Mi vieja (es decir, la madre del Sr. Intendente) nació el segundo día del año sanmartiniano, lo cual quiere decir que acaba de cumplir 60 juveniles años, los cuales fueron festejados de la mejor manera posible: comiendo, bebiendo, bailando y charlando.
Al entrar había un texto que quiero transcribir:
PARA LOS QUE TIENEN COMO YO 18 AÑOS (Y 42 DE EXPERIENCIA...):
Nacimos antes de la televisión, antes de la penicilina, antes de la vacuna antipolio, las comidas congeladas, los aviones jet. Antes que las fotocopiadoras xerox, los plásticos y los lentes de contacto, el fax, los cierres de velcro y las píldoras anticonceptivas, somos anteriores al radar, las tarjetas de crédito, las computadoras, la fusión y fisión del átomo, los rayos láser y el bolígrafo, somos anteriores al lavaplatos, el microondas, secarropa, las frazadas eléctricas, el aire acondicionado y la caminata del hombre a la luna.
Nosotros primero nos casábamos y luego nos íbamos a vivir juntos. Tener relaciones era llevarse bien con los parientes, la dieta era algo para los enfermos y el ayuno parte de la semana santa; somos anteriores a los maridos amadecasa, carreras universitarias, hogares de ancianos y terapias de grupo. Jamás oímos hablar de FM, pasacassettes, procesadores de texto, corazones artificiales, yogur de frutas o varones con aritos.
Para nosotros tiempo compartido era estar con la novia bien juntitos, trucha era un pescado, un programa era una mujer y la palabra software no existía al igual que el café instantáneo.
Nosotros llegamos a la sociedad cuando se podía comprar algo por 5 centavos, por 10 se comía un flor de helado sin colorante ni sabores artificiales y se tomaba una bilz. Un auto 0km costaba $3500, la nafta costaba 0,21 centavos el litro, la hierba era pasto y los ravioles la pasta del domingo, la coca era la competencia de la bidú y el sida era un tipo resfriado pidiendo sidra.
Tenemos que enfrentarnos con el presente. Somos la última generación que creyó que hace falta un marido para tener un hijo y maleducado era lo peor que se le podía decir a alguien.
Celebremos todas estas pequeñas cosas que nos han pasado y que en lo sucesivo nos encuentre a todas las generaciones unidas poniendole el hombro para hacer una Argentina (Ciudad Visible) más grande, laboriosa y productiva!
Es cursi y a destiempo, pero no quería dejar pasar la neta expresión de una generación resumida en este párrafo.
Saludos mis ciudadanos!!
Int. Etienne