Crónica de un hallazgo

>> jueves, 11 de octubre de 2012

           Hubo un día en que decidí que la ociosidad en la cual vivía inmerso no era una buena perspectiva para nadie (aunque podría sentarme a discutirlo) y concreté mi inscripción como ingresante a una carrera universitaria, aunque a los pocos segundos de haber tomado ese rumbo de vida lamenté las horas de sueño y modorra que ya no tendría. A rigor de verdad, lo único que cambié fue la posición, ya que en la universidad hubo algunas clases que competían en efectos soporíferos con el Melatol o el Prozac… Pero no nos desviemos del tema principal, quedémonos con la mente tratando de recrear este momento, un último intento de la lucha del hombre (fracasada por cierto) por detener el paso del tiempo, un individuo ya iniciado en la vida mezclado entre una muchedumbre de jóvenes que apenas abandonaba la adolescencia.
En ese escenario se dio comienzo al curso de ingreso, un dechado de pedagogía tercermundista de tres semanas de duración, con matices varios de bibliografía novedosa y mucho gasto innecesario de dinero. Rápidamente, el instinto de conservación de la raza hizo que los especimenes similares se agruparan, evitando así el peligro que entraña el distinto. A pesar del esfuerzo genuino de los coordinadores al momento de organizar pequeñas actividades lúdicas de presentación, los tímidos seguían siendo tímidos y los más extrovertidos copaban la escena.           
En cuanto al curso en sí, había cuatro comisiones en distintos horarios y lugares, cada uno con su grupo de docentes con la responsabilidad de enmendar todas las falencias educativas de doce años de sistema educativo en nueve encuentros de tres horas. Desde una guía de lectura que tenía una lista interminable de preguntas hasta un capítulo de Cortázar fueron desafíos incuestionables; desde una charla con los futuros profesores hasta la redacción de un artículo fueron escollos a superar. En medio de todo eso estaban Carlos y Patricia, dos voluntariosos con alma de remeros; es que nuestra comisión era bastante lamentable y los chicos le ponían mucha pila. Hasta un poema de Lugones nos leyeron para aclarar una frase…
La cuestión se encamina un día en que, luego del repetitivo “Soy Fulano, tengo X años y soy de Tal lado” y el fin de los juegos, cruzo mi trayecto de vuelta a casa con Carlos, quien también regresaba caminando al centro de la ciudad. Desde la facultad hasta la salida de la universidad son aproximadamente cuatrocientos metros en los cuales al mediodía de un verano cualquiera se te abrasan los sesos en cuestión de segundos ya que la sombra brilla por su ausencia. En ese recorrido resumí mi desde ya breve historia y al cabo de eso, él me pidió si no le enviaba una reseña de mis vastas habilidades y experiencias. Cómo no, fue mi respuesta, apurando el paso hacia el ciber con la idea de imprimir un par de currículos.
Resultado de eso, pasadas tres semanas, fueron dos llamados para sendas entrevistas. Y de allí un nuevo llamado para concretar mi flamante incorporación a un staff repleto de mujeres. Cabe resaltar que las personas consultadas para obtener mayor información sobre mi persona han sabido mentir convenientemente aumentando mi nivel a primo segundo del hijo de dios, haciendo imposible la tarea de no contratarme.
Esto recién empieza y yo soy un tipo honrado: si alguien reclama, soy capaz de devolverle lo que encontré y dedicarme a hacer trencitas hawaianas en la plazoleta de El Bolsón. Este hallazgo no hizo más que confirmar una frase que escuché varias miles de veces desde que dije que me venía “para el sur”, aunque el resultado se me demoró bastante. Si alguien decide venirse, no haga nada de lo que yo hice. No es buena idea. Mejor quédese donde está, para qué molestarse, el esfuerzo y las penurias no se ven minimizadas por la recompensa.
Ah, otra cosa. Además de honrado soy agradecido. Flor de botella de tinto se va a ligar Carlitos. Se la merece.

