De lluvias y de cómo escribir

>> sábado, 9 de agosto de 2014

Miro la pantalla y transpiro. Me pasa eso cada vez que deseo escribir algo y la imaginación se ha tomado vacaciones dejándome sin recursos. De ahí que traspolo la culpa y la resignación y pienso en lo que haría un autor desesperado por encontrar la huella del texto, el rastro que inevitablemente está marcado para el alineamiento perfecto de las letras; mirar por la ventana es algo trillado, lo mismo que releer cartas lacrimógenas o golpearse el dedo chiquito contra la pata de la cama y hablar sobre eso.
Salir a mirar un puente bajo una lluvia torrencial o sentarse en un banco público de una plaza cualquiera podrían ser opciones que un artista podría considerar válidas, cosa que disto bastante de ser.
Aunque pensándolo bien, hablar exorcisa las cuestiones que abordan, las humaniza, las hace alcanzables y un poco menos imposibles. Lo difícil sería en este caso encontrar alguien que retruque, que movilice, que sea transgresor y original para compartir el experimento. Y lo es, no hay caso.
Miro la pantalla y no me gusta lo que leo. Borro y reescribo, sin éxito. Queda bastante más mal redactado y más vacío que la primera vez. Empiezo a creer que el camino no es ni tan claro ni tan inevitable. Por lo visto, estoy enamorado de una novia esquiva. Llover, no llueve y será imposible salir a mirar puentes.
Que se me haga un nudo en la garganta de emoción al ver una película más cercana a la comedia que al drama me perturba. Me estaré poniendo viejo? Cualquier cosa me inunda los ojos al punto que debo mirar para otro lado y hacerme el distraído para que no se me note. Podría aprovechar esa debilidad para empezar pero como soy medio caído del catre, pierdo el impulso inicial y dejo pasar el tren. Aparte, me delataría. Todo el mundo sabe que lo mío es medio autobiográfico y medio delirio.
Podía llover un poco así le echaría la culpa de que mi camisa esté empapada...

2 votos a favor:

Humberto Dib 10 de agosto de 2014, 11:39  

Muchas veces la descripción del vuelo de una mosca ayuda, intentar decir con tus propias palabras lo que sucede en esa pequeña porción del universo... Bueno, o tener la camisa empapada de lluvia, ¿por qué no?
Un abrazo, Etienne.
HD

Shang Yue 16 de agosto de 2014, 12:46  

llovió ayer, y hoy solo está plomizo

no tienes un cacho de cielo para contemplar, o un pedazo de piel bajo las sábanas que te pueda inspirar sólo un poquito?

mira bien!!

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