Obsesión de colección

>> domingo, 8 de enero de 2012

Entró en el bar como todos los domingos, con sus anteojos colgando sobre su vientre ya prominente, sus canas desarregladas sobre la cabeza y la vista obsesiva recorriendo las mesas del local. Todos lo miraron de reojo, ansiosos porque se acercara pero sin demostrar demasiado interés, eso lo ahuyentaría.
Los coleccionistas del Parque y del bar ya lo conocen desde hace mucho tiempo, hijo de un matrimonio adinerado y sin necesidad de trabajar para mantenerse, se pasa su infinito tiempo libre husmeando los puestos de antigüedades en busca de algo que aún no posea. Sin criterio y sin noción, acumula objetos y los guarda en su casa; colecciona postales, revistas, llaveros, monedas, estampillas, cartas viejas y cualquier otro artículo que pueda tener algún valor. No apela al canje, no quiere desprenderse de nada, compra y a veces pagando más de lo que realmente vale, con tal de hacerse de ese objeto.
Pocos amigos ostenta. Me atrevería a decir que ninguno tiene ese título, aunque muchos se hacen pasar por tales para aprovecharse y obtener alguna ventaja. Los maledicentes dicen que su casa, una mansión antigua sobre la avenida, tiene cuatro habitaciones repletas de sus compulsivas colecciones, algunas en estantes, la mayoría dispuesta en cajas con rótulos manuscritos o directamente apoyadas en el piso.
Hoy lo vi, voló rasante sobre los puestos y se fue directamente al bar. Salió una hora más tarde con las manos repletas de sobres y dos bolsas llenas de cosas indefinibles que irán a engrosar sus colecciones. Tal vez lo vaya a ver algún día, tengo unas revistas que le podrían interesar.

18 votos a favor:

El Gaucho Santillán 9 de enero de 2012, 12:27  

Conocì alguien asì.

Transformò su casa en un basurero, a fuerzade coleccionar cosas.

Hay de todo en las viñas del señor.

Un abrazo.

mjromero 9 de enero de 2012, 16:28  

Oye, parece el síndrome de Diógenes, no parece un simple o complejo coleccionista. Es buena la descripción que haces.
Abrazos.

GABU 9 de enero de 2012, 18:59  

Solo faltaría redondear una menudencia tan simple como ponerle un valor 'imaginario' a tus prestigiosos ejemplares!1!

P.D.:Hay que prevenir amigo,no vaya a ser cosa que cuando puedas acercarte a él,te dejes intimidar por sus hábitos y se las dones,no?? ==


BESOS Y TASACIONES ;)

Juan Ojeda 9 de enero de 2012, 19:44  

Qué triste, en su enorme colección no hubo lugar para amigos... Malditos sean aquellos fetichismos que dependen directamente del espacio,

La compulsión y la practicidad difícilmente pueden ir de la mano.

Un abrazo intendente, buenísima la descripción.

Etienne 10 de enero de 2012, 9:00  

Sergio, tu comentario me hizo investigar y terminé sabiendo la historia de Diógenes, tan austero él, que recibió triste homenaje.
Abrazo y bienvenido!

Gaucho, las casas terminan sinedo basureros y degradando a las personas que alli viven a ese estado también.
Otro abrazo para usted!

MJR, si lo es, investigando resultó que tenía nombre ese comportamiento! Si tuviera un mínimo de criterio, tal vez hasta le podría sacar provecho...
Besos!!

GABU, algunas cosas no tienen valor nominal, como diría una propaganda, y la colección de TXT, dirigida por el gran CASTELO, no lo tiene! Menos pensar en la posibilidad de donarselas!!
Tengo eso si, algunas billiken que le podrían venir bien!
Besos!!

Juan, normalmente los amigos no toleran ser coleccionados, exigen una atención diferenciada con respecto a los objetos; el problema reside en tratar a las cosas como "amigos", ahi estamos en problemas!!
Hay colecciones saludables, terapéuticas incluso, que te hace desarrollar habilidades sociales positivas y amplía la visión del mundo. Hasta ahí todo bien, todo tiene un límite!!
Abrazos Autor!!!

Esilleviana 10 de enero de 2012, 18:39  

Hace pocos días ví un progroma de dos chicos, uno más joven que otro, que se dedicaban a comprar antigüedades y a revenderlas por el doble o el triple... sorprendente.
Es increible como la gente paga mucho dinero por objetos que ya no se utilizan, pero tiene cierto valor por lo que representa.

muy bien escrito :)

un abrazo

Dany 10 de enero de 2012, 19:53  

Eyyy tengo varios álbumes de figuritas completos....no me deje afuera. Abrazo!

