Atlas invisible de la Ciudad

>> domingo, 5 de mayo de 2013


Aunque un simple mapa, con su tendencia a abusar de la exactitud podría indicar ciertas características de un lugar, no es posible percibir esas otras cosas interesantes que solo se pueden descubrir estando allí. La Ciudad tiene calles sin salida, edificios notables, avenidas iluminadas y plazas espaciosas. También tiene plazoletas traicioneras, bulevares infernales poblados de conductores veloces, rotondas malévolas y casas invadidas de espíritus. 
De una rápida mirada a un atlas confeccionado sin criterio ni orden podríamos ver ciertas joyas que más nos espantarían por lo ridículas que por lo horrorosas. Nadie quedará impresionado por lo que a continuación se enumere, no se emitirán juicios ni se adjetivará para evitar que las masas susceptibles se espanten.

El Mirador o el Hotel al aire libre.
De día es un lugar adorable, con un pequeño muro de piedra redonda que demarca hasta donde debería la gente adentrarse siguiendo la línea de la barda. De allí se posee una vista increíble que abarca muchos kilómetros, incluso se puede ver otra provincia. Familias se acercan a disfrutar del espacio libre, grupos de amigos comparten termos interminables de mates y las bicicletas le dan movimiento aleatorio. Al anochecer se reemplaza esta imagen por una fila interminable de vehículos que se parapetan uno contra otro, que se mecen rítmicamente prometiéndose sus ocupantes amor eterno o por lo menos diez minutos de apresurado placer.

El Cajero del Reality.
Los cajeros automáticos deberían ser cubículos cómodos, iluminados por dentro con un pequeño estante para apoyar las cosas que uno lleva en la mano e incluso un gancho para que las damas cuelguen allí sus carteras o los caballeros sus gabanes y por sobre todas las cosas que no se pueda ver desde la calle que alguien está allí dentro. Existe un cajero sobre la avenida principal que es lo opuesto a todo esto, tiene una vidriera que le otorga al comensal de la heladería de enfrente disfrutar del placer de ver al cliente marcar su código de seguridad. Tengo la sospecha que la cámara instalada es más para espiar que para vigilar.

La Plaza Magnética.
Cada vez que tomes un colectivo o incluso un taxi en cualquier lugar de la ciudad y cualquiera sea tu destino el recorrido pasará por la plaza Italia. Es un pequeño espacio verde en el cruce de las calles Ushuaia y Ameghino y todos los que tienen que ir a la universidad, terminal, mercado de frutos, centro comercial o cabaret pasarán por allí. Es un vórtex vehicular, un remolino que atrae a los coches como la miel a las moscas, aunque es inoperante para las bicicletas y patinetas y apenas medible para los peatones.

Si hubiera más lugar se consignarían otros sitios de interés tales como La Fuente de la Juventud, La Cancha de los Meniscos Perdidos y El Hotel de los Divorciados pero ya es suficiente por hoy.

5 votos a favor:

Sandra Montelpare 6 de mayo de 2013, 7:25  

De estas tres joyas que nos espantarían por lo ridículas me quedo con la Plaza Magnética!! Genial. Me hiciste pensar en esos lugares de cada ciudad en donde sucede todo, en donde confluyen todos. Y por el otro esos puntos perdidos en donde no pasa nada de nada, inadvertidos, puntos por descubrir, por fundarse. Ahí hay que ir no sé si a plantar bandera pero sí, a perderse un poco.
Los cajeros me hacen acordar a un panóptico.
Me voy al mirador del hotel para escapar del lunes.
Saludos van, Etienne.

Etienne 6 de mayo de 2013, 23:22  

Sandra, tené cuidado que te podés encontrar a gente conocida en el mirador, jeje!
Te hago una consulta, con el nuevo diseño de tu blog ¿ya no se pueden hacer comentarios? Me cortaste la inspiración!
Besos!!

Esilleviana 7 de mayo de 2013, 18:39  

Creo que los tres lugares que nos planteas tienen mucho sentido: crear un hotel público, con un mirador y un gran espacio libre, es muy tentador. Los centros comerciales son antinaturales y únicamente destinados a un solo uso: gastar y consumir. El cajero de Reality se podría convertir en una cápsula de aire limpio, donde el cliente que entra dentro además de obtener algo de su dinero, se purifica con aire oxigenado y ventilado jaja. Y la plaza Magnética, sería como un buen tiovivo capaz de entretener y divertir a todos los que circulasen por ella... tus propuestas originales y prácticas.

un fuerte abrazo :)

ña 7 de mayo de 2013, 22:55  

Muero por oír el de la cancha de los meniscos perdidos!

Hacía mucho que no visitaba su ciudad. Le dejo un enorme abrazo!

Etienne 8 de mayo de 2013, 23:17  

Esil, son lugares extraños o mejor dicho, comunes con usos impropios o miradas desencajadas del centro, fines para nada ortodoxos.
Ya el sentido se lo otorga quien los justifica con su presencia.
Besos para vos!!

Ña, es un placer leerte por acá (y disfrutar tu mirada siempre particular en tus dibujos) y si volvés para la próxima publicación, vas a poder leer acerca de la Cancha pero prometo que te vas a decepcionar!
Besos!!

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