Cursilerías de la paternidad

>> martes, 17 de julio de 2012

Todo brilla bajo el helado resplandor del sol invernal. Un rayo traspasa el ventanal, reposa sobre la espalda del sillón y termina desparramado bajo la pata de la mesa.
Adentro del living atestado de muebles la atmósfera es cálida y así debe ser. Varias mantas descansan sobre el baúl del living y en las camas de ambas habitaciones, uno nunca sabe dónde y cuando las necesitará tener a mano. También pequeños trozos de tela para enjugar cualquier efluvio encuentran asilo en bolsillos urgentes.
A pesar del paso del tiempo, aún siguen viniendo visitas; el ritual es básicamente el mismo: timbre, abrazos, felicitaciones, regalo, mate, charla varia, saludos y despedida. No podría decir que las disfruto, tampoco que me molestan pero a veces uno necesita (en la acepción más vital) de un poco de tranquilidad y silencio. Lo que mi heredera no podrá nunca reclamar es por la falta de presentes, eso no cabe la menor duda.
Todo lo que un padre pueda decir acerca de su vástago podrá ser (y con justa razón) tildado de parcial, el juicio nublado por cataratas de babas paternales impide hacer un despliegue honesto de características, subrayando las enormes capacidades que transformarán a nuestra hija en cualquier cosa sobresaliente que se nos ocurra e ignorando los ya de por sí inexistentes defectos. Los agudos gritos son interpretados como la afinación de una futura barítona (?), los intermitentes llantos pronostican a la sucesora de Andrea del Boca y los dedos largos auguran cualidades innatas para descollar tocando el piano. Toda ella está concebida para arrasar con los corazones humanos, sin distinción de género ni color, sus pestañas curvas hacen un aleteo hipnótico, sus brazos estilizados confeccionados para estrujar la cintura de su padre y sus infinitas piernas vadearán los océanos sin esfuerzo.
Atrás en el olvido quedarán las noches en vela, caminatas alrededor de la mesa aferrado a la esperanza de que sus ojos pronto encuentren descanso y mi cuerpo sosiego. Estas cosas no son más que detalles pintorescos de una relación que se fortalece con cada segundo que transcurre.
Si alguien alguna vez pudiera buscar y no encontrar una definición de belleza, que me llame sin dudar, una foto de Agustina será más que suficiente para simplificar el concepto.
Fuera, la fría noche se cierra haciendo de los transeúntes pequeñas fumarolas de vapor, la luna vigila espectante la ventana de aquel tercer piso, como queriendo compartir un pequeño momento con mi sol.

19 votos a favor:

GABU 18 de julio de 2012, 8:27  

¡¡¡Me mataste de la ternura!!!!!

No solo la baba chorrea infinitamente de cada una de tus letras,sino que tu amor incondicional de padre 'cuida' ya se deja entrever... ;)
jajajajajajaja

P.D.:"Toda ella está concebida para arrasar con los corazones humanos, sin distinción de género ni color, sus pestañas curvas hacen un aleteo hipnótico, sus brazos estilizados confeccionados para estrujar la cintura de su padre y sus infinitas piernas vadearán los océanos sin esfuerzo." Esas palabras resúmen la declaración de amor más honesta y tierna de un papá hacia su hija...

¡¡¡TE SÚPER FELICITO!!!!
Y a ver cuándo nos deleitas con una instantánea de tu princesita,eh!? :)

BESOS Y BABEROS

GABU 18 de julio de 2012, 8:29  

Ahhhhhh!!!

Y nada de cursilerías,cualquier sensación y/o palabra que te inspire ese milagro de vida llamado AGUSTINA,esta justificadísimo!! =)

MÁS BESOS PAPI ;-)

Esilleviana 18 de julio de 2012, 11:11  

Etienne por favor, puedes habilitar mi perfil (bueno jaja, solo si te apetece...), no puedo entrar directamente en tu blog, tengo que buscarte en el buscador, escribiendo etienne blogspot ciudad visible, y entonces puedo llegar hasta tus palabras. Un largo camino jaja.

laura 18 de julio de 2012, 11:35  

a simple vista esa niña no se sale de los cánones preestablecidos, la diferencia la marca su padre. Enamorado y feliz hasta la médula, lo bien que hace

lo de las visitas y los deseos de soledad...qué se yo, se me hace que con el correr de los días pasará y la tranquilidad reinara en esa casa. También podés, con diplomacia, poner un alto a todo eso, pero la verdad no creo que valga la pena.

besos, muchos

Esilleviana 18 de julio de 2012, 11:58  

Tu hija se llama Agustina, es un nombre precioso. Y estas palabras dedicadas a ella, son como explica G., verdaderamente hermosas. Seguro que eres y serás un padre atento, cuidadoso, rendido a las necesidades de vuestra pequeña. Me alegró saber que tu/vuestra pequeña va creciendo y todo está dentro de la normalidad que supone tener un bebé en casa... una locura jajaja.

