Era un día como cualquier otro
para todos, para mi fue muy especial
por muchas y variadas razones,
sin embargo una fue esencial,
me encontré, casi sin querer
con tu sonrisa en una escalera
y ella, por si sola, me hizo cambiar
el rostro, mi semblante todo
y fui infinitamente más feliz.
Escondida entre las hojas pasadas
antes del multitudinario archivo digital
estática pero muy luminosa
tal vez esperando ver más allá,
me tropecé, apenas queriendo
con tu rostro siempre sonriente
casi feliz, tal vez en serio feliz
la juventud en tu plenitud de ser
bella, audaz y sin complejos.
En este día ahora tan especial
de ordenar cajas y cerrar etapas,
ordenando el pretérito pasado,
para dar lugar a lo que vendrá,
tus ojos apenas entre abiertos
empujados por tu infinita sonrisa
que no sabe de rencores ni olvidos
indiferente al solemne almanaque
tus manos siempre abiertas.
Tu sonrisa en una escalera
congelada en papel vinílico
sirvió para enjugar mis temores,
para resolver todos mis miedos
encerrados en este caprichoso laberinto
que es mi alma y mi corazón,
sirvieron para que mi agotado,
descarado y afortunado rostro
soltara por fin una tímida e insegura sonrisa
A veces sólo necesitamos una sonrisa, ¿verdad? Lástima que sean tan complicadas de encontrar conforme avanzan los años, ¿se pierden o dejamos de reconocerlas?
ResponderEliminarNada mejor que un poeta para inmortalizar a una dama a la que se ama
ResponderEliminarMe parece bastante bueno el tema de poesia, yo casi no lo uso muy rara vez, pero me parece que en poesia como que hay cierta libertad al usar las palabras.
es un estilo de escritura muy importante.
A ver si la dama al leer los versos ablanda un poquito el corazon