martes, 7 de julio de 2026

Percibiendo la ciudad con los sentidos [2]

 TACTO


Las calles de la ciudad son ásperas: el asfalto es viejo, se ven aflorar los cantos rodados y tiene algunos baches y aquellas que están hechas con cemento, ésas de color gris, algunas son lisas y otras no tanto, aunque todas tienen rajaduras y hacen que mis pies descalzos sangren y cuando eso pasa me voy hasta una plaza o un bulevar y me paro en el césped, que es fresco y suave. Mi casa es una caja de cartón y está percudida de tanto sol y tanta lluvia, aunque ahora hace un tiempo que lo que me preocupa es el frío. A veces miro hacia fuera y pasa gente y la quiero tocar, sentir cómo se siente caminar erguido y que la ropa esté limpia y esponjosa. Y me gustaría sentir esa sensación de suavidad en la piel, esas telas raras para mí, ese roce casi simpático del sintético que genera estática y eriza los pelitos del antebrazo… Pero sé que el sólo pensar que yo los pueda tocar, con mi mugre y mis microbios, ya les da asco.
Y no puedo dejar de recordar que alguna vez mis manos cubiertas ahora de sabañones acariciaron tersas pieles de porcelana, cabelleras perfumadas y nalgas ansiosas de mujeres imposibles. La excelsa calidad del cristal en una copa, la tersura de la tela del cortinado. Me empeño en rememorar esas curvas, esas humedades y no dejan de ser pasado, una piel ajena que nunca me perteneció, agónica seda y desesperado algodón. Esos recuerdos mueren de inmediato al sentir la cachetada de la helada matutina en la cara, como castigo por haberme atrevido a tocarlas y me contento con el saber que abajo mío tengo un par de ediciones de la sexta para que la tierra y el frío no se me colen entre el pantalón.

4 comentarios:

  1. El tacto de la ciudad nunca es amable con los perdedores, no hay piedad para ellos y, menos aún, con los perdedores que alguna vez no lo fueron, porque ellos se ahogan, además, en los recuerdos...

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  2. Qué tremendo tu relato, Etienne...de verdad pone la piel de gallina, porque a través del tacto hablas y nos cuentas dos extremos de la vida, a través de él.
    Impresionantes las imágenes, con las que pudimos sentir toda la suavidad, y todo lo áspero y agónico de esta nueva vida.
    Besos!

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  3. Nos muestras la ciudad a través del tacto, qué bien lo has descrito esa sensación al tener las manos con sabañones, y sentir las cosas desde otro tacto distinto. Me ha encantado cómo nos lo has mostrado.

    Que estés teniendo un feliz día, Etienne.

    Besos.

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  4. Tantas cosas tenemos que no sabemos cuándo perderemos... tantas cosas que perdemos sin que nunca fueran nuestras.
    Vivir en la ciudad no es para cualquiera.

    Saludos,
    J.

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