Lola 11 de enero de 2012, 2:22  

Siempre dije que aunque no tuviera necesidad trabajaría igual (de hecho podría no trabajar ahora mismo, a pesar de lo que me quejo) y este relato no hace más que reafirmar mis dichos! En estos momentos eso se agradece sobremanera!
A este pobre hombre el dinero no lo ayudó en absoluto, pero creo que si tuvieramos los medios, muchos de nosotros seríamos coleccionistas de cosas poco interesantes, o mejor dicho no coleccionistas, sino que a veces es muy dificil poner la barrera entre lo afectivo y la verdadera utilidad de un objeto que no deja de ser algo material...
Muchas veces he soñado con tener una casa con altillo o sótano (la baulera es un insulto en comparación) no para coleccionar, pero sí para guardar cantidad de objetos con valor afectivo... aunque sé que eso no está nada bien! (además pobres mis descendientes!!! probablemente solo MC!)
no se me aprovechen del pobre hombre!
Besos!
PD: No sé si seguís en baires, lo dudo, pero no pude responder antes. Cualquier cosa en mi perfil esta mi dire de mail.

eMiLiA 11 de enero de 2012, 18:49  

Espero te dé un buen dinero por ellas.

;)

Abrazo.

Zeithgeist 12 de enero de 2012, 1:43  

yo voy a terminar así. Me fascina comprar cosas antiguas. ME FASCINA.

Zeithgeist 12 de enero de 2012, 1:43  

eso si, perdon, me falta la mansion y la guita. Empiecen a hacer la poya asi tiene a quien sacarle el cuero en poco tiempo.

Etienne 12 de enero de 2012, 8:34  

Esil, existe un gran mercado de objetos antiguos que mueve bastante dinero y tenés razón sobre lo que decís: las cosas valen más por lo que representan. Yo igual pienso que los recuerdos a los que esos objetos remiten no se pueden comprar!!
Besos!!

Dany, las podemos intercambiar con algún álbum que tengo yo, incluso esas figuritas repetidas que quedaban dando vueltas!!
Iniciado queda el contrabando de figuritas!
Abrazos!!

Lola, el valor afectivo y la utilidad de un objeto van por caminos muy diferentes. Cada uno asocia esos objetos a personas o tiempos que son muy personales. El uso es uno solo, con contadas excepciones. No está mal guardar ciertos souvenires, el problema siempre es pasarse de la raya!!
Sigo estando pero ya en retirada!! Tal vez en otro momento menos complicado!
Te mando besos muchos!!

Zeith, si te gusta comprar cosas antiguas, reacondicionarlas y usarlas para decorar o similar, está genial! Si lo tuyo es simple acumulación, estamos en problemas!
No es necesaria una mansión aunque mejora notablemente el estatus!
Te sacamos el cuero igual, asi nomás, jejeje!!
Besos!!

Yoni Bigud 12 de enero de 2012, 14:29  

Hay mucha gente así, increíblemente. Son gente inexplicable pero muy pintoresca. Yo creo que saben que la mayoría de las cosas que adquieren son basura.

Un saludo.

Mista Vilteka 12 de enero de 2012, 20:24  

Caramba, la imagen del sujeto en cuestión me aterra. ¿Vos coleccionás algo? Yo ya no, o al menos nada que sea físico. Me he pasado al lado oscuro de los que no quiere ni tener libros físicos. Y es que, te digo, con la movedera como carro de la basura, se aprende a que tener muchas cosas implica: 1, más maletas; 2, más peso; 3, más tiempo moviéndose. Y sobretodo, 4, más incomodidad.

¿Qué motiva a un coleccionista? ¿Más que el objeto coleccionado lo que atesora es la actividad de coleccionar sistemáticamente? ¿Cada cuánto o cuánto tiempo de su vida le dedica a observar las unidades de la colección? Como si preguntara: de los libros que tenés, ¿cuáles hace mucho que no leés ni les pegás una mirada? Quizás el hombre gafudo sienta una obligación de preservar para la posteridad, lo que él ha definido como preservable. Ese sería su trabajo impuesto para sí y por sí.

¿Uds utilizan la palabra chévere? Pues quiero usarla: ¡muy chévere el texto! Siempre que alguien narre manías es interesante pero unas bien narradas es además instructivo.

Un abrazo pues.

Felipe.

Etienne 12 de enero de 2012, 23:43  

Yoni, supongo que el concepto del dinero y su valor es muy relativo para esta gente. Pintorescos es un buen adjetivo para recién empezar a caracterizarlos!
Abrazos!!

Felipe, alguna vez coleccioné algunas cosas, ahora simplemente selecciono. Pero no puedo dejar de comprar libros, eso nunca! Cada tanto releeo los que más me gustaron, hay uno de Dolina que ya está sin lomo de tantas veces que lo he leído: tiene más de 15 años!
Chévere no es una palabra que usemos aunque entendemos claro su mensaje!
Abrazos y gracias por leer y estar!

laura 13 de enero de 2012, 0:13  

bueno, yo tmb tengo compulsion por los Cachafaz y no ando gritandolo ni diciendolo por ahi...



besos

Publicar un comentario

Mesa de entrada: aqui se recepcionan las consultas, quejas, solicitudes y reclamos. Le daremos un número de legajo y... paciencia! Es municipal, vió?

¿Qué desean leer en la Ciudad?

Postales de la ciudad

Postales de la ciudad
Inmigrantes - Fundacion

Pagaron impuestos

  © Blogger template Webnolia by Ourblogtemplates.com 2009

Back to TOP