Desquite

>> lunes, 20 de agosto de 2012

Iba con los ojos entornados, castigados suavemente por la claridad del sol de media tarde que entraba por la ventanilla del auto, y pensaba que no había casualidad en nada de lo que le pasa a las personas, que de todo se saca una enseñanza y está en uno aprovechar ese conocimiento extra que la vida se digna proveerte, y me dije que no estaba mal hacer lo que nos hace sentir bien y tratar de olvidar aquello que pesa en la conciencia y que enturbia los sueños.
El Renault 12 aceleró en un espasmo de energía y la sonrisa irónica de Leonardo me devolvió a la realidad, En qué estabas pensando marmota? inquirió en forma poco sutil, En nada contesté con una mentira que luego aclararía, Lo que pasa es que si te cuento te vas a cabrear. Me miró como quien conociendo más de lo recomendable a una persona, penetra en forma casi instantánea en sus pensamientos y me dijo muy serio, Gordo, ni se te ocurra siquiera pensarlo. Al hablarme, giró su cabeza para enfrentarme y hacer ese gesto de pretender intimidar con la mirada que utilizaba en todas las discusiones en que el culpable era el de enfrente. Yo desvié mi atención hacia la rotonda de acceso a Puan que se aproximaba y dije Ya llegamos y empecé a hablar de un amigo y compañero del secundario que vivía por estos pagos.
Pasamos el centro desierto y nos dirigimos directamente al balneario, bajamos todo lo necesario y algo más, encendimos el viejo Johnson 25 y salimos, pensando navegar unos treinta minutos, lo necesario para llegar a la parte más alejada de la laguna, atrás de la isla, es decir el mejor lugar para asegurarnos una buena pesca.
Tiramos el ancla para evitar el gareteo de la embarcación y armamos en silencio las cañas. Pensaba que había evitado el enfrentamiento hasta que lo vi encender con parsimonia un Marlboro y mirando la punta de la línea de pesca me dijo Contámelo todo. Ante el pedido casi imperativo me resigné a entrar en detalles, Ok te acordás hace como tres meses más o menos que nos juntamos a comer un asado, creo que en la casa del Chato, Si era porque inauguraba la parrillera, Bueno la cosa es que me pasó la dirección de un tipo que buscaba un chofer para repartir encomiendas y paquetes y lo fui a ver, necesitaba el laburo y enganché para los fines de semana. Entonces, al tercer viaje tuve que ir a Saavedra a una farmacia a buscar unos bultos, iba a ser un trámite normal pero se complicó porque pinché una cubierta, Eso no es una complicación acotó muy firme, No pará, es que el celular no tenía señal y estaba en el camino viejo y se trataba de llegar a eso de las nueve de la noche para enviar el paquete a La Plata. La cuestión es que no llegué a tiempo... La caña de Leonardo tembló y el reel anunció la presencia de una buena pieza, un pejerrey que lo entretuvo por casi diez minutos, resistiendo con sabiduría la seguridad del pescador. Al terminar, me miró y me espetó casi enojado, Ahorrate los detalles ya se para dónde vas, yo hablé con el que debía recibir ese paquete, estaba realmente muy enojado, era muy valioso el cargamento que llevabas, Si ya sé, lo interrumpí, pero no hubo nada que yo pudiera haber hecho, incluso intenté caminar pero estaba lejos, de todos modos no iba a llegar a la hora que habíamos quedado, recordé en voz baja.
El sol poco a poco caía hacia poniente y mermaba la potencia de su luz y el abrigo de sus rayos y la tranquilidad que había sentido arriba del auto desaparecía y era reemplazada por una inacabada inquietud que me turbaba, que no esperaba de mi amigo. Me empezaba a sentir amenazado, en peligro aunque nada concreto lo hacía palpable. No estaba asustado, me deprimía el hecho de no poder identificar ese malestar, no había nadie alrededor.
Un total de veintiocho pescados engrosaron la bolsa de tela húmeda que habíamos llevado. Era una buena pesca considerando lo tardío de la temporada, hacía calor y no pensé que pudiéramos superar las quince piezas. Calculé eran las ocho y media de la tarde cuando lentamente Leonardo empezó a sacar el ancla del fondo, Lo que pasa Gordo, me dijo, es que arruinaste un muy rentable negocio y ahora se necesita una compensación de tu parte, al mismo tiempo que enredaba el cabo alrededor de mi cuello y me empujaba hacia atrás, Y tiene que ser así, dijo sin dudar aunque con una mueca de nostalgia en el rostro. Yo caí al agua de espaldas y sentí que el ancla volvía a buscar el lodo del lecho de la laguna, arrastrándome sin remedio. Miré para el interior del bote y vi a mi amigo con los ojos fijos en mi palma abierta, no me pareció que sintiera culpa alguna. No hubo lucha ni resentimiento, sino una insoportable sensación de que no valía la pena todo lo que me preocupaba, darle de comer a la tortuga, pagar el alquiler, llevarle flores a la tumba de mi hermano, maldecir al presidente de turno, hacer el amor tres veces por semana, todo eran ahora circunstancias pasajeras, banales, superficiales, nada me haría el favor de desquitarme de esta vida vacía que llevé y que nunca podré rehacer. Aspiré con fuerza el agua oleosa y oscura de la laguna y dejé que me llenara los pulmones.

