de 2011, 16:55  

Excelente, Etienne. Te doy el premio al mejor relato del dìa!

eMiLiA 14 de noviembre de 2011, 19:55  

Qué buen final.

¿Será que escuchan nuestras confesiones finales?

(Eso te pasa por no hacer unos ricos fideos)

Abrazo!

Yoni Bigud 15 de noviembre de 2011, 12:24  

Excelente la vuelta de tuerca del final. Un cuento muy bien logrado, lo felicito.

Un saludo.

AGUSTIN 16 de noviembre de 2011, 18:11  

La puta que lo parió (a la situación, no a usted, por dió!), me agarró a contramano en momento medio choto, y me hizo llorar.
Y ahora, sí, a usté, intendente... no se hace llorar a la gente en el lugar de trabajo!!

Etienne 17 de noviembre de 2011, 22:46  

Marilyn, gracias por tus palabras, te espero por acá!
Bienvenida a la Ciudad!!

Laura, no era la idea andar deprimiéndote!
Besos!!

GABU, es esa tendencia que tenemos todos de dejarlo para más tarde o de darlo por sobreentendido. Le pifiamos siempre!
Si sentís algo, decilo, no está de más!
Besos con declaración!

Bati, gracias por el premio, lo estoy pasando a buscar en cualquier momento!!
Abrazos!

Emilia, probablemente se queden un rato escuchando las conversaciones y midiendo los mililitros de lágrimas derramados. Me da gracia pensarlo de esa manera!
Besos!!

Yoni, gracias por las palabras de salutación y alabanza! Es un relato inspirado en la realidad, lo que lo transformaría más en una alegoría.
Abrazos!!

Agustín, por supuesto que no era la idea pero así se demuestra que estamos vivos todavía!
Eso le pasa por andar navegando en horarios laborales, jaja!
Abrazos!!

Antonio Misas 27 de noviembre de 2011, 6:21  

Este cuento me parece muy bueno, me ha gustado mucho. Como los dos anteriores está muy bien escrito.

Abrazos

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