Papeles sin dueño

>> domingo, 6 de mayo de 2012

El viento y su incapacidad de quedarse quieto siquiera un momento hacen todo el tiempo de las suyas; la suya es menearse de acá para allá, es llevar cosas de un lado a otro y sin permiso de sus dueños.
Y así, encontrar en los rincones prendas huérfanas de piel, diarios con sus lectores amputados, dibujos reclamando a gritos que los terminen de pintar, papeles sin dueño que como último intento de ser leídos salen flameando y rebotan en la cara de los paseantes.
De pronto y sin motivo, empiezan a girar y se mezclan con hojas amarillas que con crujientes lamentos llaman implorantes que las vuelvan a alojar en una rama cualquiera de cualquier árbol, con tal de no estar a merced de ráfagas indescifrables de aire en movimiento. Pero no hay consuelo para esos papeles que reposan efímeros segundos en el piso para luego remontar vuelo en dirección al cielo, siguen buscando un dueño que los encarpete, que los lea y relea en ceremonioso silencio, cubriéndolos con una mirada protectora y no los deje bajo los caprichos del viento.

15 votos a favor:

laura 6 de mayo de 2012, 19:59  

en realidad, lo único que debería arremolinarse en los días de viento son las hojas que van cayendo de los árboles como sucede cada otoño, lo de los papeles será muy lindo y usted si quiere busquele el romanticismo. Para mí, son de alguien que no tomó las precauciones del caso arrojandolos a la basura como corresponde

en fin, le dejo besos

AGUSTIN 6 de mayo de 2012, 22:33  

La idea del sentimiento de las cosas inanimadas siempre surca mi trabajo. El deseo del libro de ser leído, el de la corbata de estrangular al funcionario, el adoquín que tira zancadillas, y sobre todo, la bola que pica y pica y a veces, cae sobre el número que apostaste.
Aplauso, medalla y beso.
Bueno, beso no.

Lola 7 de mayo de 2012, 1:24  

Sé que estamos hablando de aire y no de agua pero no podía dejar de recordar unos versos de Atahualpa:
Es cosa triste ser río
quién pudiera ser laguna
oír el silbo del junco
cuando lo besa la luna.

Hay que ver si al viento no le gustaría poder quedarse quieto...
Otros dicen que el movimiento es vida, lo que renueva, lo que se lleva, pero también trae (reconozco que el viento me despeina y por eso lo detesto bastante, amén de que nunca me ha traído nada, y sí se ha llevado algunas cosas...)
También me hiciste acordar a "El diario a diario" del querido amigo Julio...
Siempre una inspiración pasar por la ciudad.
Besos!

El Gaucho Santillán 7 de mayo de 2012, 14:16  

Pensar que hay gente que para fin de año, arroja papeles por las ventanas.


Pero esta imagen es mas triste.

Un abrazo.

ña 7 de mayo de 2012, 23:18  

Qué lindo, intendente

qué lindo.

Humberto Dib 7 de mayo de 2012, 23:34  

Esto es lo que hace alguien que le gusta (y sabe) escribir cuando llega el otoño. Para algunos es viento, para otros un universo de seres que se encuentran y se pierden.
Un gran abrazo.
HD

Sandra Montelpare 8 de mayo de 2012, 7:49  

Muy lírico, Etienene, ir de los objetos a los sujetos. Siempre pienso que el viento no es 'aire'. Tiene una entidad bastante interesante. Este texto lo confirma. Impecable! Saludos van!

Esilleviana 8 de mayo de 2012, 16:17  

Esos papeles rellenos con palabras son como hojas que caen secas, el viento se encarga de llevarlas a todos los lugares y sirven de abono y fertilizante, tal como estas palabras, animan a escribir y leer/leer y escribir...

un abrazo :))

GABU 9 de mayo de 2012, 19:33  

Por eso,se inventaron las cajas,para que el inquieto y picarón señor viento cese de hacer de las suyas... ;)

P.D.:Y si a las cajas le sumamos una envoltura en bolsa,preservamos mejor todavía esa irreverente erosión de los papeles escritos allá lejos y hace tiempo!!

BESOS RESGUARDADOS =)

Zeithgeist 9 de mayo de 2012, 23:00  

nada como encontrarse una cartita de amor infantil traida por el viento, sin que una vaya a saber jamas quien la escribio o para quien, o hace cuanto...
pequenias delicias de la vida.

Mista Vilteka 10 de mayo de 2012, 15:30  

Pues Etienne, mi hermano, no cabe duda que el viento es como el trapo que asfixia, que seca (o refresca) y que mata moscas en proporciones enormes como cuando nosotros somos las moscas y volamos dando vueltecitas con carros y casas. Remolinos de tiempo también tenemos. Que soplan consigo hasta al viento más tenebroso.

¡Abrazotes!

F.

Yoni Bigud 10 de mayo de 2012, 16:03  

Creo que ese es el modo más práctico para que los papeles cambien de dueño. Pero por sobre todas las cosas, el más justo. Un sorteo en el que cualquiera puede ganar, dependiendo del humor del viento.

Muy bueno lo suyo.

Un saludo.

Humberto Dib 10 de mayo de 2012, 22:51  

Sólo vengo a avisarte que tu comentario quedó registrado, muchas gracias. Sólo que cuando se superan los 200 comentarios, hay que ir hasta el final, debajo del cuadro de comentarios, y hacer click en "cargar más", entonces aparecen todos. Es un error de bloguer que sea así, qué le vamos a hacer, querido amigo.
Un abrazo renovado.
HD

Ricardo Miñana 11 de mayo de 2012, 9:58  

La caida de los papeles parece imitar a la estación otoñal, mejor tirarlos al contenedor.
te dejo mis saludos.

Conta Dora 12 de mayo de 2012, 0:55  

Todo un pueta! Me encantó, veo de ir poniéndome al día con el blog.
Besotes!

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