domingo, 29 de marzo de 2026

Ideales en pugna

Somos tan libres que no nos damos cuenta de todo lo que podemos hacer y en lugar de aprovechar nuestro potencial nos quedamos con la comodidad de lo ordinario. Así planteada, la libertad en la que nos encontramos permite que expresemos nuestra posición con respecto a casi todo lo que está en contacto con nuestra existencia.
Es posible que en este tránsito de esta forma de vida tan particular te cruces con ciertas personas que critiquen tus palabras aún habiendo en ellas arduo conocimiento, que cuestionen tus actos por mucho tiempo reflexionados, que se burlen de tus ideales con mucho trabajo apuntalados.
Es también muy factible que ante semejantes reacciones te sientas tentado a imitar sus modos desgarbados, faltos de compromiso, porque la palabra escupida sin pensar es el verbo más fácil de usar para rellenar sin mucho esfuerzo huecos de molesto silencio.
Fuera de toda consideración dejo los textos y opiniones viciadas de toda validez que son fruto de una decadente y despreciable coima en forma de pauta; pretender ser un comunicador objetivo con patrón y línea editorial es irónico y hasta gracioso, aunque no menos peligroso.
Rescato el honor, lo loable del fatigoso labor de mantenerse firme en sus incorruptibles ideas sin flaquear, sin prisa pero sin miedo de avanzar hacia terrenos inhóspitos, incluso agresivos pero con la seguridad de la templanza definitiva y el advenimiento algo tardío, es cierto, pero merecido, justo, de las verdades durante tanto tiempo enarboladas.

viernes, 20 de marzo de 2026

Pardos ojos

De vos tengo algunos recuerdos que duelen, aunque son los menos. Tengo más recuerdos lindos, inocentes, placenteros. De vos no guardé ni siquiera una foto.
Será que volver a verte, encontrar esos ojos pardos fijos en la escalera es demasiado desafío, volver a descubrirme ahogado en tu sonrisa es batalla perdida.
O tal vez será que no es necesario un papel brillante para acercar a mi trémula memoria esas emociones del pasado.
De vos no guardo más que sensaciones, etéreas, incorpóreas. Ni siquiera una remera o una carta. Bah, eso es mentira. Lo que no me atrevo es a leer tus frases otra vez, reconocer tu letra y en ella a lo que me hacías sentir.
Creía que el mundo se arrodillaría frente a nosotros, nos saludaría con un sonrisa y nos desearía el mejor de los futuros. Me sentía invulnerable aferrado a tu cintura, capaz de todo.
De vos recuerdo el eco de tu voz rebotando infinito en la pared descascarada del departamento, perdiendo en el horizonte la vista húmeda.
Será que ya es hora de borrar del todo tu sombra. Ya de por sí es difícil estar cuerdo.

sábado, 14 de marzo de 2026

Decepción

Muchos seres humanos se jactan con ostentación de mantener a lo largo de sus vidas un criterio uniforme que rige sus decisiones, sus elecciones y sus opiniones.
Se ufanan de poseer vaya a saber qué verdad que los faculta para sentirse superiores al resto y mirarlos por sobre el hombro sin sentir culpa.
Mucha gente (demasiados) piensa que está habilitada para el uso y abuso de ciertos derechos que nadie les confirió, para la emisión de una pobre opinión que nadie les pidió, para la adjetivación de una acción que no es de su incumbencia.
Demasiadas personas están (pre)ocupadas por sus cuestiones personales, los problemas familiares, la escasez de fuentes laborales y el sobregiro de su cuenta bancaria sin saber que con sólo escuchar la voz de quien les da validez en este mundo, que solamente con hacer realidad esos sueños locos, que con ser felices hace relativos y pequeños esos vanos problemas.
Pocas personas, por el contrario, pueden ver un poco más allá de donde termina la mesa y darse cuenta de que a veces es más importante hablar menos y hacer un poco más.