Literatura, ficción y más ciudades [25]

>> miércoles, 11 de abril de 2012

Segunda parte

Él había sido el único que había salido esa mañana. Iba a mear entre la nieve cuando escuchó ruido de motores y pensó que tal vez se produciría otra Gran Atracción. En el cielo se estaba formando un agujerito de nubes y ya asomaba una mancha azul. Recuerda que buscó un arco iris al este, al sur, al norte y al oeste y no vio nada. Recién se terminaba el amanecer de la isla. Prendió un cigarrillo y caminó hasta la cima del cerro. Meó. Seguía oyendo el zumbido de los motores lejos. Entendió que esa era la última o la penúltima mañana y no le importó alejarse un poco de la pichicera: podría volver cuando quisiera porque ya a nadie le interesaría conocer la entrada del lugar. Se sentó a esperar, escuchando motores. El ruido aumentaba, pero después de unos minutos se interrumpió de golpe. Sería otra cosa de aquella guerra sin explicación.
Siguió fumando: prendió otro cigarrillo con la brasa del primero. Entonces llegaron unos soldados argentinos muertos de sueño. Volvían de rendirse, rechazados. Habían tocado un destacamento inglés a un lado de la estancia de Gilderdale y los de guardia no los quisieron recibir.

Los pichiciegos - FOGWILL

13 votos a favor:

Lola 11 de abril de 2012, 23:31  

Siempre una inspiración esta sección del blog. No leí el libro, pero ahora me hiciste recordar que debería... aunque sea para poner las cosas en perspectiva cada vez que digo que en el trabajo somos pichis...
Igual debo decir que la ridiculez en su máxima expresión tiene los mismos ribetes... en una guerra o en una oficina paqueta, en el medio de la nada o en medio de la city porteña...

Besos!

Sandra Montelpare 12 de abril de 2012, 7:39  

A Fogwill le perdono haberse peleado con medio canon literario argentino por Los pichiciegos. Para los que no lo consigan en librerías, pueden descargarlo de la web(anda colgado por ahí).
Saludos van, Etienne!

El Gaucho Santillán 12 de abril de 2012, 13:39  

No leì a este hombre.

Lo voy a buscar. (gratarola, por supuesto)

Un abrazo.

Yoni Bigud 12 de abril de 2012, 14:40  

Tendré que investigar un poco, me agarra en la ignorancia.

Un saludo.

Juan Ojeda 12 de abril de 2012, 18:36  

Sólo conozco de él un cuento que me encantó; no haber conseguido más cosas de este autor es una deuda que me hace más acreedor que otras...

Abrazo.
Gracias por convidar de su biblioteca Intendente.

GABU 13 de abril de 2012, 20:23  

Mmmmmm...,no lo tenía!!!

Usté le esta haciendo ganar terreno a mi sedienta curiosidad literaria y eso se agradece en CANTIDAD!!!

BESOS INDAGADORES :)

mjromero 14 de abril de 2012, 10:18  

Es la primera vez que leo algo de Fogwill, no conocía ni el nombre.
Gracias, siempre es grato salir del desconocimiento.
Un abrazo.

laura 14 de abril de 2012, 22:45  

yo ando un poco como Yoni, en b.... Mejor investigo antes de hablar


besos

Etienne 15 de abril de 2012, 21:33  

Lola, algunas veces somos pichis, otras veces babosas y la mayor parte del tiempo somos carroñeros. Pero no es solamente eso, si la ridiculez encima es cíclica estamos sonados.
Leelo, sin obligaciones.
Besos!!

Sandra, yo más que perdonarlo, lo honraría por rebelde!
Besos y gracias por pasar!!

Gaucho, no gaste que no es la idea, aunque bien el autor lo valdría!
Abrazos!!

Yoni, no es un autor de la creme, no es popular. Va a tener que ser concienzuda la investigación!
Abrazos!!

Etienne 15 de abril de 2012, 21:38  

Juan, no te sientas en deuda, la literatura estará para aquel que la requiera, siempre.
Pasa, ponete cómodo en aquel sillón, preparemos el mate y leamos tranquilos...
Abrazos!!

GABU, como decía por ahi al Yoni, no es un autor demasiado popular, al contrario...
Busque y no te va a defraudar!
Besos!!

MJR, si hay muchos compatriotas que no lo conocían, pareciera algo natural que del otro lado del charco tampoco sea muy difundido.
Pase y lea!
Besos!!

Laura, me parece muy bien que investigues pero también que te pongas algo de ropa, no queda bien que andes en b....! Jeje!
Besos!!

Esilleviana 16 de abril de 2012, 17:34  

Hace pocos días he descubierto por casualidad a Rodolfo Enrique Fogwill; leí algunos de sus poemas.

"El Pichi es un bicho que vive abajo de la tierra. Hace cuevas. Tiene cáscara dura-una caparazón- y no ve. Anda de noche. Vos lo agarrás, lo das vuelta, y nunca sabe enderezarse, se queda pataleando panza arriba. ¡Es rico, más rico que la vizcacha!".

Gracias por hacernos buscar información.

:))

un abrazo

Dany 17 de abril de 2012, 20:04  

Sabe.....uno no termina de comprender cuantas cosas pasan y se pierden. Al menos tenemos eso....de que nos vamos enseñando unos a otros. Gracias!

Abrazo.

Etienne 18 de abril de 2012, 13:15  

Esil, el placer de quien escribe es poder transmitir laguna sensación, algún sentimiento, algo que trascienda o al menos eso supongo yo. Yo me enorgullezco cada vez que algún texto de mi autoría, o como en este caso, de un autor consagrado hace reflexionar, buscar y leer más al lector.
Gracias a vos por ser tan intelectualmente inquieta!!
Besos!!

Dany, como dijo John Lennon, la vida es eso que ocurre cuando estmoas ocupados en otra cosa, o como diría yo, pasan más cosas en nuestra ausencia que estando ahí presentes. Nos contamos, nos transmiten, leemos y vemos fotos, aprendemos unos de otros!
Abrazos!!

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