Un fuerte abrazo y mucha energía para este primer año :))

El Gaucho Santillán 18 de julio de 2012, 12:40  

Bueno, gozà de estos momentos.

Dentro de unos años, apareceràn los "tiburones" y vas a tener que prepaar la escopeta.

Por suerte, yo solo tuve hijos varones.


Un abrazo.

Sandra Montelpare 18 de julio de 2012, 14:04  

ah si se pudiera volver el reloj para atrás y volver a disfrutar de los primeros meses de vida de mis por siempre bebotes, Camila de 12 y Juan de 16... crecen muy rápido!!
Hermoso el momento que estás viviendo.Felicitaciones! Disfruta de tu princesa sin racionalizar nada como para pensar que puedan llegar a ser cursilerías! Saludos van!

Conta Dora 18 de julio de 2012, 14:06  

Marche un babero para el intendente!!! Felicitaciones por la nueva ciudadana ilustre...
Muchos besos!!

Mista Vilteka 18 de julio de 2012, 16:39  

Me pasa igual que a Esi. Habilitame, por favor. Y si no, no pasa nada, seguiré dando la vuelta entera para dar con tu blog. Oye, qué belleza de entrada. Mi hermano ya tiene la suya, como Agustina -bellísimo nombre-, llamada Sofía, y qué día decía que aveces extrañaba la vida de soltero y los amigos y salir y la parranda, pero que Sofía, con despertarlo a las 6am de una manotada con sus 20 meses, le confirmaba que no había más que esa felicidad. Pues bueno, ¡un abrazo para este papá Etienne que ama así tanto a su hija! F:

Artus 19 de julio de 2012, 9:19  

¡Felicitaciones Etienne!

ahora podrás disfrutar de esos pqños momentos q' te alegraran la vida...

... ya vendrán otros, en los q' podrás volver a ser niño y jugar con ella de igual a igual :)

abrazo

Yoni Bigud 19 de julio de 2012, 11:59  

Felicitaciones a usté. La parcialidad es otro de los deberes ineludibles de cualquier padre. Quizás el más importante.

Un saludo.

Dany 19 de julio de 2012, 21:16  

No sabe el empujón anímico que me ha dado. Un abrazo!

Humberto Dib 19 de julio de 2012, 23:46  

Hay dos formas de leer esta entrada, desde lo afectivo, es emocionante, ¿qué más?
Desde lo literario, me encantó la forma de describir, te aseguro que me hizo sentir que estaba en el lugar. Los blogs son más de acción, pero yo soy de los que aman la descripción.
Un fuerte abrazo.
HD

Esilleviana 20 de julio de 2012, 3:17  

Creo que todo está solucionado :), he podido entrar directamente, por la puerta principal.

Un abrazo :))

Lola 20 de julio de 2012, 21:12  

Yo sabía, yo sabía que me iba a encontrar con la princesa heredera en mi regreso blogger!!!!
Pero qué alegría tan grande encontrarme con una instantanea del intendente en la intimidad...
Se me está olvidando un poco el concepto de belleza, estaría bueno que me lo recuerdes (después de esa descripción tenemos que conocer a la musa inspiradora!)
Lo único espero que no creas en el horóscopo, porque si es de cáncer (como MC) la que te espera... si es geminiana... en fin, mirá a quien suscribe.
Bueno, te super felicito, de más está decir que me emocionaste con tu descripción de la paternidad (no importa lo parciales que podamos ser respecto a nuestros hijos, por ahora y por unos pocos y preciosos años, nuestra opinión es la única que les importa).
Al margen, el nombre, una belleza, digno de la princesa heredera de la ciudad.
Besos!

ña 21 de julio de 2012, 0:21  

oh, esa última oración .

Cuánta ternura.
El abrazo más grande, para usté

mjromero 21 de julio de 2012, 19:34  

Qué días más felices, primero la espera, luego la llegada y finalmente observar, mimar, cuidar...
Enhorabuena!
Un abrazo grande para tres.

Zeida Bermúdez 21 de julio de 2012, 21:22  

Que hermoso, es de la clase de ternura que desgarra el alma. Te sigo.

Shang Yue 26 de julio de 2012, 11:41  

ya está bien que por un rato esa maravilla te nuble el sentido

pero qué pasará si, en tu afan de multiplicarte, nace otro vástago?

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