viernes, 22 de mayo de 2026

Blues en blanco y negro

Cené en un lugar cerca del centro, con un servicio tan malo que podrían ser los cuidadores de la puerta del mismísimo infierno y la comida que allí me dieron podría haberle hecho un agujero al concreto más mentado. Lo bueno es que fue rápido, dales de comer y échalos. Yo tenía una razón para comer ahí, pero toda esa gente esperando afuera para sentarse aquí, sólo Dios sabe por qué quieren comer esta tremenda bazofia y además, ser tratados como culpables del crimen más horrendo que se les ocurra. Podrían hacer lo mismo en su casa, sacando la comida de una lata y soportando la perorata de la televisión. Pero no pueden quedarse encerrados en sus casas. Tienen que salir a mostrarse en algún lugar. Tienen que subirse al auto e ir a alguna parte. Empezamos de nuevo. No estás humano esta noche, Marlowe.

El cliente quería saber con quién se vería su elegante esposa esa noche, y yo que no tenía nada mejor que hacer, acepté sus miserables 25 dólares, nada más porque era necesario pagar el servicio de electricidad y mi cuenta de banco pedía a gritos un depósito. Se rió cuando le dije mi tarifa y desde ese momento me arrepentí de haber aceptado el trabajo. Sacó su billetera de cocodrilo con recelo, porque son ricos justamente porque les cuesta soltar el billete. Los anteojos negros y gestos y voces seudorrefinados y moralidades móviles disimulan apenas la corrupción que los mantiene. No, espera un minuto. Hay mucha gente buena que gana mucho más dinero que tu. Tu actitud es incorrecta, Marlowe. No estás humano esta noche.

martes, 5 de mayo de 2026

La vida privada de las acciones

Un individuo camina por una vereda de la ciudad. Piensa que es injusta la vida, que su estómago esté vacío, incluso más que sus bolsillos y que no debería ser así. Piensa que es injusto que las cárceles estén llenas, incluso más que las calles que él pretende defender.
Cree que se merece mucho más de lo que tiene, que tiene una capacidad única y que está desaprovechada, inactiva en su interior y lista para ser útil.
Está convencido que el sistema lo ignora adrede, no concibe la posibilidad de hacer otra cosa más que agredirlo, hacerle daño.
Los dueños de los compartimentos privados lo mirar con recelo; los dueños de los corredores alquilados fruncen el ceño cada vez que lo ven merodear. Los dueños de la sombra de aquel refugio lo espantan con mal retenido furor; los dueños de un odio similar al de él lo llaman a su seno.
Puede pensar que la ciudad lo maltrata, la propiedad lo margina, el gobierno lo olvida. No deja de ser dueño de sus pensamientos, lo cual considera que lo hace rico y único.
Puede pensar que odia estar afuera, sin saber que adentro no es mejor. Puede pensar que desprecia a quien posee, sin saber que quisiera tener. Puede creer en su propia justicia y actuar en consecuencia y cometer en un mismo acto una tremenda injusticia.
Puede pensar que estar adentro es mejor, sin sospechar que tampoco está exento de desafíos, segregaciones y olvidos. Puede creer que esa vida que desea será su sueño cumplido.
Allí mismo está la vida privada de tus actos, convirtiéndose en pública y en el mismo momento, se deshilacha, se convierte en patética y vacía, sin sentido.

Mantené privadas tus acciones, no creas que lograrás algo haciendo públicas tus miserias.

jueves, 30 de abril de 2026

Penumbra

Encontré que dentro de cada hombre, de cada amigo, de cada uno de nosotros hay una profunda e indómita soledad, una oscura pulsión maligna que maneja nuestras ansias, 
Encontré en ese fondo del alma una negrura intimidante, un espacio sin fin, con un aire helado y una atmósfera que propician el acelerar del corazón.
Alcancé a vislumbrar por entre esa penumbra endiablada aquellos miedos inconfesables guardados bajo mil llaves incorruptibles, demonios que acusan, ángeles que cuidan.
Encontré que dentro de cada individuo hay un amontonamiento sin discreción de palabras perdidas, de sentimientos encontrados y perdidos, de coraje sin sentido que aprovechan con dudosa intención las sombras de los sueños para asomar a la vida real y personificar con delirio y sin razón aquello que se lee en la mirada perdida de los perdidos espíritus que pululan tras las ventanas de las casas que orillan el sendero tortuoso de la vida.
Y entonces me hallé encontrando en mí mismo esa oscuridad, esos miedos aterradores, esos fantasmas dominadores, esos ángeles y demonios [?] que desde el interior tienen el timón de nuestros sueños.
No me gustó nada de lo que vi.