Tengo miedo, estoy paranoico...

>> miércoles, 29 de septiembre de 2010

La ciudad ya no es lo que era antes.
Ya no se puede salir y caminar tranquilo por la vereda sin correr el riesgo de que un motochorro te arrebate la bolsa (y a veces la vida); no se puede cruzar la calle sin sufrir una catarata de bocinas acusadoras; no se puede pasear por la costanera sin arrugar la nariz, no puedo ir a la feria sin tener la sensación de que alguien me está estudiando los movimientos para asaltarme.
Ya no logro relajarme caminando despacio, arrastrando los pies por las baldosas, entrecerrando los ojos por el brillo del sol como hacía hasta hace un tiempo.
Ya no consigo estar tranquilo, sentado en un banco de la plaza, tomando mate, leyendo un libro o mirando la gente pasar. No lo consigo porque la mente está alerta, a la defensiva, en lugar de relajarse y vagar por esa soporífera ensoñación que es el ocio mental.
Quizás la ciudad está evolucionando hacia un modelo agresivo, impersonal y soy yo el que no se sabe adaptar. Puede ser cierto.
Quizás la ciudad se está olvidando que los que la habitan son seres humanos que necesitan de espacios de esparcimiento, de lugares tranquilos, de sombras refrescantes y zaguanes amigables. También eso puede ser verdad.
Pero lo que más me perturba es la pasividad con que los ciudadanos nos acostumbramos a la violencia urbana, nos dejamos atropellar por las injusticias y se nos forma un callo en el espíritu, se nos estancan los sueños y ya no somos capaces de reconocer siquiera a nuestros amigos, a nuestros objetivos, a nuestra familia. Asumimos que lo malo es moneda corriente, es normal y nos olvidamos que hay cosas mejores que nos podrían pasar, que nos merecemos.
Tengo miedo que esta actualidad de terror se nos haga carne y no podamos recuperar para nuestro placer esa ciudad que nos pertenece...

19 votos a favor:

Rafa 29 de septiembre de 2010, 22:36  

Es curioso cómo las mejores personas se convierten irremediablemente en psicópatas monstruosos.

Etienne 30 de septiembre de 2010, 0:00  

Rafa, todos somos potenciales psicópatas, y eso siempre fue así. El problema actual es que hay mayor cantidad de cosas que son disparadores de esa psicopatía, por lo tanto se nota mucho más!!
Abrazos!!

A.R.N. 30 de septiembre de 2010, 3:25  

es exactamente asi, nos acostumbramos a vivir asi, encerrados entre rejas y con miedo de salir. eso no esta bien, no es lo normal y no es lo ideal.
beso

MAGAH 30 de septiembre de 2010, 9:02  

Me gustò como lo escribiste, se transmite , se siente!
Miedo compartido.
La ciudad lo sufre, alguna vez supo ser una màgica alfombra que alejaba nuestra mente, hoy pisoteada, raramente levanta vuelo.

Abrazo!

El Gaucho Santillán 30 de septiembre de 2010, 9:26  

La sociedad actual, es alienante. Y las ciudades, son una muestra.

todos tienen alguna forma de locura.

Menos yo.

(y mi duende verde Pingocho, que siempre me dice al oìdo, que le prenda fuego a la fàbrica)

Un abrazo.

GABU 30 de septiembre de 2010, 9:43  

Sactamente!!!!

No podrìa estas màs de acuerdo con cada palabra escrita mi querido INTENDENTE!!!

P.D.:Hoy en dìa la cuidad esta mutando y para mal,esto hace que me sienta una autèntica intrusa en mis propios espacios... :/

BESITUS PARANOIQUEADOS (?)

ña 30 de septiembre de 2010, 10:02  

una paranoia que va desde el miedo hasta el prejuicio. eso sí que abunda.

Etienne, los ojos grandes son los que más se dejan ver.
besos señorito :)

Thamaz 30 de septiembre de 2010, 10:03  

Intendente:

El problema del acostumbramiento ciudadano se explica en aquella vieja historia de la rana y el agua caliente.

Básicamente, si tratamos de meter una rana viva en agua hirviendo el bicho va a tratar de impedirlo, pero si la ponemos en agua fria y vamos calentando el agua de a poco, la rana se irá acostumbrando sin patalear. Eso nos pasó a todos en mayor o menor medida.

El problema es que el agua que nos rodea esta a punto de hervir, no le parece?

Thamaz
La antorcha es Dios y Cecil es su profeta

Artus 30 de septiembre de 2010, 10:16  

q' decir? tengo la misma sensación, aunq' a veces me olvido y voy despreocupado por la vida en la ciudad (hasta q' otros me hacen ver cuan peligroso es...)

saudos

Etienne 30 de septiembre de 2010, 21:09  

Bruji, es un clamor, un grito de ayuda, porque no es sano, no es bueno, no es justo que vivamos así!!
Para qué sirve evolucionar entonces??
Besos!!