12 votos a favor:

Etienne 11 de octubre de 2012, 23:56  

Esta historia que ya fue publicada en este espacio es la realidad misma hecha relato, de la vida antes de que exista "El Intendente". Los nombres ni siquiera han sido modificados para que sea más creíble la parrafada.
De más está decir que lamento la repetición de textos que mejor la pasaban ocultos, es que lo bueno se resiste a ser escrito.
Me voy a hacer dormir a la heredera.
Saludos a todos y buenas noches!

Mista Vilteka 12 de octubre de 2012, 0:12  

Pues qué hallazgo. Yo, que de regreso duré 10 meses en el desempleo puro y duro, me encontré con que una vez encontré qué hacer ya no quería y mi mejor hallazgo fue darme cuenta que la mejor producción mía era aquella en que lo puro y lo duro era lo todo.

Etienne, parcero, qué bueno pasar a saludarte. Un abrazo.

F:

Veronica 12 de octubre de 2012, 19:34  

"Rápidamente, el instinto de conservación de la raza hizo que los especímenes similares se agruparan, evitando así el peligro que entraña el distinto." Genial.

Che, lo del primo segundo o tercero del hijo de Dios está muy bien. Al resto de los mortales nos toca ser hijos, dicen.

El agradecimiento es tarea, yo pienso, de primer orden. Felicitaciones y buena suerte!

Besos.

Sandra Montelpare 12 de octubre de 2012, 20:22  

Uno nunca sabe dónde se va a topar con esas personas valiosas que le dan nuevo sentido a la vida. Este fue un verdadero hallazgo, Etienne.
Es lindo que vuelva a postear estos textos porque así los que como yo llegamos hace poco, los podemos disfrutar. Saludos van!

Esilleviana 13 de octubre de 2012, 7:07  

No deberías quejarte, eres una persona influyente y respetada en tu entorno y tal vez, gracias a ese prestigio vives en el Sur, el mejor lugar para disfrutar :))

Un abrazo feliz papá.

AGUSTIN 13 de octubre de 2012, 9:26  

Antes que nada, está bueno el "rescate" para los que llegamos después (aunque haga mucho que nos cruzamos, esto no lo había leído y está muy bueno).
Aunque sea pura susceptibilidad, entendí mal o usted prefiere que la gente que anda perdida deje de llegar al sur?
Y la última pregunta: le duerme la heredera o es una hincha pelotas como la mía?

GABU 15 de octubre de 2012, 8:34  

La verdad que tener amigos/conocidos que lo posicionen al nivel de "primo segundo del hijo de dios",es de un valor inconmensurable mirevea!!! ;)

P.D.:Y sip,entiendo sus REfritos,su heredera debe estar alterándole gratamente los días de la vida... :)

BESITOS CRÓNICOS ;-)

Humberto Dib 17 de octubre de 2012, 0:36  

No recuerdo haber leído este texto, Etienne, así que para mí es como nuevo.
Me gustó saber que había realidad allí (de vez en cuando me gusta). Igual te cuento que sobre el final a muchos nos quitás la fantasía del sur salvador, del sur milagroso.
Un abrazo enorme.
HD

Yoni Bigud 17 de octubre de 2012, 0:37  

No es Carlitos. Es la vida la que nos otorga oportunidades que nosotros nos ocupamos de desaprovechar convenientemente. Pero un tinto no se le niega a nadie.

Heme aquí, una vez más.


Un saludo.

Yoni Bigud 17 de octubre de 2012, 0:37  
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Dany 17 de octubre de 2012, 21:00  

Hacer dormir a la heredera? Me suena.
En todo momento de la vida se pueden producir estos hallazgos....la cuestión es estar dispuestos a "tomarlos"
Abrazo Intendente!

Forbidden 18 de octubre de 2012, 12:16  

Las oportunidades estan ahi esperandonos, pero cuando viene de algunas persona amiga tiene otro valor y sentido.

Saludos.

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