jueves, 7 de marzo de 2013

Literatura, ficción y más ciudades [28]

Una conmoción repentina

Mientras permanecía meditando sobre este triunfo demasiado perfecto del hombre, la luna llena, amarilla y jibosa salió entre un desbordamiento de luz plateada, al nordeste. Las brillantes figuritas cesaron de moverse debajo de mi, un búho silencioso revoloteó, y me estremecí con el frío de la noche. Decidí descender y elegir un sitio donde poder dormir.
Busqué con los ojos el edificio que conocía. Luego mi mirada corrió a lo largo de la figura de la esfinge blanca sobre su pedestal de bronce, cada vez más visible a medida que la luz de la luna ascendente se hacía más brillante. Enfrente podía ver el plateado abedul. Había allí, por un lado, el macizo de rododendros, negro en la pálida claridad, y por el otro, la pequeña pradera, que volví a contemplar. Una extraña duda heló mi satisfacción. "No", me dije con resolución, "ésa no es la pradera".
Pero lo era, pues la lívida faz leprosa de la esfinge estaba vuelta hacia allí. ¿Pueden ustedes imaginar lo que sentí cuando tuve la plena convicción de ello? No, no podrían. ¡La Máquina del Tiempo había desaparecido!
Enseguida, como un latigazo en la cara, se me ocurrió la posibilidad de perder mi propia época, de quedar abandonado e impotente en aquel extraño mundo nuevo.

La máquina del Tiempo - (H. G. WELLS)

10 comentarios:

  1. Para algunos no será problema perder su época pero creo que es un shock absoluto.

    Un abrazo !

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  2. Dany, no sé en quién estás pensando específicamente, a mi se me ocurre la visión del otro lado del espejo, a la gente le encantaría que ciertos personajes cambien de época, jaja!
    Abrazos!!

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  3. confesiones de un lector tardío: me lo debo.

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  4. Sin máquina del tiempo estoy desoladamente abandonada en un mundo nuevo, intentando decodificarlo, asirlo, y llegando tarde. Siempre se actualiza a una nueva versión.
    Gracias por compartirlo, Etienne.
    Saludos van.

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  5. Una lectura muy recomendable. Tuve la suerte de leerlo hace poco menos de un año.

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  6. Aún si pudiéramos conocer el futuro, creo que aunque estuviera la posibilidad de elegir, todos nos quedaríamos viviendo en nuestra propia época.
    No en vano, somos hijos de ella.
    Me hiciste acordar a las escenas finales de "Medianoche en París" del genial Woody Allen, a veces hay que ver los deseos de aquellos a quienes envidiamos (aunque sea sanamente)para poner todo en perspectiva.
    Besos!

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  7. No sé si me gustaría viajar en una máquina del tiempo. Tal vez viajar al futuro, pero no al pasado. No creo que cualquier pasado fuera mejor que este presente... por muy horrible que sea la actualización.

    un fuerte abrazo :)

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  8. Agustín, dale para adelante que está muy bueno!
    Saludos!

    Sandra, si te soy sincero, cada mañana es un mundo nuevo al cual tengo que adaptarme. Todos los días...
    Besos!!

    Viejex, deja un sabor semi amargo (con avellanas, ja) ese final tan de esperar, tan ambigüo...
    Abrazos!!

    Lola, creo que la mínima minoría elegiría cambiar de época y vivir otro paradigma. Aunque te digo, no tiene menos mérito quedarse en el pasado y formar parte de su creación!
    Besos!

    Esil, yo no dudaría ni un segundo en subirme, siempre y cuando me aseguren el regreso. Lo tomaría como un viaje de vacación, de esos que te abren la cabeza al ver otra realidad, con la certeza de que en un par de días estarás durmiendo en tu colchón...
    Besos!!

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  9. Gente, me fui de vacaciones y ni tiempo de avisar tuve...
    En una semana estoy de vuelta!
    Saludos!!

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  10. Publiqué!!
    Y la algarabía es que hemos llegado a las 400!! A ver quién encuentra ese detalle...

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