Magah, bienvenida a la Ciudad!!
Es una real macana que la ciudad y todos los que la vivimos tengamos que soportar que un espacio creado para juntarnos y disfrutar de ciertas comodidades tenga en definitiva más contras que beneficios!
Besos!!

Gaucho, le envidio entonces su cordura y a su Pingocho le adoro de vez en cuando, especialmente cuando la insanía galopante me hace volar la cabeza!!
Necesito yesca? Yo le consigo...
Abrazos!!

GABU, por qué, explicame, a ver, por qué tenemos que mirar para todos lados con temor, por qué no podemos llevar a los niños a la plaza con tranquilidad, y muchos más y no me quiero poner pesado...
Tus espacios son tuyos y nadie te los debe ocupar ni invadir, ok?
Besos!!

Ña, el prejuicio es fuente de temor, pero lo es también la ignorancia. El miedo puede ser dañino, pero también la vergüenza. La paranoia no se genera de un día para el otro, te la implantan de a poco...
Besos con los ojos bien abiertos!!

Thamaz, conocía esa historia y creo que se adapta a esta realidad. Algunos, ya desde hace mucho en el balde no se percatan de lo que sucede pero otros, nuevitos en el barrio no lo toleran. Y si, el agua está cada vez más caliente...
Abrazos!!

Artus, a veces es bueno olvidarse un poco de semejante paranoia, mientras los que lo hagan reaccionar no sean los motochorros está bien!!
Cuidese hombre!!
Abrazos!!

Jordi M.Novas (Paniko) 1 de octubre de 2010, 9:58  

El hombre corriente es monstruoso.

laura 1 de octubre de 2010, 11:33  

yo soy de las que no se acostumbra a vivir en esta inseguridad, aunque lo vea a diario, aunque lo haya vivido, aunq muchas veces me sienta al borde de la paranoia...sigo creyendo que algún día esto mejorará y juro que no lo considero utópico, lo espero de verdad

besotes

Santa Toronja! 1 de octubre de 2010, 11:52  

Es terrible tener que estar asi, al filo de la navaja todo el tiempo. Pero es lo que hay, no es justo, pero lamentablemente nos acostumbramos..
Igual te digo, haces 150 km fuera de capital, y ya la cosa cambia un poco eh..


saludos y buen finde!

Alexis Rott 1 de octubre de 2010, 12:08  

tines razon mi amigo como dijo John lenon

"vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor, pero practicamos la violencia al aire libre"

pd: comente tu post del chivito
jajaja

saludos mi estimado!!

don vito 1 de octubre de 2010, 15:10  

Hola, bello blogg, bonita entrada, gracias por compartirla, te encontré en un blogg común, si te gusta la poesía te invito al mio,será un placer,es,
http://ligerodeequipaje1875.blogspot.com/
muchas gracias, buena tarde,besos.

Etienne 1 de octubre de 2010, 21:45  

Jordi, El hombre ordinario es monstruoso tanto en lo negativo como en lo positivo... Te puede sorprender, te puede dejar espantado.
Abrazos!!

Laura, por supuesto que todos deseamos que eso ocurra y es por eso que digo que depende de cada uno de nosotros cambiar esa sensación de ahogo, de cárcel...
No hay utopías en este sentido, es todo muy realizable, sólo es cuestión de voluntad!
Besos civilizados!!

Toronjis, es cierto que esta sensación que posteo es increiblemente mayor en la ciudad autista de buenos aires; la ciudad que habito está a más de 1000km pero es capital de provincia y por ese motivo se concentran este tipo de problemas. En el "campo" que le dicen, esto no ocurre!
Besos!!

Alexis, amigo, has estado algo alejado de la web ultimamente: ¿te secuestró alguna damisela peruanita que te ha mantenido entretenido? Bien por vos!! Jajaja!
No conocía esa frase y es demasiado cierta, en verdad!
Abrazos a la distancia!

Don Vito, bienvenido a la Ciudad!
Este blog, como has visto, no es de poesía precisamente pero me dejo llevar por ciertas líneas con rima y métrica. Pasaré a saludarte por tu casa!
Abrazos y gracias por pasar!

don vito 2 de octubre de 2010, 9:35  

Hola Etienne, gracias por tus bellas palabras, he venido para quedarme, dónde mejor...? pasa buen día,besos.

MentesSueltas 2 de octubre de 2010, 18:21  

Y si... vamos perdiendo lentamente algunas cosas, libertades, costumbres.
el problema es que un proceso lento, al cual nos acostumbramos. Tremeno es eso.

Te abrazo
MentesSueltas

Etienne 3 de octubre de 2010, 17:26  

don Vito, quédese el tiempo que quiera, la compañía siempre es agradable!
Abrazos!!

Mentes, ese proceso es el que hay que detener, porque la evolución del hombre no tiene por qué implicar disminuir la calidad de vida.
Abrazos!!

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