11 votos a favor:

Etienne 20 de agosto de 2012, 23:31  

Estimados Ciudadanos, debido a las cosas relacionadas con la paternidad, he estado un poco alejado de vuestros lugares de inspiración y bastante ausente aquí en mis funciones de Intendente. Les dejo un texto que ya he publicado anteriormente pero que a mi me gusta bastante.
Prometo (los políticos prometemos, es nuestra tarea) estar de regreso prontamente con mis deberes.
Salute!

laura 21 de agosto de 2012, 10:32  

mejor no prometas nada, no hace falta, una puede entender perfectamente que el p´resente ocupa todo tu tiempo, o al menos más del que te imaginabas

besos

Esilleviana 21 de agosto de 2012, 10:38  

Recuerdo esta historia, pero ahora lo más importante es tu bebé, cuando tu niña crezca podrás dedicar más tiempo a tu escritura.

Un fuerte abrazo papá :))

GABU 21 de agosto de 2012, 14:30  

¡¡Nuuuuuuuuuuuuuu!!!!!!

No prometa Usté también que de promesas ya estamos empachados loparió!!! ¬¬

P.D.:Y para no ser reiterativa yo también,hago de cuenta que no leí su póstulo,le parece?? ;)

Usté esta ocupado -y con justísimas razones- por ese sol que llegó a su vida,otros,somos víctimas de un desgano... ¡¡QUE PARA QUÉ LE VOY A CONTAR!!!

BESOS CON FIACA :)

Any 21 de agosto de 2012, 20:18  

Un amigo el Gordo ...

Mejor no prometa como dicen mas arriba, haga lo que pueda (que ya sería un mérito porque los políticos no hacen ni siquiera eso). Y primero lo primero, laburar de padre es una tarea primordial.
un abrazo

Sandra Montelpare 22 de agosto de 2012, 7:39  

Menos mal que anda ocupado en la paternidad y vuelven a la luz estos textos que no había leído. Excelente relato por el ritmo, como un buen matunguito cuando se va a pescar , se hace desear el desenlace. Bien bien, Etienne.
Saludos van!

Etienne 22 de agosto de 2012, 21:23  

Laura, prometo porque lo uso como mecanismo de presión contra mi mismo para volver al ruedo de la creación... Lo otro se justifica por sí solo!!
Te mando muchos besos!!

Esil, buena memoria la tuya, aunque es uno de mis pocos textos largos, fácil de identificar entre tanto párrafo corto!
Abrazo para vos!!

GABU, es una cosa preciosa, un espíritu rebelde en la estructura de mi vida, una cosita hermosa que me mueve sus brazos y me conmueve...
Besos babosos!!

Any, amigos son los amigos pero "business are business"!!
Prometo, prometo y hasta me juego a prometer que voy a cumplir!
Besos grandes!!

Sandra, como en botica, hay de todo en el archivo, sin embargo alguna perlita se descuelga por la fiaca paternal del autor!
Besos para vos!

Humberto Dib 24 de agosto de 2012, 22:00  

Yo no lo había leído, o no recuerdo haberlo leído, así que bienvenida sea la republicación. Me gustó, principalmente que no fuera esos híbridos que suelen llamar 'micros'.
Por lo demás, viva su vida, amigo, los que lo apreciamos sabemos comprender. Antes que nada, esto de los blogs es diversión y placer, nada de obligaciones.
Un abrazo.
HD

Etienne 25 de agosto de 2012, 22:07  

Humberto, me gusta escribir, es parte de mi vida como también lo es leer o ahora, ser padre full time!
Te agradezco además el aprecio, lector fiel y comentarista incisivo como pocos!
Abrazos!!

mjromero 26 de agosto de 2012, 12:15  

Los niños se llevan siempre nuestro tiempo y cuando no son tan niños, igual.
Me gusta tu texto, ese medio presagio de que algo va a ir mal, y sobre todo la pesca, 28 peces...
Siempre se puede volver, bueno no siempre, pero para qué queremos la imaginación si no es para regresar siempre.
Un abrazo.

Esilleviana 26 de agosto de 2012, 17:52  

Ser fotógrafo profesional debe vivirse como una aventura.

Un abrazo

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