Energía de paso

>> sábado, 15 de junio de 2013

Ocurrió apenas en la madrugada, justo antes de que el sol arañe el horizonte. Estaba por levantarme para ir al trabajo, rutina de todos los días, esperando que el despertador quiebre la quietud matutina. Con los ojos entrecerrados me quité las sábanas de encima, a regañadientes, junté los tobillos y doblé las piernas para bajarlas al piso; el frío del porcelanato me indicó que estaba aún lejos del calefactor. Caminé a tientas por el pasillo en dirección a la puerta del baño, la intenté empujar con la palma de la mano cuando sentí que la planta del pie me quería decir algo. Primero la obvia humedad, quizás una canilla abierta habría derramado gotas durante la noche. Me orienté en la oscuridad, caminé despacio hasta la cocina y ya con los dos pies mojados sentí de golpe el impacto. 
Extraño.
En simultáneo, mi cuerpo empezó a sacudirse, las uñas de los pies saltaron como maíz pisingallo en erupción,  comenzó a sentirse olor a cabello quemado, mis pezones rozaban la seda del camisón hasta que ardiendo, la traspasaron; mis manos se sacudían como extrañas banderas al viento, las articulaciones se oscurecieron, pasando del bordó al negro en cuestión de segundos.
Pero mi mente seguía lúcida, no sentía dolor. Durante todo el tiempo que duró mi perecer pensé qué extraño que es esto de morir. Veía mi envase carnal sufrir todo tipo de alteraciones, la ínfima tela que lo recubría en jirones, la heladera abierta y chorreando agua y aún así pude hacer un íntimo recuento de tesoros y dejarlos ir. Y tampoco fue así, me di cuenta que en el instante en que mi cabeza golpeara la pared del living, producto del impacto eléctrico que mi energía saltaría a otra instancia superior, que ese poder que moviliza mi carne no se apagaría con el cortocircuito.
Sorprendida por el golpeteo atronador del corazón en mi pecho me desperté.

8 votos a favor:

Dany 16 de junio de 2013, 1:19  

Agobiante sensación de una pesadilla. Abrazo!

cipselas 16 de junio de 2013, 19:21  

La escritura exorciza muchas pesadillas.
¿Ahora quién no se ha parado en patas medio dormido adelante de la helader Lo del camisón se lo debo.
Después de una pesadilla así, cuesta recuperar la paz y volver a dormir.
¡Muy buen texto!
Saludos van, Intendente.
San Montelpare

Etienne 16 de junio de 2013, 21:57  

Dany, en esos momentos no se tiene bien en claro qué es realidad y qué un sueño...
Abrazos y feliz día!!

San, todo el mundo hemos hecho eso sin ser conscientes de lo peligroso que es!! Lo del camisón, ¿no me vas a decir que usás una remera vieja de pijama?
Es casi imposible volver a conciliar el sueño después de eso, las pulsaciones a mil!!
Besos!!

Felipe Mejia Medina 18 de junio de 2013, 0:11  

Ve, ¡está buenísimo! Y pone de manifiesto algo difícil de probar de manera técnica: ¿cómo es la percepción o el tipo de análisis en aquellos que se saben evidentemente condenados a morir? O bueno, dejemos condenados por dirigidos. No siempre es una condena.

Mi amigazo Etienne, qué bueno que es volver a tomar mate en letras con vos.

Un abrazo pues.

F:
http://mistavilteka.blogspot.com/

Lola 20 de junio de 2013, 1:45  

Debe haber pocas cosas que sean tan universales en la humanidad como los sueños. Eso sí que le puede pasar absolutamente a cualquiera.
El problema del caso no es solo soñar, sino despertar.
Besos!

Etienne 20 de junio de 2013, 17:14  

Felipe, qué bueno que estés de regreso por acá, es verdad que la ronda de mate te echaba de menos!
La única ocasión de dejar algo asentado de lo que proponés es que los condenados a muerte escriban acerca de ello, los demás casos (imprevistos, accidentes, etc.) seguirán siendo un terreno abierto a las suposiciones, ¡y a la ficción!
Abrazos!!

Lola, tal vez la posibilidad de no despertar sea lo que nos provoque los sueños, esa especie de confesión de la conciencia, para que si llegase a ocurrir el desenlace fatal durante el sueño, tengamos más chances de agradarle a San Pedro!
Besos!!

Humberto Dib 24 de junio de 2013, 16:03  

Es extraño, desde hace años que no tengo más que pesadillas y se supone que vivo una vida feliz y tranquila. Me dejaste pensando en enigmas, predicciones, esas cosas.
Un abrazo.
HD

Etienne 26 de junio de 2013, 17:05  

Humberto, se cree (según estudios de alguna universidad) que los sueños son como una especie de balance diario y reseteo del cerebro, algo así como dejar en cero para arrancar bien al día siguiente. Deduzco que si solamente tenes pesadillas, debe ser para nivelar la sobredosis de felicidad que te atormenta cada jornada...! Jaja!
Chiste al margen, creo que sin los sueños el ser humano se volvería loco, posta!
Abrazos!!

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