Atlas invisible de la Ciudad (apéndice)

>> sábado, 11 de mayo de 2013


En continuación al primer capítulo publicado hace unos días, se hace conocer esta ampliación del atlas con el mismo ánimo de mostrar y describir, sin otra intención que satisfacer la curiosidad del lector. No hay construcciones megalíticas ni enormes desarrollos de ingeniería ni siquiera récords de ningún tipo.
Repetimos la rápida mirada que simulamos darle a la primer parte de este atlas confeccionado sin criterio ni orden. Nadie volverá a pretender impresionarse por lo que a continuación se enumere, no se enjuiciará ni se adjetivará a las masas indiferentes acerca de los pequeños horrores que acá se describan, que serán aquellos que fueron dejados de lado (por algo habrá sido...) en la primera parte.

La Fuente de la Juventud
Hay en pleno centro de la Ciudad una fuente confeccionada especialmente para un evento particular, con aires de pretendida solemnidad y vanguardia artística. Dicen las lenguas vivas que aquél que beba un sorbito del agua que circula por sus cañerías en la madrugada del día de su cumpleaños por veintidós años seguidos tendrá asegurada la juventud eterna.
El ejemplo mentado cada vez que se hablaba de esta fuente era el del mismísimo artista que la diseñó, hasta el año pasado en que falleció en un accidente de tránsito, situación imposible de adjudicar a la ineficacia de los tragos ingeridos.

La Cancha de los Meniscos Perdidos
En la zona oeste ocupa una considerable extensión una cancha que pretendía ser modelo de instalación y lujo y en pretensiones se ha quedado. Ya no crece el verde césped, el suelo que otrora era fértil y promisorio hoy es árido e inhóspito. Enterrados entre los cantos rodados han encontrado reposo miles de meniscos arrebatados de rodillas elegantes, ligamentos cruzados de articulaciones esquivas y tobillos veloces.
Si bien la capacidad atlética de los exponentes deportivos de la Ciudad es mínimamente cuestionable, esta puede ser la causa de la ausencia de escuadras representativas en cualquier deporte en la primer plana del escenario nacional. Excusas livianas para una realidad oscura.

El Hotel de los Divorciados
Es como si las instalaciones hubieran sido construidas para albergar solos, no hay sonidos de amor, no hay dos personas caminando lado a lado ya que los pasillos son angostos y las paredes ásperas, las escaleras son como túneles y los ascensores no pueden ser ocupados por más de una persona (o por lo menos no superar los 80 kilos).
Allí viven los varones que han sufrido la crisis de los 40 y los pescaron con una de 22, también aquellas señoras estiradas que han dilapidado fortunas familiares en cirugías en busca de mantener intacta la belleza y solterones y solteronas que han hecho del celibato una vida normal.
Por supuesto, el portero es mal hablado, irrespetuoso y prepotente. Y divorciado. Tres veces.

Podría incurrir en repeticiones o invenciones de dudoso origen para decorar este humilde, paupérrimo atlas pero en definitiva las malformaciones urbanas son las que definen a la Ciudad y así lo toleraremos, sometidos a la incuestionable realidad.


4 votos a favor:

Lola 13 de mayo de 2013, 0:48  

Ciudad interesante y curiosa si las hay!!!
Me hizo estremecer el estadio de los meniscos perdidos... pero igual por este barrio no hay ningun deportista excelso actualmente así que no me preocupa demasiado.
La fuente de la juventud suena tentadora, y beber agua (y pasear!) nunca estuvo contraindicado.
El hotel para divorciados sería un bien para la sociedad pero cuidando el detalle del ascensor... a ver si los divorciados con sobrepeso continuan invandiendo nuestras calles! (o no hay divorciados gorditos? jaja)
Besos!

Sandra Montelpare 13 de mayo de 2013, 8:20  

Hola, Etienne. Te digo que da tranquilamente para ponerse a escribir en serio un Atlas invisible de la Ciudad, un librito. Un proyecto que sería más que interesante. En cada página, un lugar. Te lo dejo como sugerencia.

Off topic: antes no se podía comentar porque había quitado comentarios. Ahora cerré todos los blogs. Sólo dejé la cuenta de twitter (@montelparesan)donde leo a otros microrrelatistas y subo algún que otro 140. Pero no más que eso.
Disfruto mucho pasar a leer por los blogs amigos y comentar en ellos si así lo deseo genuinamente y no, por el "te comento porque me comentás, te leo porque me leés te linkeo porque me linkeás". Y al final no saber si pasan por tu blog por una cuestión de favores. Lamento que en el camino hayan quedado lectores tan creativos como es tu caso (los menos, seamos sinceros)
Saludos van, Etienne.

Esilleviana 13 de mayo de 2013, 18:36  

Bebió de la fuente el arquitecto que diseñó el manantial artificial? jaja, dato importante a tener en cuenta...
Esa piedra ya la he visto antes, me gusta descubrir secretos que esconden tus palabras :)
y en el hotel espero que no fotografíen a mi señor esposo jajaja.

un abrazo amigo :)

Etienne 25 de mayo de 2013, 0:17  

Lola, cada ciudad tiene seguro estos lugares traicioneros, pintorescos, oscuros, curiosos... Depende de cada uno encontrarlos o esquivarlos!!
Aclaración, hay divorciados gorditos, pero esos deben ir por las escaleras, jaja!
Besos!!

Sandra, lamento de verdad no poder retribuirte con mis pretenciosos comentarios, eran tus posteos para mi un caldero de ideas, y lamento no tener twitter, pero la nena me demanda mucho tiempo (aunque no más que la madre...) y no me interesa por ahora ingresar en ese universo.
Espero encuentres en esta Ciudad un lugar para quedarte.
Besos!!

Esil, pensé que ibas a ver la otra piedra, que si estuvo ya en vidriera, esta en realidad era nuevecita!
Abrazos y besos!!

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