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>> lunes, 4 de febrero de 2013

Cinco Saltos (Río Negro)

Cuando la cabeza se aturde por algún tipo de impacto emocional profundo u otro evento que excede la capacidad de comprender, las cosas que suceden suelen ser como un carrusel al que se le desgastan los frenos y empieza a arrastrar a todos los que están encima de él provocando que la visión de todo aquello que está fuera sea borrosa e inexacta.
Cuando el cuerpo no tiene más que magulladuras, cuando lo que ha recolectado han sido golpes en los brazos, las manos y muñecas y una tremenda quemadura por roce en el hombro pero que en comparación no han sido más que pequeñas secuelas, la vida se pone en perspectiva tan rápidamente que uno cree que en cualquier momento se pedirá repetir la escena porque ha salido horrible.
Cuando la noche se abalanza impiadosa sobre los miedos con el solo objetivo de alimentarlos para que ellos, teniendote a su merced indefenso y casi derrotado, no queda más que abrazarse al suelo inhóspito, enterrar la cabeza en las sombras y rogar que el fétido olor a desechos se disperse pronto con la abrasadora brisa veraniega.
Cuando el sol viene a rescatar a la víctima de su castigo, cuando se pone en marcha la maquinaria legal, es el pincipio de una excursión peatonal, una intrépida etapa de planificación paciente y postergación obligada. 
Y es cuando uno agradece mirando fijamente el horizonte.

12 votos a favor:

Yoni Bigud 5 de febrero de 2013, 11:04  

Qué lindo sería poder repetir las escenas de la vida que salen horribles, que son muchas y muy agrias.

Un saludo.

Sandra Montelpare 5 de febrero de 2013, 13:38  

Casi derrotado pero no del todo. Cuando hay un impacto emocional fuerte como los que últimamente me zarandearon, me sorprendí de enderezarme rápido. Pensé que me iba sin frenos pero no. Y sí, levanté la cabeza para no perderme el horizonte aunque a veces la foto sale movida.
Lindo texto, Etienne.
¡Saludos van!

Etienne 5 de febrero de 2013, 22:44  

Yoni, tal vez repetirlas sea pedir demasiado. De lo malo se aprende, de lo bueno, se disfruta.
Placer leerlo nuevamente!
Abrazos!!

Sandra, el casi es fundamental, te deja un margen válido para resucitar. La capacidad de encaminarte rapidamente es envidiable, a mi me viene tardando más de cinco años!
Gracias por la persistencia de seguir leyéndome!
Besos!!

Felipe Mejia Medina 6 de febrero de 2013, 14:37  

Uy sí, cuando se mira la vida bajo la perspectiva de lo pragmático, de la de la cuentas por pagar, se torna aburridorsísima pero toca. Cuando toca, toca. Ni modos.

Abrazo, parcero Etienne. :)

F:
http://mistavilteka.blogspot.com/

ña 6 de febrero de 2013, 20:38  

Todo termina en un profundo respiro.

Etienne 7 de febrero de 2013, 9:45  

Felipe, de la vida de todos los días es de donde saco el resto del mundo imaginario, a veces más tangible, a veces más contundente. Si sale tu número, no hay forma de que te eximan!
Abrazos gaucho!!

Ña, al final, el aire es más importante de lo que pensábamos...
Besos!!

Esilleviana 7 de febrero de 2013, 20:16  

Esta podría ser una solución: confiar en las leyes, en la política que sabe como dirigir, controlar y conducir las decisiones y en general, todos los asuntos públicos, pero últimamente todos los casos de corrupción que van apareciendo, la regularización de todo el dinero B o negro, a lo cual designan Amnistía fiscal, los casos flagrantes de inmunidad judicial por parte de ciertas personas, hace que deje de creer en la justicia, la resolución de conflictos y demás...

un abrazo

Etienne 7 de febrero de 2013, 21:57  

Esil, el germen de todo es la doble moral y el doble discurso con el que convencen para luego develar las verdaderas intenciones; hacer cosas egoístas justificándolas con razones propias del bien común es cuanto menos una canallada. El dinero, vil metal, poder económico, es el principal foco de todas las atrocidades en el mundo. Eso y el amor, que no estamos discutiendo aquí...
Besos!!

mjromero 10 de febrero de 2013, 11:02  

Solo cabe aseverar, que sí, que es así, desde el principio hasta ese final de horizonte.
Está muy bien escrito.Refleja un sentir interior por una brutalidad exterior.

Un abrazo.

Dany 11 de febrero de 2013, 17:25  

Siempre hay un sol nuevo aunque sea el mismo. Siempre hay oportunidad por más que tarde.

Un abrazo grande!!!

Etienne 15 de febrero de 2013, 13:53  

Mjr, realmente no hay demasiada defensa ante la brutalidad de la realidad, aún cuando nosotros la generemos...
Saludos!!

Dany, te salió el optimista de adentro, se ve que el invasor te está sacando lo humano, jaja!
Es así, con un nuevo amanecer hay un nuevo desafío...
Saludos!!

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